Hace unos años nos atrevimos a cumplir el sueño viajero de hacer un safari en Kenia con nuestros hijos, que entonces tenían 2 y 6 años. En esta publicación os contamos todos los detalles de nuestro viaje, con recomendaciones y consejos que os ayudarán si vosotros también estáis pensando realizar un safari en Kenia con o sin niños.
Soy Laura Ruiz Ortiz, fundadora de Mis Viajes Familiares. La primera parte de este artículo es el relato de nuestro primer safari con los niños, con las dudas, las sorpresas y las impresiones que tuvimos en aquel viaje. Desde entonces, mi experiencia preparando safaris para otras familias me ha permitido conocer el destino también desde la organización. Por eso he añadido después mis consejos actuales para hacer un safari con niños en África, aplicados especialmente a Kenia: la edad para viajar, los alojamientos, las comidas y cómo elegir la ruta, repartir las noches y ajustar el presupuesto. Hoy organizamos safaris privados en Kenia con guía en español, adaptados a cada familia.
Si estáis empezando a darle vueltas, podéis consultar primero nuestra guía para elegir y reservar un safari en Kenia. Y si ya tenéis fechas aproximadas, podéis pedirnos una propuesta para vuestra familia. Más abajo os explico qué tendría en cuenta al organizarlo, cómo repartiría las noches y por qué el precio de un viaje con niños necesita calcularse para cada familia.
Cuando nos consultáis, me encargo personalmente de diseñar vuestro itinerario y coordinarlo con nuestros colaboradores en Kenia. Antes de reservar os explico el recorrido, las noches, las habitaciones y lo que incluye la propuesta, y durante el viaje podéis contactar conmigo por WhatsApp. Podéis conocer también las opiniones de viajeros que ya han reservado con nosotros. No necesitáis tener todos los parques y hoteles decididos para empezar a preparar vuestro safari.
Para ir directamente a la información que necesitáis, podéis consultar los consejos para hacer un safari con niños, los itinerarios de 5, 6 y 7 días o el presupuesto del safari familiar. Y si preferís empezar por nuestra experiencia, a continuación os cuento cómo vivimos aquel primer viaje.
Tengo que confesar, que en un principio dudábamos de la idoneidad de hacer un safari en Kenia para los niños, pero después de haber vivido la experiencia no puedo más que recomendarlo. De hecho, allí coincidimos con montones de familias, pero como nos suele suceder en casi todos los viajes, muy pocas de ellas eran españolas. Estas son algunas fotos del primer día de safari


Nuestro primer safari en Kenia con niños
Llegamos allí un frío y nublado 2 de agosto muy temprano. Era frío y nublado porque en esa época allí es temporada fría y aunque durante el día la temperatura es muy agradable, por las mañanas y por las noches refresca un poco. Planificamos comenzar nuestro safari en Kenia con nuestros hijos al día siguiente de nuestra llegada para aclimatarnos al país y recuperar fuerzas después de tan largo viaje.
Así que nuestro plan para todo el primer día fue dar un paseo, probar la comida autóctona, cambiar dinero, bañarnos en la piscina del hotel y descansar.
Si quieres saber cómo organizar tu viaje de la forma más económica posible, pero sin renunciar a la calidad, puedes leer nuestra guía sobre cómo reservar un safari en Kenia.

Durante aquel primer viaje todavía no conocíamos el país y, como con los niños somos muy precavidos, siempre preguntamos en todas partes si era peligroso andar por la calle con los niños. En todos los lugares que visitamos nos dijeron que era muy seguro, y en general, esa fue nuestra sensación durante todo el viaje, aunque claro, no nos salimos apenas de la ruta turística. De hecho, el único peligro del que nos advirtieron durante nuestro safari en Kenia, sobre todo para los niños, fue por riesgo de toparnos con algún animal salvaje fuera de las áreas reservadas para los turistas.
No obstante, nosotros recomendamos viajar siempre con un buen seguro de viaje. Por ser lectores de Mis Viajes Familiares, podemos ofreceros un descuento del 5% en vuestro seguro de viaje con Mondo, contratándolo desde este enlace.
Esa noche nos acostamos nerviosos, pensando en la aventura que viviríamos en los siguientes días. Por la mañana temprano desayunamos y salimos a esperar a que nos recogieran de la agencia con la que habíamos contratado aquel primer safari compartido en Kenia. Antes de las 8 de la mañana, nos recogieron en un taxi y nos llevaron hasta la furgoneta con techo abatible, en la que realizaríamos el safari. Allí conocimos a las 3 personas más, que nos acompañarían durante el viaje y enseguida comenzamos nuestra aventura.
Me preocupaba que el desplazamiento del primer día hasta el Masai Mara resultara demasiado largo para los niños. Sin embargo, los paisajes y los animales salvajes que ya vimos por el camino, antes de llegar al parque, los mantuvieron entretenidos y animados durante todo el viaje.
A los 50 minutos de salir, hicimos una parada para ver una panorámica del Gran valle del Rift, en su inmensa extensión. Un impresionante valle de más de 4.000 km de largo, que cruza África desde Yibuti hasta Mozambique.

Tras un descanso, continuamos el viaje dos horas más hasta Narok, donde paramos a comer en un restaurante frecuentado por viajeros que iban de safari al Masai Mara. En aquel primer viaje nos llamó la atención encontrarnos allí con varios grupos de españoles que ya conocíamos del aeropuerto y del viaje en avión y que, como nosotros, habían contratado safaris en Kenia (aunque sin niños), con distintas agencias. La comida era tipo buffet y no estaba mal. Hoy ese restaurante también forma parte de las paradas que utilizan nuestros clientes durante sus safaris.
Durante todo el viaje, la base de nuestra alimentación fue el arroz. De varios tipos y acompañada siempre de carne, verdura o legumbres. Y servido con el típico pan de allí. Así pues, en lo que respecta a las comidas, no hubo complicaciones durante nuestro safari en Kenia para los niños ya que el arroz se lo comen bien.
A medida que nos alejábamos de Nairobi, el paisaje iba transformándose. Enseguida nos sumergimos en los colores de África. Las ovejas y vacas compartían espacio con las personas en cada escena cotidiana. Encontrábamos vacas descansando sus grandes cuerpos en el suelo, daba igual si en mitad de un mercado o en la parada de autobuses, mientras la gente proseguía con sus quehaceres alrededor de ellas. Yo sólo pensaba en cuando viéramos a los leones, descansando igual en mitad de la sabana.
Pronto nos adentramos en territorio masai, salpicado de pequeños poblados, con chozas hechas de barro, paja y excrementos de animales. Por la ventana de nuestro vehículo veíamos a los masais pastoreando el ganado con un palo, ataviados con la tradicional tela de color rojo atada al hombro, que caracteriza la vestimenta de su tribu. Nos pareció increíble comprobar cómo, a pesar de las disputas que han tenido con el gobierno para conservar su modo de vida, los masáis han sabido mantener su cultura y costumbres casi intactas con el paso de los años.


Pronto empezamos a ver babuinos, al borde de la carretera, y a medida que nos acercábamos al Masai Mara, comenzamos a ver algunas cebras e incluso jirafas pastando tranquilamente por la llanura. Los árboles cactus que veríamos durante todo el viaje, y las acacias poblaban el paisaje. No habíamos comenzado aún nuestro primer safari en los parques de Kenia y para los niños ya habíamos vivido toda una experiencia.
Para llegar hasta el Masai Mara, en lugar de continuar por la carretera principal, acortamos a través de varias propiedades privadas de los masais. Abajo os dejo una foto de las barreras que se fabrican con dos palos, para pedir el impuesto revolucionario a los vehículos que atraviesan sus tierras. ¡Nos pareció súper auténtico!

Finalmente, sobre las 16:00h de la tarde llegamos a nuestro campamento. Justo a tiempo para dejar las cosas, descansar un rato y ponernos de nuevo en marcha para comenzar nuestro primer safari en Kenia con nuestros hijos. Nos alojamos en un tented camp económico. Sin grandes lujos, pero bastante aceptable por el precio.
Como veis en la foto, tenía luz y baño con agua caliente dentro de la habitación. En aquella estancia funcionaban con generador y cortaban la luz por la noche, por lo que había que estar pendiente de los horarios. Nosotros recomendamos llevar linternas por si acaso, aunque los horarios de la luz estaban coordinados con los horarios de los safaris, por lo que nosotros ni lo notamos.

Después de acomodarnos en la habitación, fuimos al edificio principal, donde nos invitaron a unos tés. Mis hijos salieron con su padre a buscar bichos con los prismáticos mientras yo comentaba el viaje con otro viajero, pero enseguida me interrumpió un revuelo inquietante en la calle: ¡mis hijos habían visto monos! Salí con ellos y allí estaban, repanchingados por los árboles, comiéndose las sobras del bocadillo que mi hijo acababa de tirar a la basura. Kenia para los niños estaba resultando impresionante; el safari, sin duda, prometía.

Por fin vinieron a buscarnos, con el techo de la furgoneta levantado, para comenzar la aventura. Nuestro alojamiento de aquel viaje se encontraba a pocos metros de una de las entradas principales al Masai Mara. Paramos en la puerta para que nuestro guía comprara las entradas, mientras varias mujeres masais nos enseñaban objetos de artesanía, que hacen para vender a los turistas. Nosotros en ese momento no compramos nada porque teníamos prevista una visita a un pueblo masai al día siguiente. Si necesitas comprar regalos o algún recuerdo durante tu safari en Kenia, en la entrada del parque y en el pueblo masai fue donde más baratos encontramos los precios.

El Masai Mara es la continuación natural de las llanuras del Serengueti en la parte de Kenia. Pero como los animales no entienden de fronteras humanas, se pasean igualmente por un lado u otro, en función de la época del año, y la abundancia de pasto para alimentarse. Es una de las reservas naturales más conocidas e importantes de África por su inmensa población de animales, ya que en su interior acoge cientos de especies típicas de la sabana. Su nombre hace referencia a la tribu que habita la zona y al río Mara que lo cruza.
Entre los animales más buscados por los turistas destacan los 5 grandes (león, leopardo, elefante africano, búfalo africano y rinoceronte negro). Sin embargo, también es frecuente encontrar gacelas de Thomson y de Grant, impalas, jirafas, ñus, cebras, topis, guepardos, hienas, hipopótamos, cocodrilos y el favorito de mis hijos, los Pumbas (facóqueros). Un verdadero espectáculo de la naturaleza que hay que ver, al menos una vez en la vida. Os dejo más fotos de lo que vivimos nosotros este primer día de safari en Kenia con nuestros hijos. Fijaros en la primera foto ¡la cantidad de animales que se ven por el fondo!


No dábamos abasto para hacer fotos; ¡mis hijos no sabían por qué lado del coche asomarse! Por todas partes nos rodeaban escenas de la naturaleza que cortaban la respiración. La parte más emocionante fue cuando encontramos a una manada de leones descansando tranquilamente. Nos paramos a un lado del camino, a pocos metros de los leones y, cuando ya nos habíamos hartado de hacer fotos, nuestro guía arrancó el coche y, para nuestra sorpresa, se situó ¡justo en medio de la manada! Estábamos rodeados de leones por todas partes.
El guía intentó arrancar, pero estábamos encallados en el barro. El ruido del motor intentado salir del barro pareció molestar a uno de los leones que se levantó y avanzó hacia nosotros desafiante. Por instinto cerré las ventanas, aunque teníamos el techo abierto. Transcurrieron apenas unos segundos hasta que el vehículo pudo moverse, pero fueron los segundos más inquietantes que pasamos durante todo nuestro safari en Kenia. Para los niños en cambio, ajenos siempre a todo peligro, este fue un momento emocionante. La verdad es que, mirando las fotos, tampoco se les ve muy fieros.

Y hasta aquí el relato de nuestro primer día de safari en Kenia, con nuestros hijos. El recorrido completo de aquel viaje lo podéis leer en nuestra guía para viajar a Kenia por libre, enlazada al final de este artículo. Si tenéis alguna duda o queréis que os presupuestemos un safari adaptado a vuestra familia, podéis contactarnos a través del formulario que os dejamos más abajo.
Consejos para viajar a África con niños y hacer un safari
Y si me preguntáis si merece la pena viajar a África con niños para hacer un safari, mi respuesta es que sí. Pocas cosas gustan más a un niño que ver animales en libertad y, además, durante el safari pasan gran parte del tiempo en el vehículo pendientes de qué aparece a su alrededor, por lo que no es una actividad especialmente cansada para ellos. Otra cosa son los desplazamientos entre parques, los alojamientos, la organización del viaje o qué ocurre si se ponen enfermos. Y precisamente ahí es donde un safari bien organizado para una familia empieza a marcar la diferencia.
Después de aquel viaje con nuestros hijos, que entonces tenían 2 y 6 años, y de preparar safaris para otras familias, lo que más claro tengo es que merece la pena dedicar tiempo a elegir bien el recorrido. Ver animales les resultó emocionante desde el primer momento, incluso antes de entrar en el Masai Mara, pero eso no significa que cualquier itinerario funcione igual. Los traslados, las noches en cada sitio y el tiempo para descansar tienen mucho peso en un safari en familia.
Antes de proponeros una lista de parques, os pregunto cuántos días reales tenéis, a qué hora llega el vuelo y cómo llevan vuestros hijos los viajes largos. También necesito saber qué os hace ilusión conocer y cuánto podéis dedicar al viaje completo. La edad orienta, pero la recomendación depende de las necesidades de cada niño y del conjunto de la familia. Si viajáis con abuelos u otras personas a las que les cansan los trayectos largos, lo tengo igualmente en cuenta.

¿Cuál es la mejor edad para hacer un safari con niños?
Esta es probablemente una de las preguntas que más nos hacen. Muchas familias me dicen que prefieren esperar hasta que sus hijos tengan diez o doce años y es verdad que viajar con niños mayores tiene ventajas importantes: soportan mejor los desplazamientos largos, son más independientes, entienden mejor lo que están viendo y probablemente conservarán muchos más recuerdos del viaje.
Aun así, yo no estoy de acuerdo con que haya que esperar necesariamente hasta esa edad. Nosotros hicimos nuestro primer safari con niños en África cuando nuestros hijos tenían dos y seis años y lo disfrutaron muchísimo. Evidentemente tuvimos que adaptar algunas cosas a su edad, pero nunca sentimos que hubiéramos cometido un error por viajar demasiado pronto. De hecho, creo que viajar de safari con niños pequeños también tiene ventajas que muchas veces pasamos por alto.
Una de ellas es el precio. Después de muchos años organizando safaris familiares sabemos hasta qué punto la edad de los niños puede cambiar el presupuesto de una familia. Los niños menores de tres años pueden viajar gratis en muchos de los servicios que utilizamos y esto, para nosotros, fue determinante en aquel primer safari. Antes de los cinco años las reducciones continúan siendo especialmente interesantes y, entre los cinco y los once, seguimos encontrando descuentos importantes. A partir de los doce años muchos servicios empiezan a aplicar tarifas de adulto, aunque todavía podemos encontrar reducciones que incorporamos al precio cuando están disponibles.
Además, cuando son muy pequeños algunos alojamientos permiten que compartan cama con sus padres, lo que supone otro ahorro importante. Las condiciones exactas dependen siempre del parque, del alojamiento y de los servicios incluidos, pero cuando elaboramos un presupuesto familiar revisamos todas estas posibilidades. No cuesta lo mismo hacer un safari con dos niños pequeños que repetirlo cuando ya son adolescentes, algo que nosotros mismos hemos podido comprobar ahora que nuestros hijos son mayores.
Esto se nota especialmente en un viaje familiar porque normalmente el coste de todo el viaje recae en una o dos personas. No es lo mismo organizar un viaje entre cuatro adultos que trabajan y pagan individualmente su parte que pagar vuelos, safari y alojamiento para toda una familia.

Por eso sabemos que muchas familias necesitan controlar especialmente el presupuesto e intentamos estirarlo todo lo posible. Y aquí muchas veces no se trata simplemente de elegir alojamientos más baratos. Una reducción infantil, una habitación familiar que evita tener que reservar dos habitaciones o cambiar un alojamiento por otro de precio parecido pero con mejores condiciones para los niños puede modificar bastante el precio final. Por eso, cuando preparamos un safari familiar, intentamos ajustar todas esas piezas antes de empezar simplemente a recortar servicios.
¿Y merece la pena esperar a que sean mayores? Nuestros hijos disfrutaron muchísimo de aquel primer safari cuando eran pequeños. El mayor conserva más recuerdos y el pequeño, aunque ha crecido escuchando todas las historias y anécdotas familiares de aquellos viajes, prácticamente no se acuerda. Pero yo no me arrepiento en absoluto de haber viajado con él tan pequeño, porque aquel viaje fue una experiencia que vivimos nosotros como familia, independientemente de cuánto recuerde ahora.
Años después hemos tenido la suerte de repetir la experiencia con ellos siendo mayores y también es una delicia. Ahora entienden más cosas, aguantan mejor las distancias, son más independientes y vivimos los safaris de otra manera. Eso sí, hay algo que también ha cambiado bastante: el precio. Cuando son pequeños podemos aprovechar gratuidades, importantes reducciones infantiles e incluso opciones de alojamiento que desaparecen a medida que crecen. Cuando son mayores todo resulta más sencillo, pero prepara la cartera porque viajar en familia es caro.
Por eso, no creo que la pregunta deba ser únicamente cuál es la edad ideal para hacer un safari con niños. Yo me preguntaría si vosotros queréis vivir ahora esa experiencia en familia y, a partir de ahí, cómo podemos organizarla para que funcione con las edades que tienen vuestros hijos en este momento.

¿Se puede hacer un safari con un bebé?
Sí. Nosotros organizamos safaris en Kenia y Tanzania para familias que viajan incluso con bebés. Algunas agencias prefieren no organizar safaris con niños muy pequeños y determinados alojamientos o actividades pueden establecer sus propias restricciones, pero no existe una edad a partir de la cual nosotros decidamos que un niño ya puede hacer un safari.
Y entiendo que haya empresas que prefieran no trabajar con determinadas edades. Organizar viajes con niños requiere prestar atención a cosas que probablemente no son tan importantes cuando todos los viajeros son adultos. No basta con añadir un niño a una reserva y organizar exactamente el mismo viaje. Hay que valorar las distancias, los horarios, el vehículo, los alojamientos, el espacio que tendrá la familia y el ritmo del recorrido.
En nuestro caso ocurre precisamente lo contrario. Aunque no organizamos exclusivamente safaris para familias, estamos especializados en viajes familiares y un porcentaje muy importante de nuestros clientes viaja con niños, desde bebés hasta adolescentes. Por eso tanto nosotros como nuestros guías estamos muy acostumbrados a las necesidades que pueden surgir cuando hacemos un safari con ellos.
Personalmente creo que, con la información adecuada, viajar con un bebé es una decisión que deben tomar los padres. Nosotros viajamos con nuestro hijo cuando tenía dos años y nos fue muy bien. Eso no significa que organizaría exactamente el mismo safari para una pareja que para una familia con un bebé. El itinerario debe adaptarse a la edad de los niños, seleccionando bien los alojamientos, evitando desplazamientos innecesarios y dejando margen para descansar cuando lo necesiten.

¿Hay una edad mínima para hacer un safari en Kenia?
Una cosa que me parece importante aclarar es que los parques y reservas con los que trabajamos habitualmente en Kenia no establecen una edad mínima general para hacer un safari convencional. Los visitan familias con niños de todas las edades y las propias tarifas contemplan expresamente a los niños como visitantes.
En España todavía nos sorprende bastante la idea de viajar a Kenia con niños cuando son bebés o tienen dos o tres años. Sin embargo, cuando empiezas a viajar por África ves familias de otras nacionalidades que lo hacen con absoluta normalidad desde que sus hijos son muy pequeños. Quizá porque tienen más interiorizado este tipo de viaje o, simplemente, porque no parten de la idea de que un safari sea necesariamente una experiencia reservada a niños mayores.
Por eso conviene distinguir entre las normas del parque y las condiciones que establece cada empresa. Hay operadores que deciden no trabajar con bebés o con niños por debajo de determinada edad, y es perfectamente comprensible. Como decía antes, trabajar habitualmente con familias exige adaptar muchas cosas y no todas las empresas quieren hacerlo. También puede haber alojamientos o actividades concretas que establezcan sus propias condiciones.
Pero eso no significa que un niño pequeño no pueda hacer un safari en Masai Mara, Amboseli o Nakuru, algunos de los parques y reservas con los que trabajamos habitualmente. De hecho, las tarifas infantiles y las gratuidades o reducciones que encontramos a determinadas edades son precisamente una de las ventajas económicas de hacer el viaje cuando los niños todavía son pequeños.
En nuestro caso no establecemos una edad mínima general porque estamos acostumbrados a organizar safaris con niños de edades muy diferentes, incluidos bebés. Lo que hacemos es estudiar cada familia, comprobar los alojamientos y actividades adecuados para la edad de sus hijos y diseñar el recorrido teniendo en cuenta sus necesidades.
Puede haber alguna actividad específica que sí tenga una edad mínima y, si queremos incluirla, la comprobamos antes de preparar el programa. Pero eso es muy diferente a decir que para hacer un safari en Kenia hay que esperar a que los niños tengan cinco, seis u ocho años.

¿Y si hacemos el safari con adolescentes?
Cuando hablamos de safari en África con niños parece que todas las dudas se concentran en los más pequeños: si aguantarán el coche, si se cansarán o si son demasiado pequeños para disfrutar del viaje. Sin embargo, nosotros ahora tenemos también la experiencia de viajar de safari con nuestros hijos siendo mayores y la forma de vivirlo cambia, pero no pierde absolutamente nada de emoción.
De hecho, es bastante difícil que un safari no consiga alucinar también a un adolescente. Una de las cosas que nos cuentan con bastante frecuencia las familias cuando regresan es que ha sido uno de los mejores viajes que han hecho juntos (y en muchos casos directamente el mejor). Creo que parte de la explicación es muy sencilla: pocas experiencias consiguen que coincidan tan fácilmente los intereses de toda la familia.
Cuando son pequeños podemos conseguir que participen buscando animales o intentando ser los primeros en descubrir una jirafa entre los árboles. Cuando crecen hacen básicamente lo mismo, pero de otra manera. Pueden utilizar los prismáticos para localizar animales, interesarse mucho más por las explicaciones del guía o empezar a profundizar por su cuenta en todo lo que están viendo.
En nuestro caso hemos llegado a un punto bastante curioso. Uno de nuestros hijos es capaz de empollarse la guía de animales mucho mejor que yo y ahora soy yo la que termina preguntándole qué antílope acabamos de ver, cómo se distingue de otro parecido o en qué hábitat vive. Ya no se limita a mirar los animales que encontramos, sino que sabe perfectamente qué está viendo y muchas veces se fija en detalles que a mí se me escapan.
Y con la fotografía nos ha ocurrido algo parecido. Antes de nuestro último viaje hicimos que nuestro adolescente realizara un curso de composición fotográfica y, una vez allí, le dejamos la cámara con nuestro mejor objetivo. ¡Alucina pepinillos con sus fotos! Algunas, evidentemente, no valen para nada, pero otras son tan buenas que son precisamente las que estaréis viendo en nuestros posts durante mucho tiempo.
Al final, eso es lo que más me gusta de hacer safaris con ellos a diferentes edades. Cuando eran pequeños vivían la búsqueda de animales casi como un juego y ahora empiezan a desarrollar sus propios intereses dentro del viaje. La emoción por encontrar un animal sigue siendo la misma, pero la manera de disfrutarlo va creciendo con ellos.

La importancia de un guía acostumbrado a viajar con niños
Para nosotros este es otro punto fundamental. Un buen guía cuando viajamos con niños no se limita a conducir y encontrar animales. Tiene que saber también cómo involucrarlos en la experiencia.
Nuestros guías están muy acostumbrados a trabajar con familias porque una parte importante de nuestros clientes viaja con niños. Saben cómo despertar su curiosidad, hacerles participar en la búsqueda de animales, enseñarles a fijarse en unas huellas o explicarles determinados comportamientos de una manera que puedan entender.
Y los niños preguntan. Muchísimo. Nosotros lo sabemos bien porque hemos vivido nuestros propios safaris con ellos desde que eran muy pequeños. Un guía acostumbrado a viajar con familias entiende que las preguntas de un niño no son las mismas que las de un adulto y que conseguir que participe puede cambiar completamente la forma en la que vive el safari.
Además, al viajar en un vehículo privado no tenemos que preocuparnos porque nuestros hijos estén hablando, hagan veinte preguntas seguidas o necesiten parar. El guía puede adaptar las explicaciones y el ritmo a nuestra familia.
No se trata simplemente de permitir que los niños viajen. Se trata de preparar el safari sabiendo desde el principio que forman parte del viaje. Y esto es algo que nosotros valoramos especialmente en Kenia, porque la diferencia entre contratar simplemente un vehículo con conductor y organizar un safari realmente pensado para una familia se nota en muchísimos pequeños detalles durante el viaje.
Los safaris privados que preparamos en Kenia se organizan con guía en español. Para mí esto también cuenta cuando viajáis con niños: pueden preguntar lo que les llama la atención y seguir las explicaciones sin que los padres tengáis que traducirlo todo. Antes de reservar concretamos el vehículo, las plazas y el recorrido para que sepáis cómo vais a viajar durante esos días.
«ha entendido el tipo de viaje que buscábamos» Nuria Aguado, viaje a Kenia. Reseña publicada en Google el 7 de agosto de 2026, recogida en nuestra página de opiniones.
Si queréis un safari privado en el que podamos tener en cuenta las necesidades de vuestros hijos desde el principio, contadme vuestras fechas, sus edades y el presupuesto aproximado para toda la familia. Con esa información os propondré un recorrido y os explicaré por qué lo considero adecuado para vosotros, antes de que decidáis reservar.

¿Se aburren los niños durante un safari?
Esta era una de las dudas que nosotros mismos teníamos antes de viajar por primera vez. Desde fuera puedes imaginar a un niño pequeño encerrado durante horas en un vehículo y pensar que a la segunda hora estará desesperado por bajarse. Nuestra experiencia fue bastante diferente.
Para empezar, no es lo mismo pasar varias horas haciendo safari que pasar varias horas desplazándonos por carretera. Durante un traslado los niños van sentados y con el cinturón puesto esperando a llegar al destino. En un safari viajan en un vehículo amplio y, cuando nos detenemos para observar a los animales, pueden levantarse del asiento, disfrutar de más espacio y mirar por el techo abatible. Mientras el vehículo circula, deben permanecer sentados y utilizar el sistema de retención que corresponda.
Además, buscar animales consigue mantenerlos pendientes de lo que ocurre alrededor durante muchísimo tiempo. Nunca sabes qué vas a encontrar detrás de la siguiente curva y esa incertidumbre convierte el safari casi en un juego. Pueden participar buscando animales, utilizar los prismáticos, preguntar al guía o intentar ser los primeros en descubrir qué se esconde entre los árboles.
Cuando son pequeños tampoco necesitan comprender todo lo que está sucediendo para disfrutarlo. En aquel primer safari nuestro hijo pequeño tenía dos años y estaba empeñado en saber cómo bailaban todos los animales que íbamos encontrando. Ahora, siendo mayores, entienden muchísimo más, hacen otro tipo de preguntas y viven cada avistamiento de una forma completamente diferente, pero no puedo decir que disfrutáramos más ahora que entonces.
Eso no significa que no vaya a haber momentos críticos. Los niños se cansan, tienen hambre, discuten y puede llegar un momento en el que el enésimo grupo de antílopes deje de resultarles interesante. Viajar con niños sigue siendo viajar con niños, también en mitad de Masai Mara o del Serengueti.
Pero después de nuestra propia experiencia y de muchos años organizando safaris para otras familias, creo que un safari es uno de los viajes más sencillos que podemos hacer en familia y uno de los que más probabilidades tiene de gustar a todos. Los animales consiguen algo que no siempre es fácil cuando viajamos con niños de edades diferentes: que durante buena parte del día todos estemos interesados en exactamente lo mismo.

Safari en familia: niños, adolescentes, padres y abuelos
Además de familias con niños pequeños, organizamos habitualmente viajes en los que coinciden abuelos, padres, adolescentes y niños de edades muy diferentes. Y precisamente un safari en familia es uno de esos viajes que se presta especialmente bien a viajar juntos cuando hay varias generaciones.
A diferencia de otros viajes en los que tenemos que caminar durante horas, mantener un determinado ritmo o plantearnos si una actividad será demasiado cansada para alguno de los miembros de la familia, durante un safari prácticamente todo sucede desde el vehículo. No requiere un esfuerzo físico especial y eso hace que personas de edades muy diferentes puedan compartir exactamente la misma experiencia.
Por supuesto, lo que sí tenemos que adaptar es el itinerario. No organizaremos de la misma manera un safari para una pareja que para una familia en la que viajan abuelos, adolescentes y niños pequeños. Las distancias, el número de noches en cada parque, los alojamientos y el ritmo del recorrido tienen que funcionar para todos.
Aquí vuelve a resultar fundamental el vehículo privado. No tenemos que conseguir que un niño pequeño, un adolescente y sus abuelos se adapten al ritmo de un grupo de desconocidos. Es la propia familia la que decide cuánto tiempo quiere estar de safari, cuándo necesita descansar o si un día prefiere regresar un poco antes al alojamiento.
Y quizá eso sea lo que más me gusta de este tipo de viajes. Un safari no exige mucho más que estar juntos, mirar alrededor y compartir lo que va sucediendo. Un león aparece delante del coche y lo están viendo al mismo tiempo el abuelo, los padres y los nietos. Todos esperan al siguiente animal, todos participan en la búsqueda y todos comparten esos momentos.
Por eso creo que un safari es uno de los viajes que mejor funcionan para reunir a varias generaciones de una misma familia. Cada uno puede vivirlo de una manera diferente, pero todos pueden disfrutar de la misma experiencia sin que la edad marque necesariamente el ritmo del viaje.

Trayectos y descansos durante el safari
En nuestro viaje ya habéis visto que el primer desplazamiento hasta el Masai Mara ocupó buena parte del día. Los paisajes y los animales que encontramos por el camino ayudaron muchísimo, pero también hicimos paradas y llegamos con ganas de instalarnos. Al preparar un safari en Kenia con niños, yo tendría esto muy presente: una jornada de carretera no equivale a un día completo buscando animales dentro del parque. Si vais a estar pocos días, muchas veces compensa reducir el número de destinos y aprovechar mejor los que sí visitéis.
Viajar en privado permite acordar el ritmo con el guía dentro de lo que permita el recorrido, las distancias y los horarios de los parques. Podemos tener en cuenta las pausas, las comidas y la conveniencia de regresar al alojamiento a descansar, pero tampoco os propondría un programa que obligara a cruzar medio país cada día. La flexibilidad empieza al diseñar la ruta: reservar suficientes noches en un mismo lugar facilita mucho más las cosas que intentar improvisar los descansos cuando ya tenéis otro alojamiento esperando a varias horas de distancia.

¿Tenemos que hacer safaris más cortos porque viajamos con niños?
También encontraréis recomendaciones de hacer jornadas de safari necesariamente más cortas cuando viajamos con niños. Nosotros no establecemos de antemano cuánto tiempo puede aguantar un niño dentro del vehículo porque, después de muchos años trabajando con familias, tenemos bastante claro que cada familia es diferente.
Lo que sí cobra mucha más importancia cuando hacemos un safari con niños es diseñar bien el itinerario. No es lo mismo pasar varias horas dentro del vehículo haciendo safari, parando constantemente porque hemos encontrado animales, que pasar esas mismas horas simplemente desplazándonos de un parque a otro. Por eso intentamos evitar recorridos que obliguen a encadenar demasiadas jornadas largas de carretera y preferimos permanecer varias noches en determinados parques cuando el número de días lo permite.
Una vez estamos de safari, la situación es diferente. Hay familias que prefieren regresar antes al alojamiento y aprovechar las últimas horas de sol en la piscina. Otras están disfrutando tanto que quieren alargar el safari todo lo posible. Las dos opciones son perfectamente válidas.
Nosotros adaptamos previamente el recorrido a las edades y necesidades de la familia, pero las horas de safari las decidís vosotros sobre la marcha. Al viajar en privado no tenemos que regresar porque lo haya decidido otro viajero ni permanecer fuera más tiempo del que nuestros hijos están disfrutando.
Para mí, esa es una de las grandes ventajas de un safari privado con niños: lo importante es planificar bien antes del viaje aquello que después no podremos cambiar fácilmente (las distancias, los parques y las noches en cada alojamiento). En cambio, no necesitamos decidir desde España a qué hora se van a cansar nuestros hijos una tarde concreta dentro de varios meses. Eso podemos decidirlo allí, cada día, según cómo esté disfrutando la familia.
Esa libertad para ajustar la jornada siempre se organiza con el guía, respetando los horarios y las normas del parque, las entradas contratadas y las distancias hasta el alojamiento. Por eso me interesa conocer de antemano si necesitáis descansar a mediodía o si alguno de los viajeros lleva especialmente mal el coche. Así puedo tenerlo en cuenta al preparar el programa.

Safari en Kenia con niños de 5 a 7 días
Entre las familias que me consultan, es habitual valorar safaris de entre 5 y 6 días. Cuando viajáis con niños pequeños y os preocupan las horas de coche, el safari de 5 días suele ser la opción que mejor encaja. Si queréis conocer también Amboseli, os explico la diferencia entre hacerlo en 6 días o dedicarle 7. Estas son las combinaciones que solemos preparar, aunque después ajustamos el recorrido a cada familia.
| Duración | Recorrido habitual | Para qué familias suele encajar |
| 5 días | Masai Mara como parque principal, combinado con Nakuru y Naivasha. Sin Amboseli. | Familias con niños pequeños o viajeros que quieren reducir las distancias entre parques y reservar más días para la playa. |
| 6 días | Masai Mara y Amboseli, con una parada intermedia en uno de los lagos. | Familias con niños más mayores que llevan bien los trayectos largos y quieren incluir Amboseli con menos días y presupuesto que en la opción de 7. |
| 7 días | Masai Mara, Amboseli, Nakuru y Naivasha, repartiendo el recorrido en más jornadas. | Familias que quieren incluir Amboseli con un ritmo más equilibrado y pueden dedicar más tiempo y presupuesto al safari. |
En un safari de 5 días por Kenia podemos centrarnos en el Masai Mara y pasar hasta 3 noches en la zona. Suelo recomendar que una de ellas sea junto a otra entrada del parque, para conocer áreas distintas y aprovechar mejor las jornadas de safari. Ese cambio de alojamiento tiene un propósito: explorar el Mara más a fondo sin añadir el largo desplazamiento hasta Amboseli. Los trayectos de llegada y regreso siguen requiriendo tiempo, pero el conjunto del recorrido es más contenido.
La contrapartida de esta ruta es precisamente que no conoceréis Amboseli. Por eso no la propongo automáticamente a todas las familias con niños pequeños. Si ver sus elefantes y el paisaje del Kilimanjaro es una prioridad para vosotros, buscamos cómo incluirlo valorando los días, el presupuesto y cómo llevan vuestros hijos el coche. Lo que funciona para una familia puede no ser lo adecuado para otra, aunque sus niños tengan la misma edad.
En los safaris de 6 días que incluyen Amboseli, las distancias son bastante más largas porque este parque está muy alejado del Masai Mara. Suelen encajar mejor con niños más mayores y acostumbrados a los desplazamientos, pero también hay que valorar el ritmo de los adultos. Si viajáis con personas mayores a las que les cansan las jornadas largas de coche, mi recomendación parte de esa misma necesidad de descanso.
Cuando queréis combinar Masai Mara y Amboseli, el safari de 7 días es, en general, la opción más equilibrada. En los recorridos que suelo comparar, los kilómetros totales son prácticamente los mismos que en el de 6 días, pero se reparten en más jornadas y el viaje resulta más descansado. Eso no elimina los traslados largos. Además, el día y la noche adicionales elevan el precio, por lo que hay que valorar si encaja en el presupuesto de toda la familia.
Muchas familias con niños pequeños prefieren acortar el safari y alargar la estancia en la playa. Así combinan unos días centrados en los animales con otros para bañarse y descansar. Al preparar el viaje, revisamos juntos cómo repartir los días y el dinero entre ambas partes. Si os preocupa cómo combinarlo con las necesidades de los más pequeños, contadme sus edades y los días disponibles. Os ayudaré a repartir el viaje entre safari y playa y a preparar una propuesta para vuestra familia.
En el programa y el presupuesto también os detallo las noches en cada alojamiento y los días de entrada a los parques, porque son conceptos distintos. El pequeño safari que hicimos al llegar al Masai Mara en aquel primer viaje forma parte del relato de entonces; no significa que todas las rutas actuales incluyan esa visita. La noche previa en Nairobi, si la necesitáis, y la continuación hacia la playa se concretan igualmente antes de reservar.
Si queréis combinar un safari y playa con niños, podéis solicitarme aquí una propuesta para vuestra familia. Así valoramos juntos qué parte del presupuesto dedicar a los parques, qué traslados necesitáis y cuántas noches queréis reservar para descansar en la costa de Kenia.

¿Carretera o vuelos internos durante un safari con niños?
Durante un safari podemos realizar los desplazamientos entre parques por carretera o utilizando vuelos internos, y ambas opciones tienen sus ventajas. Volar nos permite ahorrar muchas horas de traslado y puede ser especialmente interesante cuando tenemos pocos días, queremos combinar zonas muy alejadas o simplemente preferimos reducir al máximo el tiempo que pasamos en carretera.
La contrapartida es el precio. Los vuelos internos encarecen bastante el safari, especialmente cuando viajamos en familia y tenemos que multiplicar cada billete por tres, cuatro o cinco personas. Por nuestra experiencia, es una opción que se utiliza más en safaris de lujo o de gama alta, mientras que en los viajes familiares hacer los traslados por carretera suele ser una buena manera de estirar el presupuesto sin tener que recortar días de safari o bajar el nivel de los alojamientos.
Además, para nosotros viajar por carretera tiene otro atractivo. Entre un parque y otro vemos cambiar el paisaje, atravesamos pueblos y poblados, encontramos mercados junto a la carretera y vemos colores y escenas cotidianas que desaparecerían completamente si saltásemos de un parque a otro en avión. El viaje no empieza únicamente cuando entramos por la puerta de un parque y todo lo que encontramos durante el camino forma también parte de la experiencia de conocer África.
Eso no significa que recomendemos siempre la carretera. Si una familia dispone de un presupuesto más amplio, tiene pocos días o simplemente prefiere volar entre determinados parques, podemos incorporar vuelos internos sin ningún problema. Nuestros safaris son a medida y precisamente se trata de valorar qué opción encaja mejor en cada viaje.
En los safaris familiares, sin embargo, nosotros solemos preferir diseñar bien el recorrido para que los desplazamientos por carretera tengan sentido. Si una jornada es más larga, intentamos compensarla permaneciendo después varias noches en el mismo lugar. De esta forma podemos aprovechar mejor el presupuesto y, al mismo tiempo, disfrutar también de todo lo que encontramos entre un parque y otro.
Al final, hacer un safari a medida no significa necesariamente hacerlo más caro, sino decidir dónde merece la pena gastar el presupuesto. Una familia puede preferir invertirlo en pasar una noche más en Masai Mara o en un alojamiento determinado antes que utilizarlo en varios vuelos internos. Otra puede preferir exactamente lo contrario. Nuestro trabajo consiste precisamente en ayudaros a repartir ese presupuesto según el viaje que queréis hacer.

Alojamientos y habitaciones para viajar en familia
En nuestro primer safari, cuando los niños eran más pequeños, nosotros elegimos una categoría económica y tuvimos cama y baño dentro de la habitación, algo que con los niños nos resultó muy cómodo. Hoy, cuando preparamos una propuesta familiar, además de la categoría miramos dónde está cada alojamiento y qué distribución de habitaciones ofrece. No es lo mismo una habitación familiar que dos habitaciones separadas, ni todas las camas supletorias sirven para las mismas edades. Por eso necesitamos saber cuántos adultos y niños viajáis y qué edad tendrá cada menor durante el viaje, antes de dar por válida una opción.
También valoro los servicios que de verdad vais a aprovechar. En Nairobi nosotros buscamos piscina y después vimos que, en aquella época, quizá habríamos dado más importancia a otras cosas. Durante el safari ocurre algo parecido: una foto preciosa del alojamiento no explica cuánto tardaréis en llegar al parque, qué horarios tendréis o si el tipo de habitación encaja con vuestra familia.

Qué miramos al elegir un alojamiento de safari para niños
Encontrar alojamiento para una pareja suele ser relativamente sencillo. Encontrarlo para una familia de cuatro o cinco personas ya no lo es tanto, especialmente si queremos dormir todos juntos y no reservar dos habitaciones independientes.
Pero nosotros vamos un poco más allá. Que un lodge o un tented camp admita niños no significa necesariamente que sea el alojamiento que elegiríamos para una familia.
Hay alojamientos vallados y otros que no lo están, camps en los que los animales pueden moverse por los alrededores, habitaciones situadas a diferentes distancias de las zonas comunes y establecimientos en los que después de anochecer debemos desplazarnos acompañados por personal. Todo esto forma parte de la experiencia de dormir en plena naturaleza, pero cuando viajamos con niños pequeños son aspectos que tenemos especialmente en cuenta.
Un camp sin vallar puede ser perfectamente adecuado para una familia siempre que conozcamos y respetemos sus normas. Si un alojamiento nos indica que después de anochecer debemos desplazarnos acompañados, lo hacemos. Si no podemos caminar libremente por determinadas zonas, tampoco dejamos que los niños lo hagan. Son animales salvajes y estar tan cerca de ellos forma parte precisamente de lo extraordinario de un safari.
Por eso no nos limitamos a buscar una habitación en la que quepáis todos. Tenemos en cuenta las edades de los niños y buscamos los alojamientos que consideramos más apropiados para cada familia, valorando la distribución de las habitaciones, las instalaciones, las normas del propio alojamiento y, por supuesto, su ubicación dentro del recorrido.
Y aquí hay un detalle que puede parecer secundario, pero que con niños cobra bastante importancia: la piscina. Después de una mañana de safari, llegar al alojamiento y pasar unas horas en la piscina puede ser exactamente lo que les apetece. Hay familias que prefieren aprovechar hasta el último minuto buscando animales y otras que disfrutan combinando el safari con esos momentos de descanso.
Por eso, cuando el presupuesto y la disponibilidad nos lo permiten, intentamos buscar alojamientos cómodos y con piscina para las familias. No porque necesitemos convertir un safari en unas vacaciones de resort, sino porque sabemos que esos ratos de descanso también forman parte del viaje y pueden marcar bastante la diferencia cuando viajamos con niños.
Muchas de estas cosas probablemente ni siquiera aparecen cuando buscamos un alojamiento por internet. Son precisamente las que nosotros vamos aprendiendo después de años trabajando con familias y las que tenemos en cuenta cuando decidimos qué alojamiento incluir en cada safari.
¿Estáis pensando en hacer un safari en Kenia con vuestros hijos? Si nos contáis las edades de los niños, cuántos días tenéis y vuestro presupuesto aproximado, podemos preparar un recorrido adaptado a vuestra familia. No necesitáis saber qué parques elegir, qué alojamientos buscar ni cuántas noches pasar en cada uno. Precisamente de eso nos encargamos nosotros.
QUIERO ORGANIZAR MI SAFARI EN KENIA

¿Con cuánta antelación hay que reservar un safari con niños?
Esta es otra de las preguntas que más nos hacen y, en los últimos años, mi recomendación es bastante clara: en cuanto tengáis confirmadas las fechas de las vacaciones, compraría los vuelos y empezaría a reservar el safari.
La disponibilidad de alojamientos en Kenia se está complicando bastante durante las fechas de mayor demanda, pero las familias tenemos un problema añadido. Muchos lodges y tented camps disponen de bastantes habitaciones dobles, pero pueden tener únicamente una o dos habitaciones familiares.
Nosotros trabajamos habitualmente con familias y conocemos alojamientos que cuentan con un mayor número de habitaciones familiares, lo que nos proporciona más alternativas. Aun así, durante las vacaciones escolares y especialmente en julio y agosto, esperar demasiado puede reducir muchísimo las posibilidades.
Con una pareja todavía podemos encontrar varias habitaciones dobles disponibles en un alojamiento. Cuando somos cuatro o cinco y necesitamos una configuración concreta, esa única habitación familiar que necesitábamos puede llevar meses reservada.
Por eso, en cuanto sabemos las fechas y tenemos los vuelos, podemos empezar a buscar la combinación de alojamientos que mejor se adapte a la familia, al recorrido y al presupuesto. Si estáis pensando en unas vacaciones de safari en África durante las vacaciones escolares, con niños sí creo que merece especialmente la pena organizarlo con tiempo.
Comidas, alergias e intolerancias durante un safari con niños
Si algún miembro de la familia tiene una alergia o intolerancia alimentaria, es importante comunicárnoslo desde el momento de hacer la reserva. Nosotros avisamos previamente a los alojamientos para que puedan tenerlo en cuenta y suele poder gestionarse bien cuando se comunica con antelación.
En la mayoría de los alojamientos con los que trabajamos las comidas son tipo buffet y suele haber alternativas bastante variadas. De hecho, Kenia no me parece un destino especialmente complicado para los niños que comen pocas cosas. Es habitual encontrar opciones sencillas como pollo con arroz, macarrones, patatas fritas y otros platos que suelen funcionar bastante bien con ellos.
Cuando existe una alergia o intolerancia importante, además de informar previamente a los alojamientos, avisamos también al guía para que pueda ayudaros a tratarlo directamente en cada lugar durante el recorrido. De esta forma tenemos una segunda comprobación una vez estamos allí.
Hemos tenido incluso clientes que han preferido entrar personalmente en la cocina para explicar exactamente qué podían comer y qué no. Cuando hablamos de una alergia importante, me parece completamente razonable extremar las precauciones. Lo importante es saberlo antes del viaje, comunicarlo correctamente y volver a comprobarlo en cada alojamiento cuando sea necesario.
Si hay una alergia importante, necesitamos conocerla antes de confirmar los alojamientos y comprobar qué pueden ofrecer realmente. Tener varias opciones en un buffet no garantiza que sean adecuadas para esa alergia. Durante el viaje también conviene confirmar directamente los ingredientes y la preparación, y seguir las indicaciones que os haya dado vuestro profesional sanitario.

Salud y seguro para viajar a África con niños
Una de las dudas que podemos tener antes de hacer un safari en África con niños es qué ocurre si alguno se pone enfermo durante el viaje. A nosotros también nos preocupa cuando viajamos con nuestros hijos, y una de las cosas que más valoramos es poder consultar a un profesional cuando no sabemos si se trata de una molestia leve o de un problema que requiere atención presencial.
Un niño puede tener fiebre, dolor de garganta, molestias digestivas o simplemente encontrarse mal y nosotros no saber si debemos preocuparnos, si podemos darle algún medicamento o si es necesario que lo vea un médico. En esas situaciones, lo que necesitamos muchas veces es poder consultar con un profesional y evitar automedicarle sin saber exactamente qué tiene.
Precisamente por eso nosotros siempre viajamos asegurados con Heymondo. Una de las cosas que más valoro cuando viajo con mis hijos es disponer de asistencia médica las 24 horas desde cualquier lugar. Podemos explicar lo que le ocurre al niño y consultar con un médico para que valore la situación, nos indique qué podemos hacer y nos diga si es necesario acudir a un centro médico.
Durante un safari esto nos da mucha tranquilidad porque podemos encontrarnos lejos de una ciudad y necesitamos saber qué hacer si uno de nuestros hijos se encuentra mal. Algunas dudas pueden resolverse mediante una consulta a distancia; en otras situaciones el médico puede indicar que el niño necesita atención presencial y que debemos buscarla sin demora. Esa valoración debe hacerla el profesional, y ante una urgencia hay que activar la asistencia cuanto antes.
Si vais a viajar en familia, podéis contratar aquí el seguro de viaje Heymondo que utilizamos nosotros. Por ser lectores de Mis Viajes Familiares, tenéis un 5 % de descuento reservándolo a través de nuestro enlace. Además, Heymondo anuncia hasta un 15 % de descuento para familias que cumplen sus condiciones (tres o más viajeros, alguno menor de 22 años y todos viviendo juntos). No olvidéis indicar que viajáis en familia al calcular vuestro seguro y comprobar el descuento que aplica a vuestra contratación.
CONTRATAR SEGURO HEYMONDO CON EL DESCUENTO DE MIS VIAJES FAMILIARES
Antes del viaje también conviene consultar con un centro de vacunación internacional o con vuestro profesional sanitario las recomendaciones que correspondan a las edades de los niños y al recorrido. Nosotros os ayudamos con la organización y los contactos durante el safari; las decisiones sobre vacunas, prevención y medicación necesitan una valoración sanitaria individual.
Cuánto cuesta un safari con niños en Kenia
El precio de un safari familiar depende de las fechas, de cuántos sois, de las edades de los niños, de la ruta y de las habitaciones. No conviene calcularlo multiplicando sin más un precio de adulto por el número de viajeros, ni dar por hecho que todos los menores tendrán el mismo descuento. Los alojamientos y las entradas pueden aplicar condiciones diferentes según la edad, y una habitación familiar puede tener una disponibilidad y un coste distintos de los de dos habitaciones.
Para orientaros, podéis consultar nuestro artículo sobre cuánto cuesta un safari en Kenia y Tanzania, donde explicamos los ejemplos y las partidas que forman el presupuesto. Al comparar propuestas familiares, fijaos en el importe total para todos, en el reparto de habitaciones y en los servicios incluidos. Después habrá que añadir lo que no esté contemplado, como vuelos, seguro, documentación, noches fuera del safari o unos días de playa, si queréis terminar las vacaciones en la costa.
Si queréis que os preparemos una propuesta, indicadnos fechas aproximadas, número de adultos, edades de los niños durante el viaje, días disponibles y presupuesto orientativo para todo el grupo. Contadnos también cómo lleváis los trayectos largos, si queréis conocer Amboseli y si os apetece terminar en la playa. Con esos datos podemos recomendaros una ruta que tenga sentido para vosotros, explicar qué incluye y acompañaros durante la organización y el viaje. Podéis solicitar aquí vuestro presupuesto de safari en Kenia con niños; no hace falta que lleguéis con todos los parques y hoteles decididos.

Así preparo vuestro safari en familia
Después de muchos años organizando viajes familiares tenemos bastante claro que un safari con niños no se prepara simplemente buscando hoteles que admitan menores.
Lo primero que necesitamos saber son sus edades porque afectan a los descuentos, a las habitaciones, a determinadas actividades y al tipo de recorrido que podemos plantear. Después valoramos las distancias, cuántas noches tiene sentido pasar en cada parque y qué alojamientos funcionan mejor para esa familia.
Comprobamos las habitaciones familiares y su disponibilidad, buscamos alternativas que permitan aprovechar el presupuesto, tenemos en cuenta si los alojamientos están vallados o no cuando esto puede ser relevante para esa familia y valoramos aspectos tan aparentemente pequeños como disponer de piscina.
Si existen alergias, intolerancias o necesidades alimentarias importantes, avisamos a los alojamientos y al guía. Si viaja un bebé o un niño pequeño, tenemos especialmente en cuenta los desplazamientos y cualquier restricción que pueda existir en las actividades previstas.
Y después está el guía. Nuestros guías están acostumbrados a trabajar con familias y saben que hacer un safari con niños no consiste únicamente en llevarlos dentro del vehículo mientras los adultos hacen un safari. Los niños también forman parte de la experiencia.
Todo esto no significa que el viaje tenga que girar exclusivamente alrededor de ellos. Precisamente buscamos lo contrario: que el safari funcione para toda la familia, independientemente de que viajen niños pequeños, adolescentes, padres o abuelos.
Y esa es también la razón por la que no trabajamos con un único recorrido que repetimos para todo el mundo. Dos familias pueden viajar los mismos días a Kenia y necesitar safaris completamente diferentes. Nosotros partimos de vuestra familia, de las edades de los niños, de los días disponibles y del presupuesto y, a partir de ahí, construimos el recorrido.
Lo que aprendimos viajando con nuestros hijos lo aplico hoy al diseñar otras rutas, pero cada familia necesita una propuesta propia. Me encargo personalmente del itinerario y coordino su organización con nuestros colaboradores locales: reviso cómo se reparten las noches, qué habitaciones necesitáis y cuánto tiempo os quedará para disfrutar después de cada traslado. Esa preparación es la que permite valorar el viaje completo, además de las fotos de los alojamientos o de la lista de parques.
Cuando viajáis con vuestros hijos, queréis disfrutar del safari con la tranquilidad de haber elegido bien. Nuestra primera experiencia en Kenia nos enseñó mucho, pero fue después, organizando safaris para otras familias, cuando comprendimos qué debíamos exigir a los operadores. Aquí os contamos cómo seleccionamos a nuestros colaboradores y qué seguimiento realizamos durante vuestro safari.
Durante la reserva seguimos en contacto y, una vez en Kenia, podéis escribirme por WhatsApp si surge alguna duda o incidencia. Conozco el programa que hemos preparado y puedo hablar directamente con la agencia local para hacer seguimiento de lo acordado. Podéis leer más sobre mi experiencia y mi forma de trabajar, y consultar las opiniones de viajeros que ya han reservado con nosotros.
Si os gustaría vivir una experiencia así con vuestros hijos, contadme cuándo queréis viajar, sus edades y vuestro presupuesto. Prepararemos una propuesta de safari privado con guía en español, ajustada a vuestra familia, y os explicaré el recorrido y los servicios antes de que decidáis reservar. La contratación de los servicios turísticos se realiza con la agencia local correspondiente; desde Mis Viajes Familiares me ocupo del diseño, la coordinación y el acompañamiento.
Si necesitas más información para viajar a Kenia, puedes consultar también las siguientes publicaciones sobre este destino:
- Cuánto cuesta un safari en Kenia o Tanzania,
- Viajar a Kenia por libre para organizar un safari
- Que Ver en Nairobi: mejores visitas, qué hacer y tour privado
- Mejor época para Viajar a Kenia y realizar un safari
- Mejores recomendaciones de alojamiento en Zanzíbar
- Mejores recomendaciones de alojamiento en Nairobi
- Mejores recomendaciones de alojamiento en Diani Beach (costa de Kenia)
- eTA: Autorización Electrónica para Viajar a Kenia (no se necesita visado)
FORMULARIO DE CONTACTO
En Mis Viajes Familiares diseñamos vuestra propuesta, seleccionamos los servicios y negociamos las condiciones para ofreceros el mejor precio posible sin descuidar vuestra experiencia.
Nuestro trabajo incluye la coordinación y supervisión del programa acordado. La contratación de los servicios turísticos se realiza a través de agencias locales acreditadas y con licencia, que formalizan las reservas y prestan los servicios siguiendo nuestras indicaciones, asumiendo las responsabilidades y garantías correspondientes a su prestación.
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Hola Laura!!
Que aventura!!! Nosotros tenemos dos niños de 2 y 4 años y tengo ese viaje en mente…
Qué vacunas os pusisteis?
Un saludo!!!
Hola Rocío, para Kenia no hay ninguna vacuna obligatoria (sólo la fiebre amarilla en caso de proceder de un país endémico (si viajas desde España no es el caso). Sin embargo, y sobre todo viajando con niños, es importante prestar mucha atención a las vacunas recomendadas. Esta página de la asociación española de vacunación, ofrece buena información, aunque lo recomendable es acudir a un centro de vacunación internacional para que os asesoren de forma personalizada.
Acabamos de hacer el safari de 7 días y estamos muy contentos, Laura nos aconsejó muy bien durante la preparación del viaje y nos ayudo en lo que pudo. Es totalmente recomendable! Y más por ese precio! Gracias Laura!
Hemos hecho en pareja el viaje por los safaris de kenia. Una experiencia inolvidable, que recomiendaria a cualquiera. El trato tanto por Mis viajes familiares antes y después geniales. El guia de 10.
¡Hola! ¿Me podrías decir el nombre de la agencia con la que fuisteis? No la he visto en los post ?.
Mil gracias!
Hola Laura!!!
Me gustaría hacer ese viaje tengo dos niños que estoy segura que les encantaría.. Podrias ayudarme.. En que agencia lo miraste y el recorrido para hacer.
Gracias
Hola Luciana, claro que les encantará, es un viaje ideal para hacer con niños. Si quieres que os ayudemos a organizar vuestro safari escríbenos un email: info@misviajesfamiliares.com
Hola! Me gustaría hacer ese safari en Kenia con mis hijos de 8 y 10
Hola Ana ¡por supuesto! contáctanos si puedes por email, y te ayudaremos a organizar un safari perfecto con tus hijos. Nuestro email es: info@misviajesfamiliares.com
Hola Ana, a tus hijos les va a encantar la experiencia, ya verás. Si quieres que os ayudemos a organizarlo u os hagamos alguna propuesta, puedes contactarnos por email: info@misviajesfamiliares.com
Hola. Me encantaría hacer este viaje con nuestros dos hijos de 2 y 5 años en noviembre… me ayudas a planearlo?
¡Hola Jana! Gracias por leernos. Estaremos encantados de ayudarte a organizar tu safari familiar en Kenia. Contáctanos cuando puedas a la siguiente dirección de email: info@misviajesfamiliares.com
Hola Jana, claro que sí. Si te parece, ponte en contacto con nosotros por email, mencionando la edad de tus hijos y te ayudaremos a organizar vuestro safari en Kenia completamente a medida ¡un abrazo!
Hola Laura! Mil gracias por la información!!
Organizais solo viajes familiares?? A mi me gustaria ir con mi novio pero todavia sin niños jeje
Mil gracias de antemano!
Un saludo
Hola Carmen ¡Por supuesto que organizamos safaris para parejas también! no hace falta que tengáis niños. Si quieres que os hagamos alguna propuesta, podéis escribirnos un email: info@misviajesfamiliares.com ¡un brazo gordo!
Hola!! Cual es el presupuesto de un viaje como este? Con dos niños clmo vosotros ?
Hola Laura y familia!
Os cuento: me voy a Kenia 11 noches con mi chica y nuestra niña de 3 años y tenemos ya una propuesta interesante de una agencia local.
Ahora mismo estamos planteando hacer la primera noche en Nairobi, 1 noche en Nakuru, 3 noches en Masai Mara, 1 noche intermedia de paso en Nairobi y luego 5 noches en Diani Beach. ¿Creeis que está bien así o es demasiada playa y merece la pena meter más una noche en Nakuru o Masai Mara? (tenemos miedo de que tanto safari se haga pesado para una niña tan pequeña, aunque ella es en general muy animada).
Hola Fabio, yo lo veo muy apropiado. Nosotros hicimos el safari cuando mi hijo pequeño no tenía aún 3 años y lo pasó fenomenal ¡Disfrutad mucho vuestro viaje!