De Hoop Nature Reserve es una reserva natural situada en la costa sur de Sudáfrica. La visitamos por libre, con nuestro coche de alquiler, durante el recorrido que hicimos por el país. Como terminó siendo una de las grandes sorpresas del viaje, hemos preparado este artículo para contaros qué ver en De Hoop, cómo llegar, dónde alojarse y qué actividades se pueden hacer en la reserva.
Si estáis organizando un viaje por Sudáfrica por libre, en ese artículo podéis consultar el itinerario completo que hicimos, cómo distribuimos las distintas etapas y qué cambiaríamos después de haber realizado el viaje. Además, De Hoop forma parte del recorrido que muchos viajeros incluyen al hacer la Garden Route de Sudáfrica, una zona en la que se combinan paisajes costeros, playas, naturaleza y pequeños pueblos.
De Hoop fue la mayor sorpresa de nuestro recorrido por la Garden Route y, junto con Addo Park, uno de los dos lugares que más nos gustaron. Sin embargo, antes de incluirla en el itinerario teníamos bastantes dudas. Leyendo la información que encontrábamos online, no terminábamos de ver qué tenía de especial para justificar el desvío hasta un lugar tan remoto, al que además se accede por una larga pista de tierra.
Decidimos ir, aunque todavía no sabíamos hasta qué punto merecería la pena. El camino para llegar hasta De Hoop es de tierra y, con lluvia, puede complicarse. Nosotros tuvimos la mala suerte de que tanto el día anterior como durante la mañana en la que viajamos hacia la reserva cayó el diluvio universal. Con semejante cantidad de agua, nos preocupaba mucho cómo encontraríamos la pista.

Avanzábamos sin cobertura durante buena parte del trayecto, hacia un lugar que parecía recóndito y sin saber qué dificultades podían esperarnos más adelante por el estado de la carretera. Llevábamos un coche con algo más de altura al suelo que un turismo, pero que no era un 4×4, y en esas circunstancias los comentarios por el camino eran del tipo: «¿A quién se le habrá ocurrido reservar un alojamiento en el culo del mundo por esta carretera?».
Sin embargo, la preocupación fue mucho mayor que las dificultades que encontramos. A pesar de toda la lluvia caída y de haber hecho el trayecto en las condiciones más desfavorables, no tuvimos ningún problema, ni a la ida ni a la vuelta. Entendemos perfectamente que ese camino genere dudas, porque nosotros también las tuvimos, pero nuestra experiencia fue mucho más sencilla de lo que habíamos imaginado.
A la vuelta les pregunté: «Después de haber conocido De Hoop, ¿merece la pena reservar alojamiento en el culo del mundo por esta carretera o no?». La respuesta de todos fue la misma: «Sin dudarlo». La sorpresa había sido mucho mayor de lo que esperábamos y todos coincidimos en que, si volviéramos a organizar el viaje, repetiríamos la visita.
Lo que sí cambiaríamos sería el tiempo que le dedicamos. Por la logística de nuestro viaje solo habíamos reservado una noche, y se nos quedó corta. A lo largo de este artículo os contamos qué hicimos, qué nos quedó pendiente y por qué creemos que merece la pena quedarse al menos dos noches dentro de De Hoop.

Dónde alojarse en De Hoop: nuestra casa en De Hoop Village
Nosotros nos alojamos en uno de los chalets de 3 dormitorios de De Hoop Collection en la zona de Opstal, donde se encuentran el restaurante Fig Tree y los principales servicios de este alojamiento. La casa tenía tres habitaciones, salón y una cocina equipada con todo lo necesario para preparar nuestras comidas, algo que nos vino muy bien para cenar tranquilamente con la compra que habíamos hecho en Bredasdorp, al calor de la chimenea.
Pero lo que más nos gustó fue la zona exterior de braai, la barbacoa sudafricana, con espacio para sentarse a comer y unas vistas espectaculares. Cuando llegamos había avestruces por allí, y ver cómo los animales paseaban libremente alrededor de la casa nos pareció una maravilla. Es precisamente ese entorno lo que hace que alojarse dentro de De Hoop sea una parte importante de la experiencia. Abajo una foto del jardín de nuestra casita.

Nos quedamos con muchas ganas de preparar una barbacoa y pasar un rato disfrutando del jardín, pero entre las actividades y las visitas a la costa no nos dio tiempo. Si os quedáis dos noches, os recomendamos reservar también un rato para disfrutar de la casa: a nosotros nos habría encantado cenar fuera con calma, viendo los animales que se acercaban por los alrededores.
Si viajáis en invierno, tened en cuenta que por las noches hace fresco, aunque las camas tienen mantita electrica para mantenerte caliente toda la noche, lo cual nos pareció ideal. Nosotros fuimos en agosto y para la noche compramos leña y encendimos la chimenea para calentar la casa, lo cual es parte de su encanto. Llevad ropa de abrigo y contad con ese rato para encender la chimenea al regresar.
La leña se puede comprar en la tienda del alojamiento o llevar de fuera. Nosotros la compramos allí en la tiendita, y apenas nos cotó 4€ con las pastillas de encendido incluidas. No la usamos toda pero como durante nuestro viaje nos afficionamos bastante al brai (barcacóa típica de Sudáfrica), la que sobró la metimos en el coche y usamos más adelante.

Para la comida, en cambio, es mejor llegar con la compra hecha: el propio establecimiento explica que su tienda es principalmente de regalos y no un supermercado donde abastecerse para toda la estancia. Nosotros pudimos organizarnos perfectamente con lo que compramos antes de entrar.
Si viajáis en pareja y buscáis una opción más económica, De Hoop Collection también dispone de bungalows o rondavels para dos personas, con duchas y aseos compartidos en el exterior. Son alojamientos más sencillos, con zona de braai, pero sin una cocina equipada como la de nuestra casa. Pueden ser una buena alternativa para dormir dentro de la reserva con un presupuesto más ajustado.
Para una familia de cuatro como la nuestra, las casas self catering son una opción mucho más cómoda, ya que permiten alojarse juntos y preparar las comidas. Fue el alojamiento más caro de todo nuestro viaje por Sudáfrica, pero la cocina nos permitió ahorrar en restaurantes. Si necesitáis ajustar el presupuesto, nosotros priorizaríamos dormir dentro de la reserva y llevar la compra hecha, aunque eso suponga reducir el gasto en otras actividades.


En la zona de Koppie Alleen también hay alojamiento junto a la costa, aunque lo que vimos parecía de lujo. Nosotros de todos modos recomendamos alojarse en De Hoop Collection, en el entorno del humedal De Hoop Vlei, donde nos quedamos nosotros, ay que alojarse allí permite disfrutar de los animales y los paisajes del interior y acercarse después a la costa.
Para nosotros, merece la pena conocer ambas zonas. Limitar la visita a Koppie Alleen supone dejar fuera una parte importante de De Hoop: el entorno del vlei, los animales que pasean alrededor de los alojamientos y los recorridos por el interior también nos encantaron. Por eso nos pareció una buena elección dormir en esa zona y desplazarnos hasta las dunas y las playas para ver las ballenas.
Muchos viajeros visitan De Hoop durante el día y después continúan hasta su siguiente destino en la Garden Route para dormir allí. Después de nuestra experiencia, creemos que merece la pena hacer el esfuerzo económico de dormir dentro de la reserva y reservar al menos dos noches. Nosotros solo nos quedamos una y tuvimos el tiempo demasiado apretado; como hemos mencionado antes, es uno de los cambios que haríamos al organizar de nuevo nuestro recorrido por la Garden Route.

Qué ver en De Hoop: las dunas y ballenas de Koppie Alleen
Después de llegar a De Hoop e instalarnos en la casa, tuvimos que reorganizar los planes porque el paseo en Eco Boat que habíamos reservado se suspendió por el mal tiempo y lo trasladamos a la mañana siguiente. Teníamos previsto visitar Koppie Alleen al día siguiente, pero, como ya no sabíamos cuánto tiempo nos quedaría para conocer la costa, aprovechamos aquella tarde para acercarnos, aunque nos quedaba poco margen antes de que anocheciera.
Desde nuestro alojamiento tardábamos aproximadamente media hora en coche, conduciendo despacio por las pistas. Al llegar dejamos el vehículo en el aparcamiento y seguimos a pie por el sendero: a la derecha encontraréis algunos desvíos hacia las dunas, mientras que, si continuáis recto, llegaréis al restaurante y a la pasarela que baja hasta la playa. Nosotros aquella primera tarde fuimos directamente hacia la pasarela y bajamos a pasear junto al mar.

La primera tarde encontramos el mar bastante revuelto por el mal tiempo y apenas tuvimos tiempo de pasear y detenernos a buscar ballenas, aunque vimos alguna que otra saltando en la distancia. En agosto, cuando viajamos nosotros, hacia las 18:30 ya era de noche, y con tantos animales por los caminos, queríamos regresar al alojamiento con luz y sin prisas al volante. No obstante, nos marchamos con la sensación de haber encontrado un lugar precioso al que no habíamos podido dedicar el tiempo que merecía.
A la mañana siguiente, después del Nature Drive que os contamos más adelante, teníamos que poner rumbo a Mossel Bay, donde dormiríamos esa noche. Sin embargo, nos habíamos quedado con ganas de conocer mejor la costa, así que decidimos volver a Koppie Alleen antes de continuar el viaje. Esta vez dimos un paseo largo por las dunas, disfrutamos de las vistas y nos quedamos un buen rato en lo alto mirando al mar.

Al principio nos costaba localizar las ballenas. Mirábamos el agua sin distinguir demasiado hasta que empezamos a reconocer una salpicadura o un movimiento diferente al del oleaje. Una vez aprendimos a mirar, empezamos a verlas casi continuamente en la distancia, algunas saltando. Fue al disponer de ese rato para observar cuando pudimos apreciar la cantidad de ballenas que había frente a nosotros; después, seguíamos encontrándolas mientras recorríamos la costa.
Llevad prismáticos, porque muchas ballenas se ven lejos y con ellos se disfrutan mucho mejor los detalles. Fotografiar los saltos ya es otra historia: entre que localizas la ballena, apuntas y disparas, muchas veces el momento ha pasado, como se aprecia en nuestras fotos. Aun así, quedarse en lo alto de una duna contemplando el mar mientras las ves saltar nos pareció una experiencia maravillosa, de las que más recordamos de nuestro recorrido por el sur de Sudáfrica.


Después seguimos el sendero marcado con cuerdas que recorre la zona de rocas junto al acantilado, desde las dunas hasta la playa situada al pie de la pasarela. Nos gustó mucho hacer ese recorrido porque permite contemplar la costa desde diferentes puntos y combinar el paisaje de las dunas con los tramos rocosos junto al mar. Una vez abajo, paseamos por la playa con más tranquilidad y después subimos por las escaleras de la pasarela hasta el restaurante.
Nos sentamos en una de las mesitas de la terraza para tomar algo con vistas al mar, pero coincidimos con la hora de comer y había muchísima gente. Como no llegaban a atendernos y todavía teníamos por delante el trayecto hasta Mossel Bay, finalmente decidimos marcharnos. Nuestra intención era llegar al siguiente alojamiento con tiempo, pero habíamos alargado tanto la visita a De Hoop que terminamos llegando a Mossel Bay ya de noche.
Si estáis organizando vuestro recorrido por la Garden Route, reservad varias horas para las dunas y las playas de De Hoop, además del tiempo de desplazamiento desde el alojamiento. No calcularía esta visita como una parada rápida en un mirador: merece la pena dejar margen para caminar, bajar a la playa y detenerse a observar el mar. Nosotros nos alegramos muchísimo de haber vuelto aquella mañana, aunque eso nos obligara a dedicar menos tiempo a la siguiente parada del viaje.

Qué hacer en De Hoop: nuestra experiencia en el Nature Drive
Además de recorrer la costa y disfrutar del entorno del alojamiento, recomendamos hacer al menos una de las actividades guiadas de De Hoop. Las que más nos llamaron la atención fueron el Eco Boat y el Nature Drive, y en principio habíamos elegido el barco. Este paseo recorre el De Hoop Vlei, el humedal que se ve desde la zona de Opstal, y permite contemplar sus paisajes desde el agua mientras se buscan aves y, con suerte, otros animales como nutrias.
El Eco Boat incluye algo de desayuno en las salidas de mañana y un pequeño piscolabis con vino u otras bebidas en las de tarde, un detalle que nos pareció muy agradable para disfrutar del paisaje mientras tomas algo. El paseo dura aproximadamente entre una hora y media y dos horas, y su realización depende del nivel del agua del humedal. Abajo una foto del eco boat.

Como os contábamos antes, la lluvia nos obligó a aplazarlo hasta la mañana siguiente, pero nuestros hijos prefirieron cambiarlo por una actividad centrada en ver mamíferos. Así terminamos haciendo el Nature Drive, que disfrutamos muchísimo. El barco nos quedó pendiente, y la elección entre ambas actividades dependerá de lo que más os apetezca conocer: a nosotros, en aquella ocasión, nos encajó mejor recorrer el interior de la reserva buscando animales.
La salida se hace en un vehículo de safari abierto, que puede cerrarse parcialmente cuando el tiempo no acompaña, como ocurrió durante nuestro recorrido. El coche nos pareció muy chulo y nos pusieron unas mantitas para ir abrigados, un detalle que agradecimos con el tiempo que hacía. Íbamos con un conductor y un guía, de modo que podíamos ir observando el paisaje y los animales mientras escuchábamos sus explicaciones.

Durante el recorrido vimos cebras, distintos antílopes y avestruces, y nos llamó la atención la abundancia de fauna que encontrábamos en algunas zonas. El guía hizo un trabajo estupendo: sabía muchísimo sobre animales y plantas y nos iba explicando las diferencias entre los paisajes que atravesábamos. Sus explicaciones hicieron que disfrutáramos de la actividad más allá de los avistamientos y conociéramos mucho mejor la diversidad de De Hoop.
Según nos contó, las llanuras de esta zona antiguamente se dedicaban al cultivo y sus pastos eran especialmente ricos en proteínas, por lo que algunos animales encuentran allí una especie de bufé libre del bueno. Después pasamos por zonas más boscosas, donde la fauna era diferente, y el guía nos fue explicando cómo cambiaban los animales que podíamos encontrar según el entorno.

Durante el recorrido nos esperaba una sorpresa que disfrutamos mucho: una parada en un lugar con unas vistas espectaculares al De Hoop Vlei. Allí había un banquito y una mesa, y nos prepararon café, té y unos bollitos riquísimos. Nos dejaron unos diez minutillos para disfrutar de aquello con calma, contemplando el humedal mientras tomábamos algo, y fue uno de esos pequeños detalles que hacen que recuerdes una actividad con especial cariño.
Aquella mañana ya habíamos desayunado en el restaurante Fig Tree, pero esta pausa en medio del recorrido fue una experiencia distinta, sobre todo por el lugar en el que estábamos. Así fue nuestra salida; si os apetece hacer algo parecido, preguntad al reservar por los horarios y lo que incluye cada opción, porque la web también anuncia un Nature Drive de tarde con bebidas y aperitivo.

También se pueden hacer paseos guiados por la costa para descubrir la vida marina, caminatas para observar aves, rutas en bicicleta y excursiones a Potberg para ver buitres del Cabo. Para quienes quieran dedicar más días al senderismo, está el Whale Trail, una ruta de varias jornadas por la reserva. Hay opciones para distintos intereses, así que podéis elegir las que mejor encajen con vuestra familia y con el tiempo que dediquéis a De Hoop.
De todos modos, simplemente estar allí y dar un pequeño paseo por los alrededores del alojamiento ya es una experiencia. Merece la pena dejar tiempo para caminar sin prisa y observar los animales que vais encontrando, sin necesidad de tener siempre una actividad reservada. Nosotros disfrutamos mucho de esos encuentros y descubrimos especies que ni siquiera sabíamos que existían.

Una de las que más gracia nos hizo fueron los dassies, que a nosotros nos parecían algo entre una rata y una marmota. En español se conocen como damanes de las rocas y viven en distintas zonas de África y Oriente Medio, especialmente en lugares rocosos donde encuentran refugio. Durante nuestro recorrido por la Garden Route los vimos en tantos sitios que acabaron convirtiéndose en unos compañeros habituales del viaje.
Si lo que más os atrae de estos viajes es observar animales en libertad, podéis echar un vistazo también a nuestra propuesta de safari en Kenia. Diseñamos itinerarios privados y a medida, con guía en español, pensando en dedicar tiempo suficiente a disfrutar de cada parque. Podéis contarnos cuántos sois, cuándo os gustaría viajar y qué tenéis en mente para que preparemos una propuesta para vosotros.

De De Hoop a Mossel Bay: cómo salimos hacia la N2
Después de nuestra segunda visita a Koppie Alleen emprendimos el camino hacia Mossel Bay, donde dormiríamos esa noche para continuar nuestro recorrido por la Garden Route. Para salir de De Hoop valoramos dos opciones: una pasaba por Malgas e implicaba cruzar el río Breede con el coche en una barcaza, conocida como Malgas Pont, mientras que la otra permitía llegar a la N2 sin utilizarla. Con el mal tiempo que habíamos tenido, nos recomendaron esta última, ya que no podían asegurarnos que pudiésemos cruzar.
Si necesitáis reservar un coche para hacer esta ruta, podéis hacerlo a través de esta plataforma, es la que utilizamos nosotros para este viaje, y para todos los demás donde necesitamos hacer uso de este servicio.
El camino que seguimos fue sencillo y estaba bien indicado. Regresamos hacia la caseta de entrada de la reserva y continuamos hasta el cruce, donde giramos a la izquierda para deshacer unos kilómetros del recorrido de llegada. Después encontramos el desvío a la derecha señalizado hacia Swellendam y lo tomamos. Ese cruce también se ve al llegar desde Bredasdorp, así que podéis fijaros durante la ida para reconocerlo al salir. Cuando lo veáis, ya sabéis que unos minutos más adelante está el desvío hacia De Hoop.
Aunque el primer tramo coincidía con el camino por el que habíamos entrado, después seguimos por otra pista que nos pareció estar en bastante mejores condiciones que la de llegada desde Bredasdorp. No tuvimos ningún problema para recorrerla y, antes de alcanzar Swellendam, llegamos a la N2. Allí giramos a la derecha para continuar hacia Mossel Bay; hacia la izquierda queda la dirección de Ciudad del Cabo y los desvíos hacia Hermanus.

¿Merece la pena visitar De Hoop en la Garden Route?
De Hoop fue la mayor sorpresa de nuestro recorrido por la Garden Route y, junto con Addo Park, uno de los lugares que más nos gustaron. Llegamos con dudas y nos marchamos convencidos de que había merecido la pena incluirlo. Si volviéramos a organizar el viaje, reservaríamos dos noches para disfrutar de la costa, del interior y del propio alojamiento con más tranquilidad. Supone un esfuerzo económico, pero para nosotros fue una de esas paradas que justifican dedicar una parte del presupuesto a quedarse un poco más.
