Mejor safari en África: ¿Kenia, Tanzania o Sudáfrica?

Si estás buscando cuál es el mejor safari en África y dudas entre Kenia, Tanzania o Sudáfrica, seguramente ya habrás visto fotografías espectaculares de los tres destinos y presupuestos que tienen bastante poco que ver entre sí. Elegir no resulta sencillo, especialmente cuando es un viaje que llevas tiempo imaginando y quieres acertar tanto con el país como con la ruta, los alojamientos y los días que vas a dedicar realmente a ver animales.

Nosotros conocemos los tres destinos y hemos hecho safaris en ellos también con nuestros hijos. Además, llevamos muchos años organizando safaris y preparando presupuestos para viajeros muy diferentes, así que sabemos que no existe un país que sea el mejor para todo el mundo. La época en la que viajes, los días disponibles, el presupuesto, si viajas con niños y el tipo de safari que imaginas pueden hacer que una opción que encaja perfectamente para una familia no sea la que recomendaríamos a otra.

Escena de uno de nuestros mejores safaris en África

Si buscas una respuesta rápida, para nosotros Kenia es probablemente el destino más equilibrado para un primer safari en África. Ofrece grandes paisajes de sabana, mucha fauna, safaris privados con guía, alojamientos para presupuestos muy diferentes y bastante margen para adaptar el recorrido a los días disponibles. Tanzania puede ser la mejor elección si conocer el Serengueti y Ngorongoro es una prioridad absoluta, mientras que Sudáfrica resulta especialmente interesante si disfrutas organizando tus viajes por libre y quieres combinar Kruger con un recorrido mucho más amplio por el país.

Pero precisamente porque llevamos años dedicándonos a esto, tampoco te diríamos que reserves Kenia sin saber nada más sobre tu viaje. Si nos dices cuándo quieres viajar, cuántos días tienes, cuántos sois y qué presupuesto aproximado manejas, podemos valorar si el tipo de safari que buscas encaja con los viajes que organizamos y qué recorrido tendría realmente sentido plantear.

En esta comparativa vamos a intentar ayudarte a entender las diferencias entre los tres países, no solamente qué animales puedes encontrar. Porque después de muchos safaris hemos aprendido que un buen safari combina animales, paisajes y una organización que te permita disfrutarlos: tener tiempo para detenerte cuando ocurre algo interesante, contar con un guía que sepa interpretar lo que estás viendo, no pasarte medio viaje cambiando de alojamiento y distribuir bien el presupuesto.

Aunque existen otros destinos extraordinarios donde hacer un safari en África, como Botswana, hemos elegido Kenia, Tanzania y Sudáfrica porque representan tres formas muy diferentes de plantear el viaje y son los que mejor conocemos por nuestra experiencia y por los programas con los que trabajamos. Botswana merece una mención por lugares como el delta del Okavango, Moremi o Chobe y por un modelo de safari generalmente más exclusivo, pero también suele requerir un presupuesto elevado. Por eso preferimos centrar la comparación en destinos que conocemos mucho mejor.

Hipopótamos en África durante nuestro safari familiar en Tanzania

¿Cuál es el mejor safari en África?

No existe una única respuesta porque depende bastante de lo que esperes encontrar. Animales verás muchos en cualquiera de estas opciones, pero se trata de valorar cómo los vas a ver, qué tipo de escenas esperas contemplar y cuánto protagonismo quieres que tenga el safari dentro del viaje. Si imaginas grandes llanuras llenas de animales y quieres que el safari sea realmente el protagonista, empezaría mirando Kenia o Tanzania. Si además quieres organizar el viaje por tu cuenta y combinar la fauna con ciudades, costa y una ruta por carretera, Sudáfrica ofrece una experiencia completamente diferente.

Para que puedas situarte antes de entrar en detalle, estas serían nuestras primeras orientaciones. Dentro de cada país se pueden organizar viajes muy distintos, y las fechas, los alojamientos, los días disponibles y el presupuesto pueden cambiar bastante la elección.

Si lo que más te importa es…Por dónde empezaríamos a mirar
Un primer safari en África que combine fauna, grandes paisajes, safari privado y flexibilidad de presupuestoKenia
Conocer específicamente el Serengueti y el cráter del NgorongoroTanzania
Disfrutar organizando tú mismo el safari y combinarlo con una ruta variadaSudáfrica
Intentar ver los cruces del río Mara de los documentalesMasai Mara, en Kenia, permite integrarlos con más facilidad en el recorrido. Desde Tanzania hay que planificar específicamente la estancia en el norte del Serengueti
Hacer un safari con niñosLos tres pueden encajar, aunque Kenia permite adaptar muy bien un safari privado a una familia
Combinar el safari con unos días de playaKenia, con Diani o Watamu; Tanzania, con Zanzíbar; y Sudáfrica, incorporando la costa a la ruta según la zona y la época
No tener que ocuparte de buscar alojamientos, diseñar recorridos y organizar la logística del safariKenia o Tanzania, con un safari organizado a medida
Ajustar el itinerario sin renunciar a dormir en alojamientos cómodosKenia suele ofrecernos bastante margen para trabajar el presupuesto

Los tres destinos pueden funcionar muy bien cuando buscáis un safari espectacular, pero no ofrecen el mismo tipo de viaje. Sudáfrica encaja especialmente bien si queréis organizarlo por libre y combinar Kruger con un recorrido más amplio por el país, mientras que Kenia y Tanzania suelen encajar mejor cuando buscáis un safari privado, con guía y un recorrido preparado a medida. Cuando, además, nos pedís ajustar el viaje a un presupuesto determinado sin renunciar a buenos alojamientos y varios días de safari, Kenia suele imponerse, porque normalmente nos permite mantener mejor ese equilibrio.

Si estás comparando opciones y no sabes si el presupuesto que tienes es suficiente, puedes contarnos las fechas, cuántos sois, los días disponibles y cuánto aproximadamente queréis destinar al viaje. Con esos datos podemos valorar qué tipo de safari tendría sentido plantear antes de empezar a añadir parques y alojamientos sin saber si el conjunto encaja.

Masais en Kenia, durante nuestro safari familiar en África

Safari en Kenia: grandes paisajes, variedad de parques y un viaje a medida

Un safari en Kenia tiene mucho que ver con esa imagen que casi todos imaginamos antes de viajar a África: grandes espacios abiertos, manadas de herbívoros y la emoción de encontrar a los depredadores en su entorno. Pero después de haber hecho safaris también en Sudáfrica, hay una diferencia que para nosotros resulta especialmente evidente: no se trata solo de los animales que puedes ver, sino de la escala de los avistamientos y del paisaje que los rodea.

En lugares como Masai Mara o Amboseli, la sabana abierta permite muchas veces contemplar escenas completas de vida salvaje. No estás viendo únicamente un elefante, una jirafa o un grupo de cebras junto al camino, sino animales repartidos por una enorme extensión de terreno, distintas especies compartiendo el mismo paisaje y, en ocasiones, grandes grupos moviéndose delante de ti.

Amboseli es probablemente uno de los mejores ejemplos. Allí hemos visto familias de elefantes atravesando la llanura, distintos grupos reuniéndose alrededor de los humedales y largas sucesiones de animales avanzando con el Kilimanjaro al fondo. No significa que todos los días vayas a ver cientos de elefantes juntos, pero sí que este paisaje permite contemplar escenas amplias, con muchos animales visibles y una sensación de inmensidad difícil de transmitir en una fotografía.

Lago Nakuru en Kenia, unos de los mejores parques naturales que puedes visitar durante un safari en Kenia

En Masai Mara sucede algo parecido. Incluso fuera de la temporada de la migración siguen viviendo ñus, cebras, gacelas, jirafas, búfalos, elefantes y numerosos depredadores. Las manadas pueden ser diferentes a las que encuentras durante los meses de la Gran Migración, pero la sabana abierta permite observar cómo se relacionan distintas especies y contemplar escenas completas de vida salvaje, no solamente encuentros aislados con un animal.

En nuestro viaje con los niños hubo momentos en los que no sabían por qué lado del coche mirar. Todavía recordamos la emoción de encontrar una manada de leones descansando y ver su reacción al tenerlos tan cerca. Son recuerdos que explican bastante mejor que una lista de especies por qué nos gusta tanto este destino. En nuestro relato del safari en Kenia con niños contamos cómo vivimos aquella experiencia y las dudas que teníamos antes de salir.

Masai Mara es una de las piezas principales de muchos de los itinerarios que diseñamos, pero elegir las otras paradas requiere pensar en el conjunto. Según los días disponibles, valoramos lugares como Nakuru, Naivasha, Amboseli o Samburu. Cada incorporación tiene que aportar algo al recorrido y justificar el desplazamiento; no recomendamos añadir parques simplemente porque su nombre aparezca en todas las guías.

Para nosotros tiene mucho valor dejar varias noches en una misma zona. Con dos noches ya puedes disponer de un día completo sin cambiar de alojamiento, y eso permite dedicar más tiempo a buscar animales, esperar cuando está sucediendo algo interesante y hacer el recorrido con menos prisas. En Masai Mara, cuando los días y el presupuesto lo permiten, nos gusta plantear tres noches para poder disfrutar de dos jornadas completas.

Elefantes en amboseli, uno de los avistamientos que más disfrutarás durante un safari en África

Una de las cosas que más valoramos de un safari privado en Kenia es que el recorrido puede adaptarse a quienes viajan. Contar con vuestro vehículo y un guía en español permite comentar lo que vais viendo, preguntar y adaptar las jornadas a vuestras preferencias y necesidades dentro de lo que admite el programa. No se trata de seguir un recorrido rígido decidido por otra persona: el safari se diseña a medida y eso permite tener en cuenta desde el principio cómo queréis viajar.

Además, viajar a Kenia permite combinar el safari con otras experiencias. Según la ruta, se pueden valorar paseos en barco, visitas culturales o unos días de descanso en la costa, en lugares como Diani o Watamu. Así puedes dedicar el tiempo principal a los parques y terminar el viaje con un ritmo diferente, sin necesidad de cambiar de país para disfrutar también de la playa.

Todo esto nos permite diseñar propuestas para viajeros con intereses distintos, desde una pareja que quiere aprovechar al máximo sus días de safari hasta una familia que busca combinar animales y descanso. Elegimos los alojamientos por su comodidad, ubicación y encaje en el presupuesto, y distribuimos las noches para que el recorrido tenga sentido. Esa posibilidad de ajustar el conjunto es una de las cosas que más valoramos al trabajar con Kenia.

Manádas de mamíferos en las explanadas del Masai Mara, uno de los majores parques naturales de África

Safari en Tanzania: Serengueti, Ngorongoro y un viaje que merece tiempo

Tanzania tiene argumentos propios para estar entre los mejores destinos de safari en África. Si llevas años imaginando las llanuras del Serengueti o soñando con bajar al cráter del Ngorongoro, esa ilusión también tiene que contar al elegir el país. Hay viajeros para quienes esos lugares son el motivo principal del viaje, y en ese caso merece la pena estudiar cómo organizar el recorrido para conocerlos bien.

El Serengueti ofrece enormes extensiones de sabana y forma parte del ecosistema por el que se desplaza la Gran Migración. Su atractivo incluye tanto los grandes grupos de herbívoros como los depredadores y los distintos paisajes que se suceden dentro del parque. Sus llanuras y las migraciones de fauna son precisamente dos de sus grandes características, pero para convertir todo eso en un buen viaje hay que elegir bien qué zona recorrer y dónde alojarse.

El cráter del Ngorongoro añade una experiencia paisajística diferente: aquí el safari se desarrolla dentro de una gran caldera volcánica, con una importante concentración de fauna. Esa combinación de paisaje y animales es uno de sus grandes atractivos y una de las razones por las que tantos viajeros quieren incluirlo junto al Serengueti.

Masais en Tanzania, durante uno de neustros asfaris familiares en África

En una ruta por el norte de Tanzania también se pueden valorar otros parques, como Tarangire, conocido por sus elefantes y sus baobabs, o el lago Manyara. Cada parada necesita su espacio: si añadir un parque obliga a reducir demasiado la estancia en el Serengueti, yo revisaría el programa antes de darlo por cerrado.

Con Tanzania insistimos especialmente en mirar la ubicación exacta de los alojamientos. El Serengueti es enorme y dos programas que incluyen su nombre pueden ofrecer recorridos muy distintos. Muchos circuitos que dedican dos noches al parque se concentran en la zona central, alrededor de Seronera. Es importante tenerlo presente, especialmente si estás imaginando ver los cruces del río Mara, porque para llegar a esa zona hay que desplazarse bastante más al norte. Más adelante te explicamos por qué esto cambia la planificación del safari.

También conviene tener claro qué tipo de alojamiento estás contratando. Una tienda de acampada y un tented camp con cama y baño privado son experiencias muy diferentes, aunque ambos puedan aparecer descritos como “campamento”. En Tanzania existen desde opciones sencillas hasta alojamientos de gran lujo. Antes de decidir, merece la pena comprobar qué comodidad buscas y cuánto presupuesto puedes dedicarle, especialmente si viajas en familia.

¿Es mejor un safari en Kenia o Tanzania?

Cuando alguien duda entre Kenia o Tanzania para hacer un safari, nuestra recomendación depende mucho del presupuesto y del tipo de viaje que busque. Si dispones de un presupuesto elevado y quieres conocer el Serengueti y Ngorongoro alojándote en buenos tented camps, Tanzania puede ser una opción extraordinaria. También puede encajar muy bien si buscas una experiencia más aventurera y no te importa dormir en tiendas de campaña y compartir baños para ajustar el precio.

Pero si quieres un safari igualmente espectacular, privado y con alojamientos cómodos sin elevar tanto el presupuesto, nosotros miraríamos primero Kenia, porque nos ofrece mucho más margen para adaptar el viaje manteniendo un buen nivel de comodidad.

Lo que procuraríamos evitar en cualquiera de los dos destinos es que, para incluir muchos parques a cualquier precio, acabases con un programa demasiado rápido o con un alojamiento que no corresponda a lo que esperabas.

¿Crees que Kenia o Tanzania pueden ser el destino que mejor encaja con vuestro viaje? Podemos preparar vuestro safari a medida teniendo en cuenta las fechas, los días disponibles, el tipo de alojamiento que buscáis y vuestro presupuesto. Cuéntanos vuestro viaje y empezamos a diseñarlo.

Campamento de Seronera, donde acampamos con nuestros hijos durante nuestro safari familiar en Tanzania

Safari en Sudáfrica: Kruger y la posibilidad de organizarlo por libre

Cuando pensamos en hacer un safari en Sudáfrica, aunque a lo largo de un recorrido por el país se pueden visitar diferentes parques y reservas, para nosotros el gran protagonista es el Parque Nacional Kruger. Es enorme, ofrece muchísimas posibilidades para ver fauna y merece que le dediquemos varios días. Si el safari es una de las razones principales del viaje, yo no intentaría conocer Kruger deprisa simplemente para poder añadir más reservas al itinerario.

Nosotros pasamos varios días recorriendo Kruger con nuestro propio coche y fue una de las experiencias que más disfrutamos de nuestro viaje por Sudáfrica. Entre nuestros mejores recuerdos están una hiena con sus crías, un leopardo con una presa, grandes grupos de elefantes y muchos encuentros que aparecieron cuando menos los esperábamos. Y creo que aquí está una de las cosas importantes a la hora de comparar un safari en Sudáfrica con un safari en Kenia: en ambos países puedes tener avistamientos extraordinarios, pero la forma de encontrarlos y el paisaje que los rodea son bastante diferentes.

Buena parte de Kruger está formada por sabana arbolada, zonas de mopane, matorral y corredores fluviales. Los animales aparecen entre los árboles, junto a una charca, cruzando una carretera o escondidos detrás de la vegetación. Buscar animales forma parte de la experiencia, y descubrir de repente un leopardo entre las ramas o encontrarte una manada de elefantes junto a la carretera puede ser tremendamente emocionante.

En Kenia o Tanzania también hay que buscar a los animales, evidentemente, pero en lugares como Masai Mara o Amboseli el paisaje abierto permite muchas veces contemplar escenas a una escala diferente. Puedes encontrarte distintas especies repartidas por la llanura, grandes grupos de herbívoros o familias de elefantes avanzando por un paisaje completamente abierto. No es que en Kruger haya menos fauna, sino que la vegetación y el paisaje hacen que la forma de verla sea diferente.

Quizá esta sea una de las mejores maneras de explicar la diferencia entre los distintos destinos: en Kruger una parte de la emoción está en descubrir qué se esconde entre la vegetación, mientras que en Kenia o Tanzania también está en contemplar el paisaje entero convertido en una escena de vida salvaje. Nosotros hemos disfrutado muchísimo de todas las experiencias, pero si alguien me pregunta cuál se parece más a la imagen que normalmente tenemos en la cabeza cuando soñamos con nuestro primer gran safari en África, para mí esa imagen está mucho más cerca de Kenia.

Rinocerontes que vimos durante nuestro viaje a Sudáfrica, incluyendo algunos de los mejores parques naturales de África

Otra de las grandes diferencias es la forma de organizarlo. Hacer un safari por libre en Kruger significa que tú te ocupas absolutamente de todo. Tienes que buscar los alojamientos, decidir en qué campamentos dormir, estudiar las distancias, organizar cada etapa y elegir las carreteras que quieres recorrer durante los safaris. Para algunas personas esto forma parte de la diversión. Nosotros disfrutamos muchísimo preparando nuestros viajes y, si has llegado hasta este artículo después de leer y comparar información sobre distintos destinos de safari, es bastante posible que a ti también te guste.

Pero hay que tener en cuenta que organizar bien un safari por libre requiere bastante más que encontrar un alojamiento disponible dentro de Kruger. Antes de reservar nosotros investigamos mucho qué zonas nos interesaban, qué carreteras tenían buenos avistamientos, cómo era la vegetación en cada área y qué recorridos queríamos hacer desde cada campamento. Kruger es enorme y no todas sus zonas ofrecen exactamente el mismo paisaje ni las mismas posibilidades de observación.

Este punto me parece especialmente importante porque es fácil organizar el viaje en función de la disponibilidad. Encuentras una unidad libre para tus fechas y reservas pensando que dormir dentro del parque ya garantiza una buena ubicación. Sin embargo, puede haber disponibilidad precisamente en una zona que no sea la que mejor encaja con el safari que quieres hacer, ya sea por las distancias, por los recorridos que te interesan o porque se trate de un área con vegetación más frondosa donde resulte más difícil localizar animales. Que un campamento tenga plazas disponibles no significa necesariamente que sea la mejor opción para tu ruta.

Nosotros nos encontramos precisamente con este problema al preparar nuestro viaje. Viajábamos cuatro y las unidades familiares disponibles eran bastante limitadas, pero no quisimos organizar todo el recorrido simplemente alrededor de los campamentos en los que encontrábamos sitio. Preferimos estudiar primero qué zonas queríamos recorrer y buscar después la combinación de alojamientos que nos permitiera hacerlo, aunque eso supusiera pasar algunas noches fuera del parque.

Elefante que vimos en el parque Kruger durante nuestro safari familiar en África

Y esta es también una diferencia importante respecto a un safari privado organizado a medida en Kenia. No significa que alguien decida por ti a qué hora tienes que salir o cómo debes hacer cada jornada. El programa se prepara teniendo en cuenta tus preferencias y necesidades y, una vez allí, existe margen para adaptar los safaris. La diferencia es que no tienes que hacer tú todo el trabajo previo para saber dónde conviene dormir, cuánto tiempo dedicar a cada parque o qué recorrido tiene más sentido. Hay detrás personas que conocen el destino y un conductor-guía que se ocupa de la conducción y de buscar los animales mientras tú disfrutas del safari.

Por eso no creo que la elección entre ambos destinos deba plantearse como libertad frente a viaje organizado, porque un safari privado a medida también ofrece mucha libertad. La diferencia está más bien en cuánto quieres implicarte personalmente en la preparación y en la logística. Si eres de los que disfruta pasando horas investigando campamentos, carreteras y zonas de avistamiento, preparar Kruger por tu cuenta puede formar parte de la experiencia. Si prefieres contar qué tipo de viaje quieres hacer y que alguien con experiencia se ocupe de convertirlo en un recorrido coherente, un safari privado a medida en Kenia permite disfrutar de esa misma flexibilidad sin tener que organizar tú cada detalle.

Además, durante el safari por Kruger eres tú quien conduce, busca los animales, mira el mapa y calcula los tiempos. Esto también puede ser divertidísimo y nosotros lo disfrutamos mucho, pero es diferente a viajar con un conductor-guía que conoce las zonas, interpreta los comportamientos de los animales y puede detectar cosas que probablemente a nosotros se nos pasarían por alto. En Kenia o Tanzania, mientras el guía se ocupa de todo esto, tú puedes dedicarte a mirar, preguntar, hacer fotografías y disfrutar del safari.

Esto no significa que en Sudáfrica solo se puedan hacer safaris por libre. En Kruger se pueden contratar actividades guiadas y alrededor del parque existen reservas privadas y alojamientos que ofrecen safaris en vehículos con guía. Pero entonces el planteamiento y el presupuesto cambian considerablemente. Una de las razones por las que Sudáfrica puede resultar más económica es precisamente la posibilidad de organizar Kruger por nuestra cuenta, conducir nuestro propio coche y alojarnos en los campamentos públicos del parque.

Otra diferencia es que Sudáfrica permite construir un viaje mucho más amplio alrededor de Kruger. Puedes recorrer el país en coche, combinar el safari con ciudades, costa y otros espacios naturales y organizar prácticamente todo por tu cuenta. Nosotros lo hicimos así y nos encantó. En nuestro artículo sobre qué ver en Sudáfrica y cómo recorrerla por libre contamos nuestro itinerario completo y todos los lugares que incorporamos antes y después de Kruger.

Por eso, Sudáfrica me parece una opción fantástica para quien quiere organizar un gran viaje por libre en el que Kruger sea una de las etapas protagonistas. Si, por el contrario, lo que buscas es que el safari sea el gran motivo del viaje, quieres grandes paisajes abiertos y prefieres disponer de un vehículo privado y un guía que se ocupe de la conducción y de buscar los animales, Kenia ofrece una experiencia bastante diferente y, para nosotros, mucho más cercana a la idea del safari africano clásico y es más económico que Tanzania.

Leopardo comiendo en un árbol, en el aprque nacional del Kruger, unos de los mejores para hacer safaris en África

¿Cuánto cuesta un safari en África? Kenia, Tanzania y Sudáfrica

El presupuesto puede cambiar por completo la elección, pero para compararlo bien necesitamos saber qué experiencia incluye cada precio. No tiene mucho sentido enfrentar el coste de conducir por Kruger y preparar algunas comidas en tu alojamiento con el de un safari privado con guía y pensión completa. Esa diferencia de servicios explica parte del importe, y hay que tenerla en cuenta antes de concluir que un país es caro o barato.

En los presupuestos que trabajamos, Kenia suele ofrecernos más margen para ajustar días y comodidad, mientras que un circuito por el norte de Tanzania con Serengueti y Ngorongoro puede exigir una inversión mayor. Para determinados presupuestos, la acampada permite plantear Tanzania, mientras que en Kenia podemos valorar alojamientos con cama y baño privado. Es una orientación basada en nuestra experiencia preparando y comparando presupuestos durante años; las fechas y el recorrido concreto pueden cambiar la comparación.

En nuestro artículo sobre cuánto cuesta un safari en Kenia y Tanzania explicamos esos matices con ejemplos y desglosamos los distintos gastos del viaje. Allí puedes profundizar en las cifras antes de decidir. Aquí me parece más útil que te quedes con esta pregunta: con el presupuesto que tienes, ¿qué recorrido puedes hacer, dónde vas a dormir y cuánto tiempo real vas a disfrutar del safari?

Masais en Tanzania, durante nuestra visita a su aldea, en uno de neustros mejores safaris

En Sudáfrica nosotros pudimos ajustar el gasto combinando coche de alquiler y alojamientos preparados para cocinar, aunque también decidimos invertir más en determinadas experiencias y alojamientos que nos apetecía especialmente conocer. En nuestra guía para viajar a Sudáfrica por libre encontrarás tanto el itinerario como el presupuesto detallado de nuestro viaje, para que puedas hacerte una idea de los gastos y valorar cómo encaja un recorrido similar con lo que quieres invertir.

Después de muchos años trabajando con presupuestos de safari, hay algo que tenemos bastante claro: no siempre gastar más significa hacer un safari mejor. A veces merece más la pena bajar ligeramente la categoría de un alojamiento y añadir una noche en Masai Mara; otras veces interesa pagar algo más por dormir en una ubicación determinada porque nos evita horas de carretera y nos deja más tiempo para buscar animales.

Esta es precisamente una de las partes en las que más se nota la experiencia a la hora de preparar un safari. No siempre lo más caro es aquello en lo que más merece la pena invertir. Cuando nos escribís no partimos únicamente de una ruta cerrada. Saber cuántos días tenéis y cuánto queréis gastar nos permite distribuir el presupuesto allí donde realmente vaya a notarse durante el viaje.

Y aquí hay un matiz importante al comparar precios: conviene comparar experiencias equivalentes. Un viaje por Sudáfrica con coche de alquiler, campamentos públicos y algún safari guiado puntual puede ser más económico que un safari organizado en Kenia, pero no estás contratando el mismo servicio. Si quieres comparar dos viajes con guía durante todo el recorrido, safaris diarios y la organización incluida, hay que valorar el precio de esas dos experiencias completas.


Dónde ver la Gran Migración: Kenia o Tanzania

Las manadas se desplazan entre Kenia y Tanzania según la época del año, buscando agua y pastos dentro del ecosistema Serengueti-Mara. La migración continúa durante todo el año, aunque la escena que muchos viajeros tienen en mente sea la de los documentales: grandes grupos de animales cruzando el río Mara, con los cocodrilos al acecho. Esa es una parte del fenómeno y, si es lo que te gustaría intentar presenciar, conviene prestar especial atención al itinerario.

Es importante entender también que la Gran Migración no es el único motivo por el que un safari en Kenia o Tanzania resulta espectacular. Las grandes llanuras, las manadas de herbívoros y las escenas panorámicas de fauna pueden disfrutarse durante todo el año. La migración lleva esa experiencia a una escala todavía mayor, pero no es necesario viajar durante los meses de los cruces para disfrutar de un gran safari.

Aquí existe bastante confusión porque la Gran Migración y los famosos cruces del río Mara no son exactamente lo mismo. La migración es el desplazamiento que realizan durante todo el año enormes manadas de ñus, cebras y otros herbívoros siguiendo las lluvias y los pastos a través del ecosistema Serengueti-Mara. Dependiendo del mes, encontraremos la mayor parte de estas manadas en diferentes zonas de Tanzania o de Kenia.

El momento más espectacular de este recorrido, y probablemente el que todos reconocemos de los documentales, llega cuando las manadas tienen que atravesar el río Mara. Miles de animales pueden acumularse en sus orillas esperando durante horas hasta que algunos comienzan a bajar y el resto los sigue. En el agua les esperan fuertes corrientes y enormes cocodrilos, mientras en las orillas se producen auténticas avalanchas de ñus y cebras intentando alcanzar el otro lado. Estos cruces suelen producirse entre julio y octubre, especialmente durante agosto y septiembre, aunque las lluvias y la disponibilidad de pasto determinan cada año cuándo llegan las manadas y en qué dirección se mueven. Y, por supuesto, estar junto al río no garantiza que ese día vaya a producirse uno.

Los cruces del río Mara pueden contemplarse tanto desde Kenia como desde el norte del Serengueti, en Tanzania, pero aquí aparece una diferencia importante a la hora de organizar el safari. En Masai Mara el río atraviesa la propia reserva y durante los días que dedicamos al parque podemos desplazarnos hacia las zonas donde se encuentran las manadas y los puntos de cruce. Dependiendo de dónde esté situado el alojamiento habrá más o menos distancia, pero no necesitamos cambiar completamente el recorrido ni añadir una nueva etapa al viaje simplemente para llegar al río.

Escena del cruce de la migración por el río Mara, una de las mejores experiencias que se pueden vivir durante un safari en África

En Tanzania la situación es diferente. El Serengueti es inmenso y los famosos cruces del río Mara se producen en el extremo norte del parque, mientras que muchos de los safaris que incluyen dos o tres noches en el Serengueti se concentran en la zona central, alrededor de Seronera. Desde allí se pueden hacer safaris extraordinarios durante todo el año, con muchísima fauna y una excelente presencia de depredadores, pero llegar hasta el norte requiere un desplazamiento muy largo.

Desde la zona de Seronera hasta el norte del Serengueti podemos tardar aproximadamente entre cuatro y seis horas, dependiendo del punto concreto al que nos dirijamos, la ruta y las condiciones de las carreteras. Por supuesto, seguimos circulando dentro del parque y durante el trayecto podemos encontrar animales, pero no podemos hacer ese recorrido como haríamos una jornada normal de safari, deteniéndonos todo el tiempo que queramos ante cada avistamiento. Si tenemos que llegar al norte y después regresar al alojamiento en la zona central, gran parte del día estará condicionada por la distancia que necesitamos recorrer.

Por este motivo, nosotros no recomendaríamos intentar subir desde Seronera hasta el río Mara y regresar simplemente para intentar ver un cruce. Preferimos dedicar esas horas a hacer safari tranquilamente en la zona central del Serengueti, que es apasionante y ofrece magníficos avistamientos, antes que pasar gran parte del día avanzando hacia el norte sin poder detenernos todo lo que nos gustaría cada vez que encontramos animales. Además, después de conducir durante horas hasta el río tampoco existe ninguna garantía de que las manadas vayan a cruzarlo en ese momento.

Si ver los cruces del río Mara es una de las prioridades del viaje y quieres hacerlo desde Tanzania, entonces sí plantearía el safari de otra manera: añadiría noches en el norte del Serengueti, además de las que dediquemos a la zona central. El problema es que un safari de más de dos noches en el Serengueti puede encarecerse muchísimo y, si además queremos dividir la estancia entre Seronera y el norte para estar cerca del río Mara, entramos ya en presupuestos bastante elevados. Por eso este tipo de recorrido es mucho más habitual en safaris de lujo o viajes con un presupuesto alto, donde podemos permitirnos añadir noches y elegir los alojamientos por su ubicación sin que el precio sea el principal condicionante.

En Masai Mara resulta mucho más sencillo plantearlo. No es imprescindible dormir dentro de la reserva para poder acercarnos al río Mara, y además las distancias permiten dedicar una jornada a desplazarnos hacia la zona de los cruces sin tener que añadir necesariamente otra etapa al safari. Podemos llevar la comida, pasar el día haciendo safari y acercarnos al río si las manadas se encuentran en esa zona, aunque, como siempre, nadie puede garantizar que vayamos a presenciar un cruce.

Y aquí hay una diferencia de precio que para nosotros resulta especialmente importante cuando comparamos ambos países. La diferencia entre un safari en Kenia y Tanzania puede llegar a ser tan grande que podemos alojarnos en un alojamiento de categoría muy alta junto al río Mara, en Masai Mara, y aun así pagar menos que por un safari bastante más sencillo en Tanzania alojándonos en la zona central del Serengueti, desde donde ni siquiera resulta razonable intentar llegar al norte y regresar durante una jornada normal de safari.

Por eso, si dispones de un presupuesto elevado, quieres conocer el Serengueti y además quieres intentar presenciar los cruces, Tanzania permite organizar un safari espectacular combinando la zona central con varias noches en el norte. Pero si el presupuesto importa y uno de tus grandes sueños es contemplar esa escena de los documentales con las manadas atravesando el río Mara, nosotros normalmente miraríamos primero Kenia. No porque en Tanzania no se produzcan cruces, sino porque en Masai Mara resulta mucho más fácil incorporarlos al safari sin disparar el número de noches y el presupuesto del viaje.

Mamíferos en las grandes explanadas del Masai Mara, uno de los mejores sitios para ver la migración

¿Cuántos días hacen falta para hacer un safari en África?

A la hora de decidir cuántos días es mejor dedicar a un safari en África, no solo hay que pensar en cuánto tiempo tenemos disponible. A no ser que el presupuesto sea muy elevado, el precio termina condicionando también la duración del safari. Hace años, cuando nosotros empezamos a organizar este tipo de viajes, era mucho más habitual hacer recorridos largos e incluso combinar Kenia y Tanzania en un mismo viaje. En los últimos años los precios han subido considerablemente en ambos países y esto ha cambiado también la forma de organizar los safaris.

Hoy combinar Kenia y Tanzania visitando los parques más importantes de ambos países supone un presupuesto bastante elevado. Por eso ya no es una opción tan habitual como hace años y, para la mayoría de los viajeros, preferimos aprovechar el presupuesto haciendo un buen safari en un solo país antes que repartir los días entre los dos y terminar reduciendo demasiado el tiempo que dedicamos a cada parque.

Aun así, nosotros no recomendaríamos viajar hasta África para hacer un safari de menos de cinco días. Entre el precio de los vuelos, el tiempo que invertimos en llegar hasta allí y los propios desplazamientos entre parques, un safari demasiado corto puede saber a poco y hacer que una parte demasiado importante del presupuesto y de las vacaciones se vaya simplemente en llegar al destino. Cinco días nos parece un mínimo razonable para cualquiera de los tres países, aunque, si el presupuesto lo permite, ampliar el safari cambia mucho la experiencia.

Animales en las llanuras del Masai Mara, uno de los mejores sitios para ver la gran migración y el cruce de los animales por el río Mara

En Kenia, siete días nos parece una duración estupenda para un primer safari. Permite combinar varios ecosistemas sin necesidad de cambiar de alojamiento constantemente y, sobre todo, dejar dos o tres noches en los lugares que realmente lo merecen. Con cinco días también podemos organizar un safari muy completo, pero entonces preferimos reducir el número de parques antes que intentar encajar demasiadas paradas y pasar buena parte del viaje haciendo traslados.

En Tanzania, seis días nos parece una duración muy buena para recorrer el circuito norte, aunque cinco días también pueden funcionar perfectamente si el presupuesto no permite alargarlo más. Aquí el precio condiciona especialmente la duración: tanto los vuelos como el propio safari suelen resultar más caros que en Kenia y cada noche adicional puede incrementar bastante el coste del viaje. Si además queremos añadir noches en el norte del Serengueti para intentar ver los cruces del río Mara, como hemos explicado antes, el presupuesto aumenta todavía más.

Sudáfrica permite jugar algo más con la duración cuando hacemos Kruger por libre, porque podemos conducir nuestro propio coche y alojarnos en los campamentos públicos del parque, lo que facilita añadir días sin que cada noche tenga el mismo impacto económico que en un safari organizado en África Oriental. Aun así, tampoco dedicaríamos menos de cinco días al safari. Kruger es enorme y las distancias engañan: se conduce despacio, se para constantemente buscando animales y hay que respetar los horarios de los campamentos.

Para nosotros, por tanto, cinco días sería el mínimo que dedicaríamos a un safari en cualquiera de estos tres países. Si el presupuesto lo permite, alrededor de siete días nos parece ideal en Kenia y también en Sudáfrica, e incluso podríamos alargarlo más si queremos que la fauna sea la gran protagonista del viaje. En Tanzania, por el mayor coste que suele tener el safari, seis días nos parece un equilibrio muy bueno entre tiempo, recorrido y presupuesto, aunque cinco días bien organizados pueden ofrecer igualmente una experiencia fantástica.

Y, sobre todo, no intentaría utilizar esos días para acumular el mayor número posible de parques. Un safari de siete días no es mejor porque incluya cinco parques en lugar de tres. Muchas veces merece mucho más la pena quitar una parada y dedicar dos o tres noches a una misma zona, disponer de jornadas completas de safari y tener tiempo para esperar cuando encontramos un buen avistamiento. Después de muchos años organizando estos viajes, esta es una de las decisiones que más puede cambiar la experiencia final.


Mejor safari en África con niños: Kenia, Tanzania o Sudáfrica

Como ya sabéis, en Mis Viajes Familiares estamos especializados en viajes familiares y llevamos muchos años organizando safaris con niños. A esa experiencia profesional se suma la nuestra como familia: hemos hecho safaris en África con nuestros hijos desde que eran muy pequeños y hemos seguido haciéndolos a medida que han ido creciendo (el último, hace apenas unos meses). Esto nos ha permitido vivir el mismo tipo de viaje en etapas muy diferentes y comprobar que no existe una edad perfecta para hacer un safari con niños.

De hecho, algunos de los recuerdos que conservamos con más cariño son precisamente de cuando eran pequeños. En nuestros primeros safaris nuestro hijo pequeño tenía solo dos años y estaba empeñado en saber cómo bailaban todos los animales que íbamos encontrando. Evidentemente, ahora que son mayores entienden mucho mejor lo que están viendo y participan de otra manera, pero no puedo decir que disfrutemos más ahora que entonces. La experiencia cambia con la edad, pero no necesariamente mejora por esperar a que sean mayores.

Viajar con un bebé o un niño pequeño requiere adaptar el itinerario, los alojamientos y los desplazamientos, pero también tiene ventajas importantes. Los niños pequeños pueden beneficiarse de gratuidades y descuentos que disminuyen a medida que crecen y que, cuando viaja toda una familia, pueden cambiar considerablemente el presupuesto del safari. Además, como gran parte de las jornadas transcurren dentro del vehículo buscando animales, normalmente un safari resulta para ellos mucho menos cansado de lo que muchos padres imaginan antes de viajar.

Precisamente por eso, cuando nos escribe una familia las edades de los niños son uno de los primeros datos que necesitamos conocer. No lo preguntamos únicamente para calcular un precio. Su edad puede influir en los descuentos, en el tipo de habitación que podemos utilizar, en las distancias que recomendamos hacer cada día y en el ritmo que planteamos para todo el recorrido.

También existen diferencias importantes en el acceso a asistencia médica. Sudáfrica cuenta con una infraestructura sanitaria más desarrollada, aunque la atención privada es cara y resulta fundamental viajar con un buen seguro. En Kenia y Tanzania muchas zonas de safari se encuentran lejos de los principales hospitales y, precisamente por eso, en los safaris que organizamos incluimos evacuación médica aérea en caso de una emergencia en un lugar remoto.

En cuanto a la comodidad, para nosotros Kenia y Tanzania tienen ventaja cuando viajamos con niños. Si recorremos Kruger por nuestra cuenta somos nosotros quienes conducimos, buscamos los animales y nos ocupamos de toda la logística mientras seguimos atendiendo a los niños. Nosotros lo hemos hecho y sabemos lo que supone intentar colocar el coche para ver un buen avistamiento mientras desde los asientos traseros empiezan las discusiones sobre quién ve al animal y quién se ha puesto delante.

En Kenia y Tanzania viajamos con conductor-guía y en vehículos de safari amplios. Mientras el guía se ocupa de conducir, buscar animales y organizar el recorrido, los padres podemos ocuparnos de los niños y disfrutar con ellos de la experiencia. También disponemos de mucho más espacio dentro del vehículo, algo que parece poco importante hasta que tienes a dos niños intentando mirar por la misma ventanilla.

Nuestros hijos jugando en la fuergoneta durante uno de nuestros safaris en África, con los elefantes al fondo

Los alojamientos también marcan diferencias cuando viajamos en familia. Sudáfrica tiene una infraestructura turística excelente, pero las unidades adecuadas para familias dentro de Kruger son más limitadas, especialmente cuando viajamos cuatro o más personas y durante las temporadas de mayor demanda. Esto obliga a reservar con antelación y puede complicar bastante la organización cuando necesitamos varias camas en una misma unidad.

En Kenia también hay que reservar con suficiente antelación porque las habitaciones familiares son siempre más limitadas, especialmente durante las vacaciones escolares y la temporada alta. Sin embargo, existe una variedad muy amplia de alojamientos y, cuando organizamos el safari, somos nosotros quienes nos ocupamos de buscar la combinación que mejor encaje con la familia, el recorrido y el presupuesto. Para los padres esto supone una preocupación menos, especialmente cuando además hay que organizar vuelos, equipaje y todo lo que implica preparar un viaje a África con niños.

Tanzania ofrece una sensación de aventura extraordinaria, aunque visitar Serengueti y Ngorongoro implica asumir determinados desplazamientos y, cuando el presupuesto es ajustado, la acampada puede ser una alternativa. Kenia ofrece para nosotros un equilibrio especialmente interesante para las familias, con mucha variedad de alojamientos y la posibilidad de diseñar recorridos que eviten acumular demasiadas jornadas largas cuando los niños son pequeños.

Después de haber vivido los safaris con nuestros hijos en diferentes momentos de su infancia y adolescencia, no creemos que haya que esperar necesariamente hasta los diez o doce años para llevar a un niño de safari. Cuando son mayores todo es más fácil, comprenden mucho mejor lo que sucede y probablemente conservarán recuerdos más claros del viaje. Cuando son pequeños lo viven de otra manera, con esa curiosidad tan suya que termina dejando también algunos de los mejores recuerdos familiares (aunque años después sean los padres quienes tengan que contárselos). Y, además, viajar antes de que alcancen determinadas edades puede reducir considerablemente el precio del safari.

Si este aspecto es importante a la hora de decidir vuestro viaje, en nuestra guía sobre safari en África con niños os contamos con mucho más detalle nuestra experiencia en Kenia, Tanzania y Sudáfrica, qué hay que tener en cuenta según la edad, las diferencias en asistencia médica, los alojamientos familiares, las distancias y cómo cambia el precio del safari a medida que los niños crecen.

Mi hijo mirando los animales durante un safari familiar en África

Cómo elegir y organizar el mejor safari en África para ti

Después de comparar los tres destinos, creo que la pregunta ya no debería ser únicamente “¿cuál es el mejor safari en África?”, sino cuál es el mejor safari para ti. Dos personas pueden disponer exactamente del mismo presupuesto y terminar con viajes completamente diferentes porque una quiere dedicar prácticamente todas sus vacaciones a observar animales y otra prefiere combinar el safari con playa, ciudades o una ruta por carretera.

Pero antes incluso de empezar a diseñar el recorrido, hay algo mucho más práctico que recomendamos comprobar: los vuelos. Muchas veces empezamos pensando en un país concreto sin saber cuánto nos va a costar llegar hasta allí y el precio de los billetes puede terminar condicionando una parte importante del presupuesto. Nos ha ocurrido con clientes para los que habíamos diseñado y perfilado todo el viaje y que, al ir finalmente a reservar los vuelos, se han encontrado con precios demasiado elevados. El resultado ha sido tener que cambiar de país y volver a empezar prácticamente desde cero.

Por eso, si estás dudando entre Kenia y Tanzania, antes de empezar a diseñar el safari merece la pena mirar cuánto cuestan los vuelos a cada país para vuestras fechas. No hace falta comprarlos todavía, pero sí tener una referencia aproximada y comprobar que encajan dentro del presupuesto total del viaje. A veces esa primera búsqueda puede ayudarnos incluso a decidir por dónde empezar.

El presupuesto también debe contemplar lo que queramos hacer además del safari. No es lo mismo destinar prácticamente todo el viaje a recorrer parques que querer añadir varios días de playa u otras experiencias. Y, como hemos visto a lo largo de esta comparativa, Tanzania suele requerir un presupuesto mayor que Kenia para un safari equivalente, por lo que esta diferencia también debería tenerse en cuenta antes de decidir el destino y la duración.

Aquí es donde para nosotros empieza realmente el trabajo de diseñar el viaje. Nuestros safaris se preparan a medida porque no todas las personas dan importancia a las mismas cosas. Tenemos en cuenta las fechas, los días disponibles, quiénes vais a viajar, las edades de los niños si los hay, el tipo de alojamiento que buscáis, los lugares que más os interesa conocer y el presupuesto que queréis destinar al viaje.

Y precisamente por eso, dos personas con el mismo presupuesto pueden terminar con safaris muy diferentes. Hay viajeros que prefieren subir la categoría de los alojamientos aunque eso implique hacer un safari algo más corto, algo que vemos con bastante frecuencia, por ejemplo, en viajes de luna de miel. Otros prefieren alojamientos más sencillos si eso les permite alargar el safari, visitar más parques o disponer de más días para ver animales, una opción bastante habitual entre viajeros jóvenes o grupos de amigos.

Hipopótamo descansando en una charca durante uno de nuestros safaris familiares en África

Cuando viajamos en familia aparecen además otras prioridades. No solo tenemos que equilibrar duración y categoría de los alojamientos, sino también las edades de los niños, las distancias que resulta razonable recorrer cada día, el ritmo del viaje y el tipo de habitaciones que necesita la familia. En estos casos normalmente buscamos alojamientos cómodos y bien situados, sin necesidad de recurrir al lujo, pero evitando también opciones demasiado básicas que pueden resultar poco prácticas cuando viajamos con niños.

Por eso, cuando hablamos de diseñar un safari a medida, no se trata simplemente de añadir o quitar parques hasta alcanzar un precio. Nuestro objetivo es encontrar el equilibrio entre los parques que queréis conocer, el tiempo que merece la pena dedicar a cada uno, el nivel de los alojamientos, los desplazamientos y vuestro presupuesto para que podáis disfrutar al máximo de los días disponibles. A veces tendrá sentido incluir un parque más y otras será mejor renunciar a él para disponer de una jornada completa de safari en otro lugar.

De hecho, muchas veces nos escriben viajeros que todavía dudan entre hacer el safari en Kenia o Tanzania y nos piden una propuesta para cada país. El problema es que nuestros safaris son a medida y preparar esas dos opciones supone diseñar prácticamente dos viajes completos, con recorridos, alojamientos y presupuestos diferentes. Precisamente una de las razones por las que hemos preparado esta comparativa es ayudaros a decidir qué país encaja mejor con lo que buscáis antes de empezar a diseñar el safari.

No hace falta que lleguéis con el itinerario decidido (para eso estamos nosotros), pero sí os pediríamos que tengáis al menos una primera idea de si preferís Kenia o Tanzania y que hayáis comprobado aproximadamente el precio de los vuelos para vuestras fechas. Si todavía dudáis, podéis contarnos qué os atrae de cada destino y qué tipo de viaje tenéis en mente, teniendo siempre presente que el presupuesto disponible puede permitirnos hacer viajes bastante diferentes en Kenia y Tanzania.

Una vez diseñado y reservado el safari, nuestro trabajo continúa antes y durante el viaje. Supervisamos el programa y las reservas, os facilitamos toda la información necesaria para que sepáis cómo va a desarrollarse el recorrido y estamos pendientes de cualquier cuestión relacionada con el viaje. Durante el safari también contáis con asistencia, de manera que el acompañamiento forma parte del servicio desde que empezamos a preparar el itinerario hasta que finaliza el viaje.

Si finalmente elegís Sudáfrica, nuestra recomendación es diferente. Es un país que se presta muchísimo a organizar el viaje por vuestra cuenta y nosotros mismos lo hemos recorrido así. Por eso hemos preparado numerosos artículos sobre Sudáfrica en los que contamos nuestra experiencia y compartimos la información que puede ayudaros a organizar vuestro recorrido y el safari en Kruger por libre.

Si, por el contrario, queréis hacer un safari en Kenia o Tanzania, podéis contactar con nosotros para que lo preparemos a medida. Para empezar necesitaremos saber cuándo queréis viajar, cuántos sois, las edades de los niños si viajáis en familia, cuántos días tenéis, vuestro presupuesto aproximado y qué país queréis que empecemos a trabajar. A partir de ahí podremos diseñar el safari buscando ese equilibrio entre duración, parques, alojamientos y presupuesto que mejor encaje con vosotros.

Puedes ver aquí cómo organizamos nuestros safaris privados en Kenia o escribirnos directamente y contarnos vuestro viaje en el formulario que dejamos más abajo. Si vuestra duda sigue siendo Kenia o Tanzania, esta comparativa debería ayudaros al menos a saber hacia cuál os inclináis. No necesitamos que lleguéis con el recorrido hecho, sino con una primera idea de lo que buscáis para que podamos empezar a trabajar en un viaje realmente adaptado a vosotros.

 

Formulario de contacto

    Mis Viajes Familiares ofrece un servicio de asesoramiento y mediación en la reserva de propuestas de viaje. La contratación se ofrece a través de agencias locales que han acreditado trabajar con la licencia necesaria para ofrecer los servicios turísticos acordados, asumiendo todas las responsabilidades y garantías implicadas en dicha contratación.

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