Qué ver y hacer en la Ruta Jardín de Sudáfrica (Garden Route)

La Ruta Jardín de Sudáfrica, conocida como Garden Route, reúne playas, bosques, pueblos costeros y reservas naturales que permiten combinar visitas muy diferentes en un mismo recorrido. Si estás buscando qué ver y hacer en la Garden Route, aquí compartimos nuestra experiencia por etapas, con los alojamientos que elegimos, las paradas que más disfrutamos y lo que organizaríamos de otra manera después de haberla recorrido en familia y con nuestro propio coche de alquiler.

Aunque el recorrido clásico de la Garden Route se sitúa entre Mossel Bay y Storms River, muchos viajeros lo incorporan a una ruta más amplia desde Ciudad del Cabo hacia Port Elizabeth. Nosotros también lo hicimos así: comenzamos visitando los pingüinos de Betty’s Bay y haciendo noche en Hermanus, continuamos por Cabo Agulhas y De Hoop, y después recorrimos Mossel Bay, Wilderness, Knysna, Robberg y Tsitsikamma. Al terminar esta etapa seguimos hasta Addo Elephant National Park para hacer nuestro primer safari del viaje. Por eso, en este artículo incluimos también las paradas anteriores a la Ruta Jardín propiamente dicha, para que puedas entender y organizar el recorrido completo.

Esta etapa forma parte de nuestro viaje a Sudáfrica por libre de 23 días, donde puedes consultar el itinerario completo, el presupuesto y los consejos para combinar la costa con Santa Lucía, Esuatini y Kruger. Como teníamos mucho que contar sobre la Ruta Jardín, hemos preferido dedicarle este artículo para explicar las visitas con más detalle. No todas las paradas nos entusiasmaron por igual y en algunas nos faltó tiempo: aquí te contamos cómo fue cada jornada, qué mereció especialmente la pena para nosotros y dónde nos habría gustado quedarnos más, empezando por el camino desde Ciudad del Cabo hasta Hermanus.

Para recorrer la Ruta Jardín de Sudáfrica por libre alquilamos un coche automático que recogimos en Ciudad del Cabo y devolvimos en el aeropuerto de Port Elizabeth, después de visitar Addo. Nos permitió organizar las paradas a nuestro ritmo y cambiar los planes cuando lo necesitamos. Si quieres saber dónde hicimos la reserva, utilizamos este buscador de coches de alquiler, donde puedes comparar compañías, precios y condiciones para tus fechas. Al buscar, indica los puntos de recogida y devolución de tu recorrido para consultar el precio correspondiente.

Qué ver en Hermanus: pingüinos de camino y avistamiento de ballenas

Nuestra primera etapa nos llevó desde Ciudad del Cabo hasta Hermanus, donde pasamos la noche. Antes de llegar nos desviamos por la carretera costera R44, conocida como Clarence Drive, para visitar Stony Point, la colonia de pingüinos africanos de Betty’s Bay. Era una parada que nos apetecía hacer, aunque ya habíamos visto pingüinos en Boulders Beach durante la excursión por la península del Cabo.

Nosotros recomendamos conocer ambas colonias, porque las visitas nos parecieron bastante diferentes. En Boulders Beach, con la playa y el mar de fondo, quizá conseguimos fotografías más bonitas, pero también encontramos muchísima gente. En Stony Point disfrutamos de la visita más a nuestro aire, sin aquellos agobios, y pudimos detenernos a observar los pingüinos con tranquilidad.

Aquí los animales estaban más repartidos y, durante nuestra visita, muchos se encontraban en la zona que no daba al mar, por lo que las fotos nos quedaron menos vistosas. Sin embargo, disfrutamos igual viéndolos. Aunque ya los hayáis visto en la península del Cabo, no descartaríamos esta parada: los entornos son distintos y, para nosotros, mereció la pena conocer los dos.

Después continuamos hasta Hermanus y fuimos primero a este apartamento, donde nos alojamos, que estaba bastante bien. Una vez instalados, salimos andando hacia el centro para comer. Nos encontramos con un lugar muy agradable, con terrazas y ambiente junto al mar, de esos que te dan ganas de quedarte algo más de tiempo nada más llegar.

Comimos en una de las terrazas y para la tarde teníamos previsto recorrer el Cliff Path, el paseo junto a los acantilados de Hermanus, para disfrutar de las vistas e intentar ver ballenas desde tierra. Sin embargo, empezó a llover a mares y tuvimos que cambiar de planes. Como habíamos llegado andando y no parecía que fuera a escampar, terminamos pidiendo un Uber para regresar al apartamento sin acabar completamente empapados.

Para la mañana siguiente habíamos reservado una excursión en barco para ver ballenas en Hermanus, pero también nos la cancelaron por el mal tiempo. Nos quedamos con muchísimas ganas, porque era una de las actividades que más nos apetecían de esta parada. Si queréis incluirla en vuestro recorrido, os dejamos aquí el enlace de la excursión que reservamos para ver ballenas en Hermanusaunque nosotros finalmente no pudimos disfrutar de la salida.

Nuestra experiencia en Hermanus quedó muy condicionada por la lluvia, pero el lugar nos pareció encantador. Con buen tiempo habríamos disfrutado mucho paseando junto al mar, buscando ballenas desde los acantilados y sentándonos tranquilamente en alguna terraza. Por eso, aunque nosotros apenas pudimos aprovechar la estancia, nos quedamos con la impresión de que merece la pena dedicarle tiempo.

Desde la cercana Gansbaai también se ofrecen salidas de buceo en jaula con tiburones, una actividad que durante años estuvo muy asociada al tiburón blanco. Sin embargo, los avistamientos han cambiado y la presencia de orcas ha contribuido a desplazar a los blancos de algunas zonas habituales. Si vuestra ilusión es ver esa especie en concreto, conviene preguntar por los avistamientos recientes antes de reservar.

Más adelante, en el apartado de Mossel Bay, os contamos dónde hay actualmente más probabilidades de ver al tiburón blanco, para que lo tengáis en cuenta al organizar vuestra ruta.

Ballena en Hermanus, uno de los lugares más impresionantes que ver en Sudáfrica

De Hermanus a De Hoop, pasando por Cabo Agulhas

Desde Hermanus continuamos hacia Cabo Agulhas, el cabo de las Agujas y el punto más meridional de África, donde nos hicimos la típica foto junto al monumento que señala el océano Índico a un lado y el Atlántico al otro. Para llegar pasamos por Bredasdorp, desde donde se coge el desvío al cabo. El trayecto desde allí nos llevó aproximadamente media hora. Después tuvimos que regresar por la misma carretera para continuar hacia De Hoop, así que contad también con ese tiempo de vuelta al organizar la etapa.

Una vez en Cabo Agulhas, condujimos hasta el faro, junto al que hay un aparcamiento público para quienes quieran visitarlo. Para llegar al monumento hay que continuar, pasado el faro, por una pequeña carretera adoquinada. Junto a la costa también vimos senderos con pasarelas de madera y unos paisajes preciosos, por los que nos habría encantado pasear con más calma,

Antes de continuar hacia la De Hoop, aprovechamos el paso por Bredasdorp para repostar y comprar comida. Nos vino muy bien llevar la cena para prepararla en nuestra casa de De Hoop, que tenía cocina. Si reserváis un alojamiento self catering, esta parada permite dejar las compras resueltas antes de entrar en la reserva, donde no hay gasolinera.

El último tramo hasta De Hoop fue por una pista de tierra. Había llovido muchísimo y nos preocupaba cómo encontraríamos el camino, especialmente porque durante buena parte del trayecto no teníamos cobertura. Sin embargo, con el SUV compacto que llevábamos, que no era un 4×4, no tuvimos ningún problema. Seguimos las indicaciones, condujimos con calma y llegamos con más facilidad de la que habíamos imaginado.

Nos alojamos en una de las casas de De Hoop Collection, en la zona de De Hoop Village, con tres habitaciones, cocina y una zona de braai que nos encantó, donde encontramos avestruces nada más llegar. Nos habría gustado tener tiempo para disfrutar de una barbacoa allí, con los animales moviéndose libremente por los alrededores. Dormir dentro de la reserva fue parte de la experiencia y una de las razones por las que nos alegramos tanto de haber incluido esta parada.

En la costa de Koppie Alleen disfrutamos de las dunas, de unos paisajes increíbles y de las ballenas que veíamos saltar en la distancia. También hicimos el Nature Drive, una salida en vehículo de safari con un guía que sabía muchísimo sobre la fauna y la flora. Además, durante el recorrido nos sorprendieron con una parada para tomar café, té y unos bollitos con vistas al humedal, un detalle que nos encantó.

Solo pasamos una noche en De Hoop y se nos quedó corta: recomendamos dedicarle al menos dos noches. Entre los desplazamientos dentro de la reserva, las actividades y el tiempo que apetece pasar en las dunas observando ballenas, nosotros estuvimos pendientes del reloj más de lo que nos habría gustado. Fue una de las grandes sorpresas de nuestro recorrido por la Garden Route y merece disfrutarla sin tantas prisas.

Nos resultó un lugar tan especial que le hemos dedicado un artículo aparte, donde contamos nuestra experiencia con detalle: cómo llegar, dónde dormir, qué actividades hicimos y cómo organizar la visita para aprovecharla mejor. Puedes consultarlo aquí: nuestra experiencia y consejos para visitar De Hoop.

Desde De Hoop a Mossel Bay: alojamiento y tiburón blanco en la Garden Route

Disfrutamos tanto de De Hoop que apuramos todo lo que pudimos antes de continuar hacia Mossel Bay, donde llegamos ya de noche. Al final, esta parada quedó únicamente para pernoctar y descansar antes de seguir nuestra ruta por la Garden Route. Nos habría gustado dar al menos un paseo para conocer la ciudad, pero esa vez el tiempo no dio para más.

Lo que sí podemos recomendar por nuestra experiencia es el alojamiento: alquilamos esta casita encantadora con vistas al mar, que nos gustó muchísimo. Aunque nuestra estancia fue breve, fue un lugar muy agradable para pasar la noche. Si estáis buscando dónde dormir en Mossel Bay durante vuestro recorrido, nosotros nos quedamos con muy buen recuerdo de la casa.

Además del alojamiento, Mossel Bay puede interesaros si queréis hacer una excursión de buceo en jaula para intentar ver tiburón blanco. Las salidas suelen dirigirse hacia Seal Island, donde vive una colonia de focas. Según los operadores, el traslado desde el puerto hasta la zona de buceo puede llevar unos diez minutos, una ventaja si preferís evitar desplazamientos largos en barco, aunque la actividad completa dura más y las condiciones dependen del mar.

Aunque muchos viajeros asocian esta actividad con Gansbaai, Mossel Bay es otra opción que podéis valorar dentro de la Garden Route, especialmente porque permite incorporarla al recorrido sin añadir un desvío. Nosotros no hicimos la excursión, por lo que no podemos contaros una experiencia de primera mano. Antes de reservar, preguntaríamos por los avistamientos recientes de tiburón blanco: la presencia de estos animales cambia y no está garantizada por la cercanía de la colonia de focas.

A la mañana siguiente salimos temprano porque queríamos parar en Wilderness y Knysna antes de llegar a Robberg Nature Reserve con tiempo para hacer una ruta a pie. Así que nos marchamos sin conocer Mossel Bay: es lo que tiene recorrer tantos kilómetros con un itinerario tan apretado, que algunas paradas terminan siendo poco más que el lugar donde duermes. En nuestro caso, preferimos aprovechar De Hoop y mantener la visita a Robberg, pero eso dejó a Mossel Bay sin el tiempo que habría necesitado.

Garden Route: Wilderness, Knysna y Robberg Nature Reserve

Salimos temprano de Mossel Bay porque teníamos por delante una jornada con varias paradas: Wilderness, Knysna y Robberg Nature Reserve, antes de dormir en Plettenberg Bay. Sobre el mapa, los desplazamientos no parecían demasiado largos, pero entre los miradores, los paseos y la comida, el día se nos fue pasando. Al final tuvimos que reducir el recorrido que queríamos hacer en Robberg, algo que conviene tener en cuenta al organizar esta etapa de la Garden Route.

Hasta Wilderness tardamos aproximadamente cuarenta minutos desde Mossel Bay, aunque encontramos obras por el camino. Queríamos parar en Dolphin Point, un mirador junto a la N2 desde el que se contempla la costa. Viniendo desde Mossel Bay queda al otro lado de la carretera, así que hay que continuar hasta poder cambiar de sentido y regresar para acceder al aparcamiento. Nosotros no pudimos visitarlo porque el carril contrario estaba cortado por las obras.

Después subimos al mirador de Map of Africa, a unos diez minutos en coche desde la zona de Wilderness. Desde allí se ve una colina cubierta de vegetación y rodeada por un meandro del río Kaaimans, cuyo contorno recuerda al mapa de África. Es una parada para contemplar el paisaje desde arriba, con el río y el bosque formando esa silueta tan característica. Información sobre Map of Africa.

La carretera de subida estaba asfaltada en su mayor parte, salvo el tramo final. Encontramos algunos baches que, con la lluvia de los días anteriores, estaban llenos de agua, pero pudimos pasar sin problemas con nuestro coche. Nos bastó con conducir despacio en ese último tramo; por cómo lo encontramos nosotros, no nos pareció necesario llevar un vehículo especial para llegar al mirador.

Desde Wilderness continuamos hacia Knysna, otros cuarenta minutos aproximadamente. Primero nos dirigimos al aparcamiento del Waterfront, la zona junto al agua donde se concentran tiendas y restaurantes, y después seguimos hacia The Heads. Estas dos grandes formaciones rocosas enmarcan la salida de la laguna al océano y son uno de los paisajes más conocidos de esta parada de la Garden Route.

Desde el Waterfront hasta la zona de The Heads tardamos unos diez o quince minutos en coche. Nos acercamos a la parte baja, junto al agua, donde encontramos un aparcamiento y un par de restaurantes, uno de ellos de pizzas. Aprovechamos para comer allí: pagamos unos 40 € los cuatro, con bebidas incluidas, y desde esa zona pudimos acercarnos a distintos puntos desde los que contemplar las vistas.

Después de comer continuamos hacia Robberg Nature Reserve, a unos cuarenta minutos de The Heads según el tiempo que anotamos durante nuestro viaje. La reserva se encuentra en una península con acantilados, playas y senderos junto al océano. Era la visita a la que queríamos dedicar la tarde, pero nos habíamos entretenido tanto en las paradas anteriores que llegamos con menos margen del previsto.

En Robberg hay tres recorridos principales: el corto, Gap Circuit, de unos 2 km; el intermedio, Witsand Circuit, de unos 5,5 km; y el completo, Point Circuit, de unos 9 km. La distancia no es lo único que hay que valorar al elegir, porque también cuentan el terreno y el tiempo que queráis pasar disfrutando de las vistas. Podéis consultar los recorridos en la web oficial de Robberg Nature Reserve.

Nosotros terminamos haciendo la ruta corta. La completa ya no nos encajaba y podríamos haber intentado la intermedia, pero habríamos ido con muchas prisas. Siendo ya por la tarde y con tantos tramos junto a los acantilados, preferimos caminar tranquilamente y disfrutar de lo que nos diera tiempo a conocer. Nos quedamos con ganas de recorrer más, pero no de hacerlo pendientes del reloj.

Una de las cosas que más disfrutamos fue detenernos a observar las focas en el agua. Pasamos un buen rato mirando cómo nadaban e incluso saltaban, y fue uno de esos momentos bonitos del viaje en los que apetece quedarse sin hacer nada más. Aunque nuestro paseo fue más corto de lo que habíamos imaginado, Robberg nos pareció precioso y nos alegramos de haber reservado tiempo para conocerlo.

Esa noche nos alojamos en Plettenberg Bay, en este apartamento que habíamos reservado para visitar Robberg. Nuestra parada allí estuvo centrada en la reserva y el alojamiento, idealmente situado cerca de la reserva y en un lugar con varias tiendas y restaurantes para aprovisionarse o cenar.

Esta jornada refleja bastante bien lo que nos ocurrió durante parte del recorrido: si intentáis verlo todo en la Garden Route con pocos días, podéis terminar haciendo las visitas con prisas. Los trayectos por separado no parecían excesivos, pero al sumar cada parada apenas quedó tiempo para la ruta que habíamos previsto. Si Robberg es una de vuestras prioridades, tenedlo en cuenta al repartir el día entre Wilderness, Knysna y la reserva.

De Plettenberg Bay a Tsitsikamma National Park: qué ver en la Garden Route

Después de visitar Robberg Nature Reserve, salimos de Plettenberg Bay y pusimos rumbo a Tsitsikamma National Park, otra de las paradas más conocidas de la Garden Route. Este parque nacional costero es famoso por sus puentes colgantes sobre la desembocadura del río Storms, sus senderos entre bosque autóctono y los paisajes donde los acantilados se encuentran con el océano Índico.

Al llegar a la entrada del parque tuvimos que enseñar nuestra Wild Card. Allí nos entregaron el permiso de entrada y salida, un plano y la información sobre los distintos recorridos disponibles. Nosotros fuimos directamente al aparcamiento de los puentes colgantes, porque era la visita que más nos interesaba y teníamos todo el día por delante para hacerla con calma.

El sendero hasta los puentes transcurre entre vegetación y no nos pareció especialmente complicado, aunque tiene bastantes escaleras y pasarelas de madera que suben y bajan. Durante el camino vimos muchos dassies, que se movían entre las rocas y la vegetación. A los niños les parecían muy graciosos y fueron uno de los alicientes del paseo.

Cuando llegamos, el puente colgante más grande estaba cerrado. Esto pudo influir en nuestra percepción de la expriencia. Aun así, el recorrido es bonito y permite disfrutar de un paisaje muy variado, con bosque y mar en una misma visita. Para nosotros es una actividad fácil de incluir si buscas qué ver en Sudáfrica con niños y queréis hacer una caminata sencilla en plena naturaleza.

Una vez terminamos la visita a los puentes colgantes, nuestra idea era comer en el restaurante del parque y después visitar el Big Tree antes de dirigirnos al alojamiento. Sin embargo, el restaurante estaba ocupado por un grupo muy numeroso y llevábamos bastante hambre, así que decidimos ir directamente a Storms River para comer. Del Big Tree ni nos acordamos, pero nos habría gustado conocerlo, os recomendamos tener esta visita prevista al volver del parque ya que se encuentra bastante cerca.

Después condujimos hasta Storn Rivier y buscamos nuestro alojamiento, hicimos el check-in y nos instalamos en este pequeño y acogedor bungalow con un jardín precioso. Tras descansar un rato, salimos a dar un paseo por el pueblo, compramos algunas cosas para preparar la cena y el braai, y nos sentamos a tomar una cerveza en uno de los bares.

La tarde/ noche las pasamos en el jardín del alojamiento, al calor del fuego del braai y acompañados por algunos monos que se movían por los alrededores. Fue una forma muy agradable de terminar el día, aunque Tsitsikamma no terminó de impresionarnos tanto como esperábamos. Quizá el cierre del puente principal influyó en nuestra experiencia, pero también creemos que las expectativas eran muy altas después de todo lo que habíamos disfrutado en De Hoop y Robberg.

Puente colgante de Tsitsikamma National Park en la Garden Route de Sudáfrica

Después de Tsitsikamma continuamos hasta Addo Elephant National Park, donde hicimos nuestro primer safari en Sudáfrica y pasamos una noche dentro del parque. Fue una de las paradas que más disfrutamos de esta parte del viaje. Hemos dejado esa experiencia en nuestra guía de Sudáfrica por libre, donde puedes seguir el recorrido y consultar cómo organizamos las siguientes etapas hasta llegar a Kruger.

En esa misma guía compartimos también nuestra valoración sobre si merece la pena hacer la Garden Route, qué lugares priorizaríamos y cómo repartiríamos los días si volviéramos a organizar el viaje. Disfrutamos mucho de algunas paradas, pero cambiar de alojamiento casi cada noche nos dejó poco tiempo para otras. Por eso contamos también qué alternativas valoraríamos si tuviéramos menos días o quisiéramos dedicar más tiempo a los safaris, para que puedas decidir cómo encajar la Ruta Jardín de Sudáfrica en tu propio itinerario.

Deja un comentario