Si quieres saber qué ver en Sudáfrica y cómo organizar un viaje para recorrer el país completamente por libre, aquí queremos ponértelo fácil compartiendo nuestra experiencia en un destino que conocemos muy bien, que nos tiene enamorados y al que estamos deseando regresar. Después de meses de preparación y de recorrerlo, hemos reunido nuestro itinerario, detallando qué hacer en cada lugar, junto con las recomendaciones y los consejos que nos habría gustado conocer antes de salir.
Si te gusta la naturaleza y la fauna salvaje, Sudáfrica es uno de los países más espectaculares que puedes visitar: playas desiertas, pingüinos africanos, ballenas, humedales llenos de hipopótamos, rinocerontes en la naturaleza y un sinfín de oportunidades para hacer safaris en algunos de los parques nacionales más emblemáticos de África. Esa variedad de experiencias que combina en un mismo viaje fue lo que más nos sorprendió, junto con lo fácil que nos resultó recorrer Sudáfrica por libre de forma cómoda y bastante económica.

Nosotros recorrimos Sudáfrica con nuestros hijos, y poder combinar los días de safari con paseos por las dunas, playas y avistamientos de ballenas fue una de las cosas que más disfrutamos del viaje. Por eso, además de las recomendaciones generales, compartimos detalles que pueden ayudarte si también vas a viajar a Sudáfrica en familia o estás pensando en hacer un safari en África con niños, siempre desde nuestra experiencia y contando lo que nos funcionó y lo que organizaríamos de otra manera.
El itinerario que diseñamos para recorrer Sudáfrica por libre buscaba que el viaje fuese ganando intensidad, combinando paisajes y experiencias muy diferentes y dejando para la parte final algunos de los lugares que más ganas teníamos de conocer. La ruta resultó muy variada y nos permitió descubrir muchísimo, aunque durante el viaje comprobamos que el ritmo era bastante exigente, especialmente viajando con niños. Si volviéramos a hacer este viaje, distribuiríamos los días de otra manera.

En este artículo te contamos qué ver y qué hacer en Sudáfrica, cómo organizamos el recorrido, dónde nos alojamos y cómo nos desplazamos, pero también qué lugares nos sorprendieron más, dónde merece la pena quedarse más tiempo y qué cambiaríamos para volver a hacer una ruta igual de completa, manteniendo esa progresión de experiencias, pero con una distribución más equilibrada y un ritmo menos agotador. Así podríamos disfrutar más de cada lugar, sin ir siempre con prisas; algo importante en cualquier viaje, pero especialmente cuando se viaja con niños.
La idea es ponerte en bandeja tu próximo viaje a Sudáfrica y ahorrarte buena parte de las horas de búsqueda que dedicamos a prepararlo. Toma nota, porque aquí te dejamos nuestra ruta explicada para que puedas adaptarla a tus días, tu presupuesto y tu forma de viajar. Para orientarte entre todas las recomendaciones, a continuación tienes una lista de contenidos desde la que podrás ir directamente a la sección que más te interese:
- Qué ver y qué hacer en Sudáfrica por libre: nuestra ruta de 23 días con niños
- Safari en Sudáfrica o Kenia: dos formas muy diferentes de vivir un safari en África
- Consejos prácticos para organizar un viaje a Sudáfrica por libre
- Johannesburgo: llegada a Sudáfrica y primera noche
- Qué ver en Ciudad del Cabo y la península del Cabo
- Garden Route en una ruta por Sudáfrica: nuestra experiencia y valoración
- Safari en Sudáfrica por libre: Addo Elephant National Park
- Qué ver en Santa Lucía e iSimangaliso durante un viaje por Sudáfrica
- Hlane National Park en Esuatini: rinocerontes y nuestra experiencia de safari
- Safari en Sudáfrica: Kruger National Park por libre
- Ruta Panorama en Sudáfrica: qué ver y paradas imprescindibles
- Johannesburgo y última etapa del viaje
- Precio de un safari en Sudáfrica y presupuesto de este viaje
- Qué ver en Sudáfrica por libre: nuestra valoración después del viaje

Qué ver y qué hacer en Sudáfrica por libre: nuestra ruta de 23 días con niños
Este fue nuestro itinerario, con algunos de los lugares más importantes que ver en Sudáfrica. Nosotros hicimos esta ruta en 23 días, pero puedes adaptarla fácilmente al número de días de que dispongas.
El itinerario está pensado para viajar con tu propio vehículo de alquiler y recorrer Sudáfrica por libre, combinando ciudad, costa, naturaleza y safari en un mismo viaje. También puede servirte como base para organizar un viaje a Sudáfrica con niños, aunque conviene revisar el ritmo de cada etapa para dejar tiempo suficiente para disfrutar sin prisas. Más adelante te contamos qué cambiaríamos para ver lo imprescindible de Sudáfrica pero a un ritmo más pausado.
- Día 1: vuelo desde Madrid a Johannesburgo.
- Día 2: llegada a Johannesburgo y noche cerca del aeropuerto.
- Día 3: vuelo temprano a Ciudad del Cabo y visita de la ciudad.
- Día 4: recorrido por la Península del Cabo: Boulders Beach y sus pingüinos, Cabo de Buena Esperanza, Cape Point, Muizenberg y Hout Bay.
- Día 5: recogida del vehículo de alquiler y comienzo de la ruta. Visita a Betty’s Bay para ver los pingüinos y continuación hasta Hermanus.
- Día 6: Hermanus – Cape Agulhas – De Hoop Nature Reserve.
- Día 7: De Hoop – Mossel Bay.
- Día 8: Mossel Bay – Wilderness – Knysna – Plettenberg Bay.
- Día 9: visita a Robberg Nature Reserve y continuación hasta Tsitsikamma.
- Día 10: Tsitsikamma – Addo Elephant National Park.
- Día 11: último recorrido por Addo, devolución del vehículo de alquiler en Gqeberha —Port Elizabeth— y vuelo a Durban. Noche en Ballito.
- Día 12: Ballito – Santa Lucía.
- Día 13: Santa Lucía y visita al iSimangaliso Wetland Park.
- Día 14: Santa Lucía – Pongola.
- Día 15: Pongola – Hlane, en Esuatini.
- Día 16: Esuatini – Marloth Park.
- Día 17: primer día de safari en el Parque Nacional Kruger, con noche en Marloth Park.
- Día 18: safari en Kruger, con noche en Skukuza.
- Día 19: safari en Kruger, con noche en Lower Sabie.
- Día 20: safari en Kruger, con noche en Satara.
- Día 21: salida del Parque Nacional Kruger y noche en Graskop.
- Día 22: regreso a Johannesburgo, devolución del coche y noche en Sandton.
- Día 23: Johannesburgo, Soweto, Museo del Apartheid y vuelo de regreso.

Safari en Sudáfrica o Kenia: dos formas muy diferentes de vivir un safari en África
Aunque este artículo está centrado en qué ver en Sudáfrica, conviene conocer las diferencias con Kenia porque no ofrecen el mismo tipo de safari. Estas diferencias no se limitan a la forma de organizar el viaje, sino que afectan también a la escala de los paisajes y de las escenas de fauna salvaje.
En Kenia, incluso fuera de la Gran Migración, es más habitual contemplar grandes espacios abiertos con numerosos animales dentro de una misma escena. En Amboseli puedes encontrarte con familias de elefantes avanzando por la llanura con el Kilimanjaro al fondo y, en el Masái Mara, con grupos de cebras, ñus, gacelas, búfalos o jirafas repartidos por la sabana.

En Sudáfrica también puedes ver grupos numerosos de elefantes, grandes manadas de búfalos y avistamientos extraordinarios de depredadores. La diferencia no está en que falten animales, sino en cómo aparecen ante ti. Buena parte de Kruger está cubierta de árboles y matorral, por lo que los encuentros suelen ser más puntuales y cercanos: un elefante comiendo junto a la carretera, una manada cruzando entre la vegetación o un leopardo escondido bajo un árbol. Son escenas emocionantes, pero menos panorámicas que las que pueden encontrarse en las grandes llanuras de Kenia.
La Gran Migración aumenta todavía más esta diferencia, aunque no es el único motivo para elegir Kenia. Entre julio y octubre, dependiendo de las lluvias, parte de las enormes manadas de ñus, cebras y gacelas del ecosistema Serengeti-Mara llega al Masái Mara. Los cruces se producen en distintos puntos a lo largo de la temporada, por lo que existe una posibilidad real de presenciar uno si se dedican varios días a la zona, aunque ningún guía puede garantizar cuándo ni dónde sucederá. Una de esas impactantes escenas es la que muestra la fotografía que dejo a continuación.

Pero las diferencias entre ambos destinos no se limitan a lo que puedes ver. También cambia mucho la forma de hacer el safari. En Kenia, lo habitual es viajar con un guía-conductor que te acompaña durante todo el recorrido. Él se ocupa de conducir, elegir las rutas, buscar los animales, interpretar las huellas y explicar todo lo que sucede a vuestro alrededor.
En los campamentos públicos de Kruger, en cambio, lo más frecuente es alquilar un coche y hacer el safari por libre. Tú decides qué carreteras recorrer, consultas los últimos avistamientos y buscas los animales por tus propios medios. También puedes añadir algún safari guiado al amanecer o al atardecer, pero la conducción y la planificación diaria siguen dependiendo principalmente de ti.
Sudáfrica también ofrece safaris completamente organizados en reservas privadas, con guías, comidas y actividades incluidas. Sin embargo, este modelo suele estar asociado a lodges de gama alta o de lujo, por lo que resulta más habitual reservarlo durante una o dos noches que mantenerlo a lo largo de todo el viaje.
En Kenia, contar con un guía durante todo el safari no implica necesariamente alojarse en establecimientos de lujo. Hay campamentos sencillos, opciones de gama media y propuestas exclusivas, lo que permite adaptar el presupuesto sin renunciar a una experiencia completamente organizada.
Antes de resumir qué destino puede encajar mejor contigo, te dejo también algunas fotografías tomadas durante nuestros safaris en Kenia. Al compararlas con las imágenes de Sudáfrica que hemos ido mostrando a lo largo del artículo, se aprecia bastante bien el cambio de escala, de paisaje y de tipo de experiencia.


Por tanto, Sudáfrica es una opción fantástica si te gusta conducir, buscar los animales y combinar el safari con un viaje más variado por el país. Pero si quieres que el safari sea el gran protagonista, disfrutar de paisajes abiertos y dejar la búsqueda de animales en manos de un guía especializado, Kenia ofrece una experiencia difícil de igualar.
👉 Si estás comparando destinos y tu prioridad es vivir un gran safari en África, puedes leer nuestra guía para organizar un safari en Kenia, donde explicamos los diferentes recorridos y cómo adaptar el viaje a cada presupuesto.
Consejos prácticos para organizar un viaje a Sudáfrica por libre
Después de preparar nuestro itinerario y recorrer el país por nuestra cuenta, hemos reunido aquí los preparativos y las reservas principales para viajar a Sudáfrica por libre. Encontrarás los buscadores que utilizamos, dónde reservar cada servicio y los consejos que nos parecen importantes para organizarlo todo, especialmente cuando estás empezando a decidir qué ver en Sudáfrica y cómo encajar las distintas etapas según tus días y presupuesto.
Vuelos a Sudáfrica: compara fechas antes de reservar
Nuestro viaje surgió casi de forma inesperada, cuando encontramos vuelos desde Madrid a Johannesburgo a un precio irresistible. En cuanto los vimos, tuvimos claro que no podíamos dejar escapar aquella oportunidad para hacer un safari en Sudáfrica con nuestros hijos y recorrer el país por libre. La oferta fue el punto de partida para preparar el itinerario, aunque antes de comprar conviene tener una idea de la ruta que quieres hacer.
Para comparar vuelos utilizamos el buscador que te dejamos a continuación, porque permite consultar distintas fechas y detectar buenas oportunidades. Merece la pena buscar con antelación y comparar las alternativas, teniendo en cuenta también el equipaje, las escalas y los horarios. Revisa cómo encajan los aeropuertos de llegada y salida con tu itinerario por Sudáfrica, porque una diferencia en el vuelo puede suponer después más desplazamientos dentro del país.
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Seguro de viaje para Sudáfrica: contrátalo al empezar a reservar
Nosotros nunca viajamos sin seguro. La sanidad privada en Sudáfrica es de muy buena calidad, pero también muy cara, y pueden exigirte el pago por adelantado si necesitas atención médica. Por eso, el propio Ministerio de Asuntos Exteriores recomienda viajar con un seguro lo más completo posible, que cubra tanto los gastos médicos como una posible evacuación o repatriación.
En un viaje con vuelos internacionales, desplazamientos internos, safaris y múltiples reservas, contar con un buen seguro nos permite viajar con más tranquilidad ante los imprevistos cubiertos. Si además estás pensando en viajar a Sudáfrica con niños, merece la pena revisar las prestaciones para familias y elegir una póliza que se ajuste a todos los viajeros y a las actividades que tenéis previstas.
Por ser lector de Mis Viajes Familiares, puedes acceder a un 5% de descuento en tu seguro con Heymondo desde nuestro enlace. Además, Heymondo ofrece un 15% de descuento familiar para tres o más viajeros que vivan juntos, con al menos uno menor de 22 años. Al calcular el seguro, indica que viajáis en familia si cumplís las condiciones y comprueba los descuentos aplicados antes de contratar.
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Coche de alquiler en Sudáfrica: compara precios y condiciones
Reservar el coche de alquiler es uno de los pasos fundamentales para recorrer Sudáfrica por libre. Nosotros lo utilizamos tanto para desplazarnos entre destinos como para hacer safaris por nuestra cuenta, y nos resultó una forma cómoda de organizar el viaje. Conviene comparar con antelación, especialmente en fechas de mucha demanda, y elegir un vehículo con espacio suficiente para los viajeros y el equipaje.
Para consultar diferentes compañías, tipos de vehículo y precios, utilizamos el buscador que te dejamos a continuación. También puedes encontrar opciones con cancelación gratuita, respetando el plazo y las condiciones de cada oferta, lo que permite reconsiderar la reserva si aparece otra alternativa. Antes de contratar, revisa la franquicia, el depósito, el kilometraje y los requisitos para recoger el coche. Si vas a pasar por Esuatini, confirma además la autorización y el suplemento por cruzar la frontera.
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Internet en Sudáfrica: prepara tu eSIM y descarga los mapas
Para consultar reservas, comunicarnos y buscar información durante el viaje, nosotros elegimos una eSIM después de comparar distintas opciones, teniendo en cuenta el precio, los datos incluidos, la cobertura anunciada y la facilidad de uso. Nos resultó increíblemente cómodo llevar preparada la conexión sin depender únicamente del wifi de los alojamientos. En un viaje como este, en el que vas a utilizar el navegador para desplazarte, resulta especialmente recomendable.
Antes de comprar, comprueba que tu teléfono sea compatible y elige un plan que cubra los días y los datos que necesitas. Llevar una eSIM no significa tener cobertura en todos los lugares: durante varios trayectos del parque Kruger, por ejemplo, nosotros no teníamos señal. Por eso recomendamos descargar los mapas y guardar las reservas y las indicaciones importantes para poder consultarlas también sin conexión.
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Documentación y recomendaciones sanitarias para viajar a Sudáfrica
Además de estas primeras reservas, hay algunos preparativos que conviene no dejar para el final. Entre ellos está pedir cita en el centro de vacunación internacional más cercano a tu localidad. Hazlo con antelación, porque los plazos para conseguir cita pueden alargarse. Allí podrán asesorarte sobre las vacunas y las recomendaciones sanitarias que correspondan a tu situación, las fechas del viaje y las zonas que vayas a visitar, incluyendo otros países si forman parte del recorrido.
Consulta también las recomendaciones de viaje a Sudáfrica del Ministerio de Asuntos Exteriores para revisar la documentación necesaria, las condiciones de entrada y la información actualizada sobre seguridad y sanidad. Si vas a viajar a Sudáfrica en familia, comprueba los requisitos aplicables a los menores. Y si tu itinerario pasa por Esuatini, como el nuestro, revisa también la información correspondiente a ese país.
Itinerario por Sudáfrica: decide qué ver y cómo distribuir los días
Todos estos preparativos dependen en mayor o menor medida de la ruta que finalmente hagáis, así que el itinerario por Sudáfrica se va definiendo al mismo tiempo que comparáis vuelos y empezáis a organizar las primeras reservas. Hay muchísimas posibilidades y, al principio, cuesta decidir qué lugares incluir, cuántas noches dedicar a cada uno y cómo encajar las enormes distancias del país con los días disponibles.
No hace falta tener cada jornada cerrada para empezar a comparar precios o aprovechar una buena oferta de vuelos (nosotros mismos empezamos precisamente así), pero sí conviene tener una idea general de la ruta antes de cerrar determinadas reservas. El aeropuerto de entrada y salida, los trayectos en coche, las noches dentro de los parques e incluso algunos vuelos internos dependen de cómo distribuyáis el recorrido.
Precisamente por eso hemos preparado esta guía. A lo largo del artículo encontrarás qué ver y qué hacer en Sudáfrica, cómo distribuimos los días, dónde nos alojamos y qué cambiaríamos después de haberlo vivido. También incluimos el presupuesto detallado de nuestro viaje, para ayudarte a valorar los gastos. La idea es que puedas aprovechar toda esa preparación y adaptar nuestra ruta a tus vacaciones, tu presupuesto y tu forma de viajar.

Alojamientos en Sudáfrica: empieza por las noches dentro de los parques
Cuando la ruta empiece a estar clara, nuestra recomendación es comprobar primero la disponibilidad de los alojamientos más importantes, especialmente dentro del Parque Nacional Kruger, antes de cerrar todas las demás noches. Los campamentos más solicitados pueden agotarse con antelación y su ubicación condiciona los recorridos diarios. Revisa también los plazos de pago y las condiciones de cambios y cancelación.
Después de asegurar esas noches, puedes organizar el resto de los alojamientos con más margen. A lo largo de este artículo encontrarás los alojamientos que elegimos durante nuestra ruta por Sudáfrica, nuestra experiencia en cada uno y los enlaces para consultar disponibilidad y reservar. Así podrás valorar dónde merece la pena invertir más y qué opciones encajan mejor con el recorrido que estás preparando.

Excursiones y safaris en Sudáfrica: reserva las actividades imprescindibles
Con el recorrido y los alojamientos principales encajados, llega el momento de revisar las actividades que realmente queréis hacer en cada etapa. Nosotros llevábamos organizadas y reservadas de antemano muchas de las excursiones y actividades locales, especialmente en los destinos más turísticos, para aprovechar el tiempo una vez allí. Si hay una experiencia que te hace especial ilusión, conviene comprobar sus horarios y disponibilidad al preparar la ruta. Así podrás encajarla con los desplazamientos y evitar llegar a un lugar sin tiempo suficiente para disfrutarla.
Aun así, merece la pena dejar margen para adaptarse a las circunstancias. En De Hoop, por ejemplo, la lluvia obligó a aplazar nuestro paseo en barco y finalmente nuestros hijos prefirieron hacer el Nature Drive para observar mamíferos. En cada destino te contamos qué actividades hicimos, qué nos parecieron y cómo reservarlas, para que elijas entre los safaris, las visitas y las actividades al aire libre en Sudáfrica que mejor encajen contigo.
Distancias en Sudáfrica: deja tiempo para disfrutar de cada parada
Y mientras terminas de encajar todas estas piezas, no subestimes las distancias al organizar tu ruta por Sudáfrica. Sobre el mapa todo parece más cercano de lo que realmente es y, cuando empiezas a sumar paradas, actividades y tiempos de conducción, el viaje puede volverse más exigente de lo esperado. En los parques, además, los avistamientos pueden hacer que quieras detenerte mucho más tiempo del que habías calculado.
Nuestra experiencia nos enseñó también la importancia de aceptar que no se puede ver todo. Sudáfrica tiene muchísimas posibilidades y merece la pena dejar espacio para disfrutar de los lugares que más te gusten. En los siguientes apartados te contamos cómo organizamos las etapas, qué nos sorprendió y dónde nos habríamos quedado más tiempo, para que puedas tenerlo en cuenta al preparar tu propio viaje.

Johannesburgo: llegada a Sudáfrica y primera noche
Acertamos al dejar el primer día libre, porque nos retrasaron el vuelo y llegamos a Johannesburgo más bien tarde. Dedicamos esas horas a descansar y tomar contacto con el país. Dejamos la visita a Johannesburgo para el final del viaje: al final del artículo te contamos el plan tan chulo que hicimos y algunas alternativas para conocer la ciudad.
Como al día siguiente volábamos temprano hacia Ciudad del Cabo, dormimos en el Garden Court OR Tambo, cerca del aeropuerto. Sus transfers gratuitos funcionaron estupendamente y encontrarlos fue muy sencillo: salir del aeropuerto y caminar un poco en línea recta hasta su aparcamiento. Todo el mundo sabía indicarnos dónde estaban y nos resultó práctico para descansar antes de continuar la ruta.
Qué ver en Ciudad del Cabo y la península del Cabo
Al día siguiente volamos desde Johannesburgo hasta Ciudad del Cabo, la primera gran parada de nuestro viaje por Sudáfrica por libre. Nos quedamos dos noches y distribuimos las visitas en dos jornadas: la primera la dedicamos a pasear por el Waterfront y ver el atardecer en Signal Hill; la segunda hicimos una excursión de día completo por la península del Cabo. Nos permitió conocer lugares muy distintos en poco tiempo, aunque dos noches se quedan cortas si quieres añadir Table Mountain, Robben Island y otras visitas de la ciudad.
Al organizar esta etapa conviene distinguir entre las visitas de Ciudad del Cabo y el recorrido por la península, porque este último merece una jornada completa. Nosotros preferimos dejar ese día organizado y movernos en Uber durante nuestra estancia en la ciudad; el coche de alquiler lo recogimos después, cuando comenzamos la ruta hacia Hermanus. A continuación os contamos lo que hicimos, la excursión que reservamos y qué otras visitas podéis añadir si disponéis de más días.

Día 1: qué hacer en Ciudad del Cabo, del Waterfront a Signal Hill
Al llegar al aeropuerto pedimos un Uber para ir al MOY Guesthouse & Backpackers, en Green Point. El alojamiento era sencillo, pero estaba bien ubicado, y desde allí pudimos ir andando al V&A Waterfront. Para los demás desplazamientos utilizamos Uber, que en nuestra experiencia funcionó muy bien y nos resultó una forma sencilla de movernos por Ciudad del Cabo sin tener que preocuparnos por aparcar.
El V&A Waterfront fue nuestra primera visita: dimos un paseo, disfrutamos del ambiente y nos quedamos a comer en el Time Out Market, un mercado gastronómico con puestos de comida de distintos lugares y mesas corridas. Cada uno elegimos algo de un puesto diferente y después nos sentamos juntos a comer. Nos pareció una opción estupenda para comer en Ciudad del Cabo con niños, porque cada uno podía pedir lo que más le apeteciera sin tener que ponernos todos de acuerdo en un restaurante.

Por la tarde cogimos otro Uber desde el Waterfront hasta Signal Hill, donde dimos un paseo y nos quedamos a ver el atardecer. Fue una forma muy agradable de terminar aquella primera jornada y disfrutar de las vistas sin hacer una caminata exigente. Si llegáis a Ciudad del Cabo a mitad del día, como nosotros, esta combinación permite empezar a conocerla sin llenar la tarde de visitas ni pasaros las primeras horas pendientes del reloj.
Nos quedamos con las ganas de subir a Table Mountain, porque el teleférico estaba cerrado por mantenimiento durante nuestra estancia. Nosotros aprovechamos Signal Hill como alternativa, aunque son visitas diferentes. Si también vais a viajar en agosto, comprobad las fechas del mantenimiento antes de distribuir los días: más abajo os explicamos cómo plantear la visita a Table Mountain y qué otras opciones tenéis para ampliar vuestra estancia.

Día 2: excursión al cabo de Buena Esperanza y la península del Cabo
El segundo día hicimos una excursión de unas diez horas por la península del Cabo, y fue una de las jornadas que más disfrutamos de esta primera parte del viaje. En un mismo día paseamos entre las casas de colores de Bo-Kaap, salimos en barco para ver leones marinos, recorrimos una carretera sobre el océano y conocimos el cabo de Buena Esperanza, Cape Point y los pingüinos de Boulders Beach. Precisamente esa variedad hizo que el día se nos pasara entre una visita y otra, con muchas ganas de descubrir la siguiente parada.
Para nosotros, reservar la excursión fue una buena manera de aprovechar el tiempo que teníamos en Ciudad del Cabo. Todavía no habíamos recogido el coche y nos resultó muy cómodo dejar resueltos los desplazamientos de una jornada con tantas visitas. Pudimos disfrutar todos del paisaje durante el recorrido, sin que uno tuviera que estar pendiente de conducir por la izquierda, de las indicaciones o de dónde aparcar. Después tendríamos muchos días para recorrer Sudáfrica a nuestro aire, pero aquí nos gustó que nos lo pusieran fácil.

Durante la excursión conocimos Bo-Kaap, uno de los barrios más reconocibles de Ciudad del Cabo, famoso por sus encantadoras casitas de colores y por su historia ligada a la comunidad malaya del Cabo. Los antepasados de esta comunidad llegaron a la ciudad durante el periodo colonial, dejando una huella cultural y religiosa que todavía se percibe en la arquitectura, las tradiciones y la gastronomía del barrio. La visita nos permitió acercarnos a esa historia y disfrutar de uno de los rincones más fotogénicos y con más personalidad de Ciudad del Cabo dentro de un recorrido lleno de lugares imprescindibles.
En Hout Bay cogimos un barco para ver la colonia de leones marinos de Duiker Island, una de las experiencias más especiales del día. Salir a navegar y observar tantos animales reunidos, con el paisaje de la bahía alrededor, nos hizo muchísima ilusión. Es una actividad que merece la pena incluir en tu lista de imprescindibles que ver y hacer en Sudáfrica.


También recorrimos Chapman’s Peak Drive, la carretera que bordea la montaña sobre el océano. Aquí las vistas forman parte de la experiencia del trayecto, con curvas que van descubriendo nuevos rincones de la costa. Fue uno de esos momentos en los que agradecimos poder mirar todos por la ventana y disfrutar del recorrido sin preocuparnos de la conducción, especialmente porque aún no habíamos empezado nuestra ruta en coche por Sudáfrica.
En el cabo de Buena Esperanza visitamos la zona del famoso cartel de madera «Cape of Good Hope», junto a la costa rocosa. Seguro que lo habéis visto en muchísimas fotografías y, una vez allí, también apetece llevarse la propia. Aunque a menudo se confunde con el extremo sur de África, el punto más meridional del continente está en el cabo de las Agujas, que conoceríamos más adelante durante nuestro viaje.

Muy cerca se encuentra Cape Point, donde subimos hasta el antiguo faro y disfrutamos de unas vistas espectaculares de los acantilados y el océano. Conviene distinguir ambas visitas al revisar un itinerario: el cabo de Buena Esperanza y Cape Point son dos paradas diferentes dentro de la misma zona protegida. Para nosotros, las vistas desde el faro fueron uno de los grandes momentos del día; no nos habríamos conformado con llegar hasta el cartel y continuar hacia la siguiente parada.
Para comer paramos en Simon’s Town, en un restaurante con vistas al mar donde probamos carne de cebra, avestruz y kudú. Nos vino bien hacer una pausa entre visitas y aprovechar para probar sabores diferentes. Es una jornada larga, con desplazamientos y paseos, así que os recomendamos llevar también agua, algo de abrigo y calzado cómodo para disfrutar de las distintas paradas.

Otra de las visitas que más disfrutamos fue Boulders Beach, donde vimos a los adorables pingüinos africanos. Poder observarlos en su entorno fue uno de los grandes momentos de esta excursión y una de esas experiencias que recordamos con mucho cariño de nuestro viaje a Sudáfrica con niños. Finalmente paramos en Muizenberg, conocida por su playa y sus famosas casetas de colores, que pusieron el broche al recorrido.
Si tenéis pocos días en Ciudad del Cabo y queréis dedicar uno a conocer la península, esta excursión nos parece una opción muy recomendable. Eso sí, al reservar revisad el precio total: la ficha indica gastos de entradas y actividades opcionales que se pagan aparte, además de las comidas. Comprobad también la recogida en vuestro alojamiento y el idioma, ya que actualmente se anuncia con guía en inglés. Os dejamos el enlace para elegir vuestra fecha y consultar las condiciones antes de reservar.
👉 Consulta disponibilidad y reserva la excursión de 10 horas al cabo de Buena Esperanza y los pingüinos que hicimos nosotros.

Qué más ver en Ciudad del Cabo y sus alrededores si tienes más días
Nuestra estancia fue breve y hubo bastantes lugares que no conocimos. Por eso, además de contaros lo que hicimos, queremos dejaros otras visitas que podéis valorar al organizar vuestro itinerario. Si queréis añadir Table Mountain, alguna visita histórica y tiempo para pasear con calma, nosotros plantearíamos tres o cuatro días completos en Ciudad del Cabo, incluyendo el día de la península. No es necesario hacerlo todo: elegid según vuestros intereses y dejad cierto margen para cambiar los planes si el tiempo no acompaña.
Table Mountain sería una de las primeras visitas que valoraríamos añadir. La montaña de cima plana que domina Ciudad del Cabo permite disfrutar de una perspectiva muy distinta de la ciudad y su costa. La opción más cómoda para subir es el teleférico; una vez arriba, podéis dedicar tiempo a los miradores y los recorridos señalizados. Nosotros reservaríamos varias horas para el conjunto de la visita, contando con los desplazamientos, las posibles colas y el tiempo que queráis pasar en la cima.
Lo importante es mantener cierta flexibilidad con el día de Table Mountain, porque el teleférico puede cerrar por las condiciones meteorológicas. No dejaríamos la visita obligatoriamente para la última tarde: si durante vuestra estancia hay buena visibilidad y el servicio funciona, puede ser el momento de aprovechar. Consultad los horarios, las entradas y el estado del servicio en la web oficial del teleférico de Table Mountain, donde también publican los avisos de mantenimiento. A nosotros ese cierre nos impidió subir, así que es una de las comprobaciones que os recomendamos hacer antes del viaje.
Robben Island es otra de las visitas importantes para acercarse a la historia de Sudáfrica. En esta isla estuvo encarcelado Nelson Mandela durante parte de su condena, y la visita permite conocer el antiguo recinto penitenciario y el contexto de la lucha contra el apartheid. Los barcos salen desde el Nelson Mandela Gateway, en el Waterfront, y el museo calcula unas tres horas y media para la visita habitual, incluyendo los trayectos marítimos. Le reservaríamos media jornada y consultaríamos las salidas y entradas en la web oficial de Robben Island Museum.

Para seguir con la historia de la ciudad, podéis visitar el District Six Museum, dedicado a la memoria de un barrio cuyos habitantes fueron expulsados durante el apartheid. Es una manera de entender cómo aquella política afectó a las familias y transformó Ciudad del Cabo, más allá de las fechas y los nombres que solemos conocer. Si este aspecto del viaje os interesa, podéis combinarlo con tiempo para pasear por el centro y conocer mejor Bo-Kaap, en lugar de limitaros a la parada breve de una excursión. Encontraréis información sobre las visitas en la web del District Six Museum.
El jardín botánico de Kirstenbosch es una opción para quienes quieran dedicar unas horas a la naturaleza sin salir a hacer una ruta de montaña. Está situado al pie de Table Mountain y permite conocer plantas sudafricanas, pasear entre jardines y recorrer la pasarela elevada Boomslang, que discurre entre las copas de los árboles. Puede encajar bien en un viaje en familia si os apetece alternar las visitas urbanas con una mañana más tranquila. El acceso a la pasarela está incluido en la entrada del jardín, según explica SANBI, la entidad que lo gestiona.
Si preferís dedicar más tiempo a la costa, podéis acercaros a Camps Bay y las playas de Clifton. Camps Bay combina una amplia playa con restaurantes frente al mar, mientras que Clifton tiene cuatro playas separadas por grandes bloques de granito. Son opciones para pasear, disfrutar del paisaje y sentarse a comer sin organizar otra jornada llena de visitas. Podéis consultar las características de ambas zonas en las páginas de turismo de Camps Bay y Clifton.
Para quienes disfrutan haciendo senderismo, Lion’s Head ofrece otra posibilidad de contemplar Ciudad del Cabo desde las alturas, pero conviene distinguirla del paseo por Signal Hill que hicimos nosotros. La subida tiene tramos de roca y escaleras, y algunas variantes utilizan cadenas, por lo que requiere valorar el recorrido y la preparación de quienes vayan a hacerlo. Si viajáis con niños, no la añadiría como si fuera un paseo sencillo hasta un mirador: revisad antes la descripción de la ruta de Turismo de Ciudad del Cabo y las condiciones del día.

Otra alternativa, especialmente para una jornada de lluvia o para ampliar la visita al Waterfront, es el Two Oceans Aquarium. Permite conocer fauna marina y ofrece una actividad bajo techo que podéis combinar con un paseo y una comida por la zona, sin añadir otro desplazamiento largo. Nosotros no lo visitamos, pero os dejamos la web oficial del acuario para que podáis valorar sus exposiciones, actividades y entradas según la edad y los intereses de vuestros hijos.
Si disponéis de una jornada adicional y os atraen los viñedos, podéis salir hacia Stellenbosch o Franschhoek, dos opciones para conocer los paisajes y las bodegas de los alrededores de Ciudad del Cabo. Stellenbosch combina su casco histórico con fincas vinícolas, restaurantes y galerías; en Franschhoek encontraréis, además, el conocido Wine Tram, que permite organizar un recorrido entre bodegas. Les dedicaríamos un día propio, sin intentar encajarlas junto con la península del Cabo. Podéis ampliar información en Turismo de Stellenbosch y en la web oficial del Wine Tram.
También podéis plantear Hermanus como una excursión desde Ciudad del Cabo, aunque en nuestro caso preferimos dormir allí y continuar después hacia Cabo Agulhas y De Hoop. Si vais a seguir una ruta parecida, tiene más sentido encajar estas visitas al avanzar por la costa, evitando regresar a Ciudad del Cabo para salir de nuevo al día siguiente. Más adelante os contamos nuestra experiencia en Hermanus y cómo organizamos esa parte del recorrido.

Garden Route en una ruta por Sudáfrica: nuestra experiencia y valoración
Después de conocer Ciudad del Cabo y recorrer la península del Cabo, recogimos el coche de alquiler para continuar nuestro viaje por Sudáfrica por libre. Comenzaba así una ruta por carretera que nos llevaría hasta Port Elizabeth (actual Gqeberha), desde donde volaríamos a Durban para continuar nuestro recorrido por Santa Lucía, Esuatini y el Parque Nacional Kruger.
Aunque la Garden Route propiamente dicha se extiende entre Mossel Bay y Storms River, nosotros la integramos dentro de un recorrido más amplio desde Ciudad del Cabo. Antes de llegar a la Ruta Jardín pasamos por Betty’s Bay, Hermanus, Cabo Agulhas y De Hoop y, después de recorrerla, continuamos hasta Addo Elephant National Park.
Dedicamos seis noches a recorrer esta parte del viaje desde que salimos de Ciudad del Cabo hasta que volamos a Durban. Dormimos una noche en Hermanus, De Hoop, Mossel Bay, Plettenberg Bay, Storms River y Addo. Nos gustó conocer esta parte de Sudáfrica y la variedad de lugares que encontramos durante el recorrido, aunque, después de haber hecho el viaje completo, si volviéramos distribuiríamos estos días de otra manera para disfrutar con más calma de algunas de las zonas que más nos gustaron.
Este fue nuestro recorrido:
- Ciudad del Cabo, Betty’s Bay y Hermanus: visitamos la colonia de pingüinos de Betty’s Bay y dormimos en Hermanus.
- Hermanus, Cabo Agulhas y De Hoop: pasamos por el punto más meridional de África y continuamos hasta De Hoop Nature Reserve, donde pasamos una noche.
- De Hoop y Mossel Bay: disfrutamos de la mañana en la reserva y continuamos después hasta Mossel Bay, donde pasamos la noche.
- Mossel Bay, Wilderness, Knysna y Plettenberg Bay: hicimos varias de las paradas más conocidas de la Garden Route y terminamos el día en Plettenberg Bay, después de recorrer Robberg Nature Reserve.
- Plettenberg Bay y Tsitsikamma: continuamos hasta Tsitsikamma National Park, donde hicimos la ruta de los puentes colgantes, y después dormimos en Storms River.
- Storms River y Addo Elephant National Park: por la mañana temprano continuamos hasta Addo, donde hicimos nuestro primer safari por libre en Sudáfrica. Al día siguiente devolvimos el coche en el aeropuerto de Port Elizabeth y volamos a Durban.
En nuestro artículo sobre qué ver y hacer en la Ruta Jardín de Sudáfrica contamos con más detalle cada una de estas etapas, las visitas que hicimos y dónde nos alojamos. También hemos dedicado un artículo completo a De Hoop Nature Reserve, qué ver y dónde alojarse, una de las grandes sorpresas de esta parte de nuestro viaje. Addo, en cambio, lo contamos en el siguiente apartado de esta guía.

¿Merece la pena hacer la Garden Route?
Nos alegramos de haber hecho este recorrido porque nos permitió conocer una parte muy diferente de Sudáfrica. De Hoop fue uno de los lugares que más nos gustaron, Hermanus nos pareció encantador (aunque la lluvia nos impidió recorrer el Cliff Path y canceló nuestra excursión para ver ballenas) y Robberg Nature Reserve nos pareció precioso. Cabo Agulhas también nos sorprendió, aunque nuestra parada fue bastante breve.
Wilderness y Knysna fueron paradas agradables y nos permitieron conocer otra cara del país, pero no serían los lugares a los que nosotros dedicaríamos más tiempo si tuviéramos que elegir. Tsitsikamma era uno de los puntos de la Garden Route que más ganas teníamos de conocer y nos impresionó menos de lo esperado, aunque nuestra visita estuvo condicionada porque el gran puente colgante sobre la desembocadura del Storms River estaba cerrado.
Durante estos seis días dormimos cada noche en un alojamiento diferente. Es una forma de recorrer muchos lugares en pocos días y nos permitió conocer una parte muy variada del país, pero, después de haber realizado el viaje completo, nosotros elegiríamos ahora una distribución diferente. Si vais a viajar a Sudáfrica por libre, merece la pena valorar cuántas noches queréis pasar en cada base y cuánto os apetece cambiar de alojamiento, sobre todo si viajáis a Sudáfrica con niños.
Si hoy volviéramos a organizar nuestros 23 días viajando por Sudáfrica por libre, redistribuiríamos los seis días que dedicamos a este recorrido. Añadiríamos algunos días a Ciudad del Cabo, desde donde visitaríamos también Hermanus (pasando allí el día o incluso una noche), y regresaríamos después a Ciudad del Cabo para volar directamente a Durban y continuar el viaje.
Los días restantes los repartiríamos entre Kruger y Esuatini, intentando pasar al menos dos noches en cada alojamiento siempre que fuera posible. Después de haber hecho el viaje completo, creemos que disfrutaríamos más de esta forma, cambiando menos de alojamiento y dedicando más tiempo a los lugares que más nos gustaron.
Esto no significa que no recomendemos hacer la Garden Route. Nos alegramos de haberla recorrido y de haber conocido esta parte de Sudáfrica, pero después de completar todo el viaje tenemos mucho más claro cómo distribuiríamos nuestros días si volviéramos a realizar exactamente la misma ruta.

Safari en Sudáfrica por libre: Addo Elephant National Park
La primera gran etapa de nuestro viaje a Sudáfrica terminó en Addo Elephant National Park, donde hicimos nuestro primer safari por libre en el país. Después de recorrer la costa y la Garden Route, teníamos muchísimas ganas de empezar a buscar animales desde nuestro propio coche. ¡Y Addo no nos decepcionó!
Habíamos reservado una noche dentro del parque, en una Forest Cabin para cuatro personas en el Main Camp, a través de SANParks, la entidad que gestiona los parques nacionales sudafricanos. La idea era dedicar el día a recorrer Addo y aprovechar también la mañana siguiente antes de continuar nuestro viaje.

Cómo llegar a Addo desde Storms River y entrar al parque
Addo Elephant National Park tiene varios accesos, aunque para recorrerlo por libre hay dos especialmente importantes: Main Gate, la entrada principal junto a Addo Main Camp, y Matyholweni Gate, la entrada sur del parque.
En la zona de Main Camp se concentran los principales servicios de Addo: los alojamientos, la recepción, la tienda, el restaurante, la gasolinera, la piscina y el mirador con hide sobre un punto de agua. Matyholweni, en cambio, es el acceso más práctico si llegas desde Port Elizabeth o desde Storms River, ya que se accede fácilmente desde la N2.
Desde Storms River tardamos unas dos horas en llegar a la entrada sur de Addo, Matyholweni Gate. El camino nos resultó muy sencillo: seguimos la N2 y tomamos el desvío señalizado hacia Matyholweni. Desde allí quedan unos 3 kilómetros hasta la entrada.
El procedimiento de acceso fue parecido al de otros parques que habíamos visitado. Aparcamos, entramos en la oficina para presentar nuestra Wild Card y nos entregaron el permiso que debíamos enseñar después en la barrera. Si no tenéis Wild Card, tendréis que abonar la entrada correspondiente. Si queréis haceros con un mapa del parque, tendréis que comprarlo aparte, aunque cuando fuimos nosotros costaba apenas unos céntimos. Aquí os dejamos el mapa que consultamos antes de entrar con los avistamientos recientes

Por el camino habíamos parado a echar gasolina y aprovechamos para comprar comida hecha para llevar, con la intención de hacer un picnic dentro del parque. Con todo preparado, atravesamos la barrera emocionadísimos por empezar nuestro primer safari en Sudáfrica.
Según SANParks, los aproximadamente 39 kilómetros que separan Matyholweni de Main Camp se recorren en alrededor de una hora y media. Pues bien, ¡nosotros dedicamos todo el día a llegar hasta allí! Entre los desvíos que hicimos por los distintos loops, las charcas y las paradas para observar animales… aquel trayecto se convirtió en una jornada completa de safari.
En nuestro caso, al día siguiente la ruta continuaba en avión: teníamos que coger un vuelo desde el aeropuerto de Port Elizabeth hasta Durban. Muchos viajeros que hacen este recorrido eligen esta opción para evitar los aproximadamente 900 kilómetros que separan ambas ciudades por carretera y ahorrar muchas horas de conducción.
Por eso, si después de visitar Addo también tenéis previsto coger un vuelo, dejad margen de sobra para salir del parque y llegar al aeropuerto. Nosotros salimos por Matyholweni a la mañana siguiente y, aunque ya estábamos pendientes de la hora, seguían apareciendo animales que nos obligaban a detenernos. Acabamos con menos margen del que nos habría gustado: dentro de un parque, no conviene calcular los tiempos únicamente por los kilómetros.

Safari en Addo por libre: qué animales vimos
Nada más entrar, no tardamos en encontrar a los grandes protagonistas de Addo: sus elefantes. Algunos caminaban tranquilamente por la carretera y nos impedían avanzar, así que tocaba esperar y disfrutar del momento.
También vimos cebras, facóqueros (los famosos pumbas), mangostas, muchísimas aves, búfalos y distintos antílopes como impalas, bushbucks, kudús o elands. También encontramos escarabajos peloteros, tortugas, monos, chacales, avestruces ¡e incluso leonas! Nos deteníamos con cada animal que aparecía. Era nuestro primer safari por libre de este viaje y todo nos hacía ilusión.
Una de las ventajas de visitar Addo por libre es que sus principales circuitos turísticos se pueden recorrer con un coche convencional, sin necesidad de alquilar un 4×4. Para nosotros fue una forma estupenda de empezar: conducir despacio, detenernos en las charcas y dedicar a cada avistamiento el tiempo que nos apeteciera.
El avistamiento que más ganas teníamos de conseguir llegó a la mañana siguiente. El día anterior habíamos pasado por la charca de Rooidam, donde el panel de avistamientos señalaba que se habían visto leones, pero no encontramos ninguno. Como queríamos intentarlo una vez más, esperamos a que regresara al campamento el vehículo del safari guiado de la mañana. Cuando volvieron, preguntamos al guía y nos confirmó que sí los habían visto: estaban en Rooidam.
Cogimos nuestro coche y fuimos hasta allí, pero no vimos leones por ninguna parte. Después de un rato decidimos marcharnos y continuar el recorrido. Poco después nos cruzamos con otro vehículo de safari y decidimos seguirlo. Para nuestra sorpresa, regresó de nuevo a Rooidam. Nos fijamos en el lugar hacia el que miraban los pasajeros y, de repente, aparecieron tres leonas.

Estaban bastante lejos y durante el viaje llegaríamos a ver leones mucho más cerca, pero la emoción de aquel primer encuentro fue enorme. Nos fuimos contentísimos. Fue una buena muestra de lo mucho que puede cambiar un avistamiento entre una visita y otra, incluso en cuestión de minutos, y de que en un safari nunca se puede dar nada por hecho.
Llevamos años organizando safaris privados en Kenia y Tanzania y somos unos enamorados de la fauna salvaje, así que teníamos mucha curiosidad por probar esta forma de recorrer los parques. La experiencia nos hizo valorar todavía más lo que aporta un buen guía: conocer el terreno, interpretar las señales, estar pendiente de los avisos y decidir por dónde continuar. También puede explicarte detalles que, por tu cuenta, pasan desapercibidos.
En Addo nos divertimos siendo nosotros quienes buscábamos los animales, pero también comprobamos que esa libertad implica asumir toda la búsqueda: localizar la fauna, decidir qué caminos seguir y saber cuándo merece la pena insistir o continuar. En un safari guiado, esa parte recae en el guía y tú puedes dedicar toda tu atención a mirar, hacer fotos y disfrutar.
Es la forma de viajar que ofrecemos en nuestros safaris privados en Kenia o Tanzania: llevas el recorrido y los alojamientos organizados, mientras un guía que conoce el parque se ocupa de buscar los animales y aprovechar las oportunidades de avistamiento. No hay garantías, por supuesto, pero sí una diferencia importante entre intentar adivinar dónde están por tu cuenta y contar con alguien que sabe dónde y cómo buscarlos. Y cuando se viaja con niños, no tener que estar pendiente de la logística del viaje hace que toda la familia pueda disfrutar mucho más.

Dónde comer en Addo: Jack’s Picnic Site
Durante nuestro primer día, hacia el mediodía, llegamos a Jack’s Picnic Site, una zona de picnic donde paramos a comer, y nos encantó.
El recinto estaba protegido por una valla electrificada y, para acceder con el coche, había que pulsar un botón que abría la puerta. Una vez dentro encontramos una explanada amplia para aparcar y varias zonas de picnic individuales y separadas entre sí, con mesas de madera, un tejado que daba sombra y una barbacoa o braai.
Lo que más nos gustó fue la intimidad. Los espacios estaban distribuidos de manera que apenas veías a quienes comían en los otros reservados. Había zonas pequeñas y otras más grandes para compartir con más gente. Solo tuvimos que buscar una que estuviera libre y aparcar cerca; cuando llegamos nosotros había bastantes disponibles.
También había baños con papel higiénico, aunque ese día no encontramos jabón, así que os aconsejamos llevarlo. Si estáis organizando un viaje a Sudáfrica con niños, esta parada viene muy bien para comer y descansar un rato del coche en una zona habilitada para ello.
Quizá nos entusiasmaba especialmente porque todo era nuevo, pero guardamos un recuerdo estupendo de aquella comida en mitad de la jornada de safari.

Dónde dormir en Addo: nuestra Forest Cabin en Main Camp
Después de comer seguimos recorriendo el parque y aprovechamos hasta casi el final del horario permitido de circulación. A última hora llegamos al Main Camp, donde recogimos las llaves de nuestra cabaña.
Antes de irnos a la zona de alojamiento, nos tomamos una cervecita en el bar y visitamos la charca que hay frente al restaurante Cattle Baron y su hide, un observatorio subterráneo desde el que se pueden observar los animales que se acercan a beber. La charca está iluminada por la noche, así que podéis seguir pendientes de la fauna incluso después de terminar el safari.
¡Demasiadas cosas que hacer y nosotros sin querer perdernos ninguna! Cuando finalmente llegamos a nuestra cabaña, ya era de noche.
Nuestra Forest Cabin era muy sencilla, con poco espacio para moverse o dejar las cosas, pero a mí me pareció una cucada: cuatro camitas, calefacción, un porche y su propia zona de braai. No tenía cocina privada, aunque junto a las cabañas había una zona de cocina compartida que tenía muy buena pinta, algo que conviene tener en cuenta al organizar las comidas.
La calefacción nos vino muy bien porque viajábamos en agosto y por la noche hacía frío. Encendimos el fuego en la zona de barbacoa y pasamos un rato muy agradable antes de acostarnos.
Para nosotros, dormir dentro de Addo fue un acierto: pudimos disfrutar del parque hasta última hora y salir de nuevo a buscar animales a la mañana siguiente.
Addo nos dejó muy buen recuerdo. En nuestra ruta fue una magnífica introducción antes de Kruger y una parada que volveríamos a incluir después de la Garden Route. Si buscáis qué ver y qué hacer en Sudáfrica combinando costa, naturaleza y fauna salvaje, merece la pena tenerlo en cuenta. Además, para un viaje a Sudáfrica con niños, es una forma muy especial y accesible de vivir un safari desde el primer momento.

Qué ver en Santa Lucía e iSimangaliso durante un viaje por Sudáfrica
Después de nuestro safari en Addo devolvimos el coche en el aeropuerto de Port Elizabeth (actual Gqeberha) y volamos a Durban, donde recogimos un nuevo vehículo para continuar nuestro viaje por Sudáfrica por libre. De nuevo, os dejo aquí el enlace a la página de alquiler de vehículos que utilizamos para reservar los coches de nuestro recorrido.
Como el vuelo llegaba por la tarde, decidimos dormir cerca del aeropuerto de Durban. Reservamos este apartamento tan ideal en Ballito, que además quedaba bien situado para continuar hacia Santa Lucía a la mañana siguiente.
En Santa Lucía nos alojamos durante dos noches en este apartamentito con piscina comunitaria. La primera tarde hicimos un paseo en barco por el estuario para ver hipopótamos y cocodrilos, una experiencia completamente diferente de los safaris en coche que habíamos hecho hasta entonces. Además, los hipopótamos salen del agua al anochecer para alimentarse y pueden llegar a caminar por las calles y jardines de Santa Lucía, por lo que encontraréis numerosos carteles advirtiendo de su presencia.

Al día siguiente dedicamos prácticamente toda la jornada a recorrer iSimangaliso Wetland Park por libre con nuestro coche. Entramos por Bhangazi Gate y fuimos avanzando hacia Cape Vidal, combinando la carretera principal con diferentes loops y paradas como iMboma Pan, Vlei Loop, Mission Rocks y kuMfazana Hide. Durante el recorrido vimos rinocerontes, búfalos, hipopótamos, cocodrilos, cebras, kudús, facóqueros, otros antílopes y muchísimas aves.
Uno de los lugares que más nos gustó fue Cape Vidal, donde después de varias horas recorriendo iSimangaliso llegamos a una playa espectacular frente al océano. Para regresar elegimos Grassland Loop y, ya por la tarde, recorrimos también el Estuary Boardwalk de Santa Lucía, una pasarela que discurre junto al estuario y conduce hacia la zona de Estuary Beach.
Después de conocer la zona tenemos claro que dos noches en Santa Lucía se nos quedaron cortas. Si volviéramos, dedicaríamos al menos tres para recorrer iSimangaliso con más calma, disfrutar durante más tiempo de Cape Vidal e incluir alguna experiencia relacionada con la cultura zulú. Si vais a viajar a Sudáfrica con niños, además, es una zona especialmente interesante para alternar los días de coche con actividades muy diferentes como el paseo en barco, los humedales o la playa.

Si vais a incluir esta zona en vuestra ruta, en nuestro artículo sobre qué ver y hacer en Santa Lucía, Sudáfrica os contamos con mucho más detalle nuestro recorrido por iSimangaliso, todas las paradas que hicimos hasta Cape Vidal, el paseo en barco para ver hipopótamos y nuestra experiencia haciendo safari en Hluhluwe-iMfolozi.
Al salir de Santa Lucía decidimos atravesar también Hluhluwe-iMfolozi Park haciendo safari. Entramos por Nyalazi Gate, recorrimos el parque hasta Hilltop Resort y salimos posteriormente por Memorial Gate para continuar hacia Pongola. Durante el recorrido vimos elefantes, rinocerontes, cebras y otros animales, aunque aquel día concreto no encontramos demasiada fauna. También es verdad que, a esas alturas del viaje, ya empezábamos a estar acostumbrados a encontrarnos con algunos animales, como los hipopótamos, y avistamientos que al principio nos habrían parecido increíbles empezaban a causarnos menos impresión.
Dormimos en The Guest House Pongola, antes de continuar hacia Esuatini a la mañana siguiente. Habíamos valorado entrar por Onverwacht/Nsalitje, pero nos recomendaron utilizar Golela/Lavumisa porque los primeros kilómetros dentro de Esuatini por la otra alternativa eran de tierra. Aunque desde Pongola teníamos que retroceder algunos kilómetros, encontramos allí mucha más oferta de alojamiento y mejores precios que en las pocas opciones que vimos por el camino.
Desde Pongola continuamos hacia Esuatini, donde nos esperaba Hlane Royal National Park y una de las experiencias más especiales de nuestro viaje.

Hlane National Park en Esuatini: rinocerontes y nuestra experiencia de safari
Después de dormir en Pongola, pusimos rumbo a la frontera de Golela / Lavumisa para entrar en Esuatini y continuar hasta Hlane. Sinceramente, fue uno de los cruces de frontera más sencillos y cómodos que hemos hecho. Apenas había gente y los trámites fueron muy rápidos: primero presentamos los pasaportes en la parte sudafricana para registrar la salida y después pasamos a las oficinas de Esuatini, donde nos sellaron la entrada y completamos los trámites del coche.
Si vais a cruzar a Esuatini con un coche de alquiler, llevad preparada la autorización de la compañía para sacar el vehículo de Sudáfrica, además de los pasaportes y el permiso de conducir. También hay que abonar una tasa por el vehículo y conservar el justificante; este pago es independiente del suplemento que pueda cobraros la empresa de alquiler por cruzar la frontera. Nosotros pasamos por la ventanilla de pago y, una vez terminado, aprovechamos para ir al baño antes de continuar. Podéis consultar la documentación en la información oficial de Turismo de Esuatini para entrar por carretera.

La moneda de Esuatini es el lilangeni, llamado emalangeni en plural, y mantiene una equivalencia de un lilangeni por un rand sudafricano. Esto facilita mucho las cosas si venís de Sudáfrica, porque podéis comparar los precios sin hacer otra conversión y el rand también se acepta en el país. Eso sí, en Ndlovu Camp no se permite pagar en efectivo, así que llevad una tarjeta para abonar las comidas, bebidas y actividades. Big Game Parks acepta Visa y Mastercard, por lo que no necesitáis cambiar dinero para los gastos del campamento.
Poco después de cruzar encontramos una gasolinera donde, durante nuestro viaje, el combustible estaba ligeramente más barato que en Sudáfrica. Desde la frontera de Golela / Lavumisa hasta Hlane, las indicaciones que nos facilitó el campamento calculaban aproximadamente 130 kilómetros y unas dos horas de conducción. El recorrido nos resultó sencillo, aunque recomendamos pedir estas instrucciones al alojamiento y revisarlas la noche anterior: a nosotros nos advirtieron de que el navegador podía proponer desvíos por caminos de tierra.

De forma resumida, hay que seguir la MR8 hacia Big Bend, continuar después por la MR16 siguiendo las indicaciones hacia Siteki, Lomahasha y Hlane, y enlazar con la MR3 en dirección a Simunye / Lomahasha. Desde esta carretera encontraréis el desvío señalizado a la izquierda hacia Hlane Royal National Park; la entrada está a unos 500 metros y Ndlovu Camp, aproximadamente otros 500 metros más adelante. Si habéis reservado en Bhubesi, el documento indica que primero debéis pasar por Ndlovu para hacer el check-in. Organizad la llegada con luz, porque el acceso al parque cierra al anochecer.
Hlane Royal National Park es uno de los principales espacios protegidos de Esuatini y está gestionado por Big Game Parks. Aquí viven rinocerontes blancos, elefantes, leones, jirafas, cebras y distintas especies de antílopes, aunque las posibilidades de verlos dependen de la zona que recorráis. Lo incluimos como una etapa entre Santa Lucía y Kruger dentro de nuestro viaje por Sudáfrica por libre, pero lo que más recordamos de esta parada fue algo mucho más sencillo que salir de safari: sentarnos frente a la charca del campamento y observar los animales que se acercaban.

Dónde dormir en Hlane: por qué elegimos Ndlovu Camp
Dentro del parque hay dos campamentos principales, Ndlovu Camp y Bhubesi Camp. Bhubesi dispone de casas de dos habitaciones y electricidad, una opción que puede resultar más cómoda si viajáis en familia y queréis alojaros juntos. Nosotros, sin embargo, teníamos muy claro que queríamos dormir en Ndlovu por su charca, aunque para nuestras fechas tuvimos que reservar dos cabañas para los cuatro. Dormir separados fue un incordio, pero preferimos eso a renunciar a estar junto a aquella zona de observación.
Reservamos nuestra estancia en Ndlovu Camp, dentro de Hlane Royal National Park. Al elegir alojamiento, fijaos bien en el campamento y en la unidad que estáis reservando, porque ambos pertenecen al mismo parque y la experiencia de estancia es diferente. Si, como nosotros, queréis pasar ratos junto a la charca y tener el restaurante al lado, esa ubicación es una de las principales razones para escoger Ndlovu.

Llegamos relativamente pronto y nuestras cabañas todavía no estaban preparadas, así que aprovechamos para conocer las zonas comunes y acercarnos a ver los animales. Teníamos una actividad reservada a las 14:00, justo a la misma hora que nos habían indicado para el check-in, pero nos permitieron entrar un poco antes para dejar las cosas y acomodarnos. Además, nos asignaron las dos cabañas juntas, algo que agradecimos mucho al tener que repartirnos para dormir.
Las cabañas nos parecieron ideales, sencillas y muy acordes con el entorno. Ndlovu no tiene suministro eléctrico convencional en los alojamientos, y para nosotros eso fue parte de su encanto. Eso sí, llevad linternas para moveros por la noche y encontrar vuestras cosas con comodidad. Durante nuestra estancia había una zona común donde podíamos sentarnos a tomar algo y cargar los móviles, así que la falta de enchufes en la habitación no nos supuso ningún problema.

La charca de Ndlovu: rinocerontes, hipopótamos y un atardecer precioso
El campamento nos pareció muy agradable desde el primer momento, con el restaurante y las zonas donde sentarse orientados hacia la charca. Cuando llegamos no había rinocerontes en el agua, pero caminamos unos metros siguiendo la valla desde el lado del campamento y encontramos tres rinocerontes muy cerca. Todavía no nos habíamos instalado y ya estábamos disfrutando de aquello por lo que habíamos decidido dormir allí.
Después de pasar un buen rato observándolos, fuimos a comer al restaurante y, al poco tiempo, los rinocerontes se acercaron a la charca y se quedaron allí. También había hipopótamos y otros animales alrededor del agua, de modo que la comida se convirtió en otro rato de observación. Los rinocerontes visitan esta charca con frecuencia, aunque no se puede garantizar cuándo aparecerán; precisamente por eso merece la pena disponer de tiempo y volver a mirar en distintos momentos del día. La información oficial de Hlane destaca esta zona como uno de los atractivos de Ndlovu.

También nos sorprendió encontrar antílopes moviéndose por el propio campamento. Vimos cómo algunos pasaban de un lado a otro de la valla electrificada que separa la zona de huéspedes de la charca, entrando y saliendo como si conocieran perfectamente el camino. Entre lo que sucedía junto al agua y los animales que aparecían por los alrededores, siempre había algo en lo que fijarse, incluso mientras estábamos sentados tomando algo.
El atardecer en Ndlovu fue uno de los momentos más bonitos de nuestra estancia. Habíamos regresado de la actividad de la tarde y nos sentamos con una cervecita a disfrutar de la luz y de todos los animales que había alrededor. Aquí entendimos que habíamos vuelto a apretar demasiado la agenda: el campamento invitaba a quedarse sin hacer nada más, simplemente mirando, y nosotros apenas habíamos dejado tiempo para disfrutarlo de esa manera.

Experiencia cultural en Hlane y noche junto a la hoguera
Después de comer teníamos reservada la Umphakatsi Cultural Experience, una visita a una comunidad suazi para conocer su forma de vida, la organización de sus hogares y sus tradiciones. Nos explicaron la importancia de su rey, Mswati III, y el papel de los hombres y las mujeres dentro de las costumbres que nos mostraban. Nos vistieron con prendas tradicionales y nos hicieron participar en algunas actividades y representaciones de sus ceremonias, terminando con música y cantos. Coincidimos con otras tres familias, así que fue una experiencia muy participativa e interesante para conocer en familia algo más de Esuatini, además de su fauna. Podéis consultar esta experiencia en la web de Big Game Parks.
Aunque la actividad fue entretenida, también nos hizo reflexionar sobre las diferencias entre el papel de los hombres y el de las mujeres en las tradiciones que nos explicaron. Nos pareció una experiencia muy educativa para los niños, porque les permitió conocer otra forma de vida y comprender que muchas de las oportunidades y libertades que damos por hechas no son iguales para todo el mundo. Fue una ocasión para hablar de los avances que se han conseguido en algunos países, de las desigualdades que todavía existen, también en el nuestro, y de por qué es importante seguir trabajando por un mundo más justo.

La visita nos ocupó buena parte de la tarde y regresamos al campamento a tiempo de disfrutar del atardecer junto a la charca. Más tarde fuimos a cenar al restaurante, que por la noche funcionaba de forma distinta a la hora de comer. Durante nuestra estancia ofrecían una cena tipo bufé y también una alternativa más económica que permitía servirse un plato de carne, otro de ensalada y un postre. Si vais a cenar allí, preguntad por las opciones y los precios al llegar, porque así podéis organizaros según el hambre que tengáis y lo que os apetezca comer.
Después de cenar llegó una sorpresa que nos encantó: vinieron personas de la misma comunidad que habíamos visitado por la tarde y nos ofrecieron bailes y cantos tradicionales suazis junto a la hoguera. Entre el fuego, la oscuridad del campamento y la música, pasamos uno de esos ratos que se recuerdan con muchísimo cariño. Fue algo que coincidió con nuestra estancia aunque suele ser frecuente; si os interesa, preguntad al campamento si tienen prevista esta actividad para vuestras fechas.
Nos habríamos quedado más tiempo disfrutando del ambiente y tomando algo, pero al día siguiente teníamos reservado un safari al amanecer y tocaba madrugar. Entre la visita cultural, el atardecer, la cena y los bailes, el día no había dado para más. Nos fuimos a dormir muy contentos, aunque con esa sensación de ir siempre un poco deprisa y de estar en un lugar que merecía bastante más tiempo del que le habíamos dedicado.

Safari en Hlane y cuántas noches recomendamos quedarse
A la mañana siguiente hicimos el Sunrise Game Drive, el safari guiado al amanecer, que tiene una duración aproximada de dos horas y media. La hora de encuentro conviene confirmarla al reservar y de nuevo en recepción, para organizar bien el madrugón. Si viajáis con niños, consultad también las edades mínimas de cada actividad, porque los recorridos en vehículo y las caminatas guiadas tienen condiciones diferentes.
Durante el safari nos llevaron a la zona donde estaban los leones y vimos dos muy de cerca, así que por ese encuentro ya terminamos contentos. Aun así, siendo sinceros, el conjunto de la salida no nos pareció nada del otro mundo. Lo que más nos había gustado de Hlane seguía siendo el tiempo junto a la charca: en los ratos que pasamos allí tuvimos tantos animales alrededor que nos quedamos con ganas de seguir observándolos sin movernos del campamento.

En Hlane también se puede hacer safari por libre en las zonas permitidas, aunque nosotros no llegamos a probarlo por falta de tiempo. Si os quedáis más días, podéis dedicar uno de los ratos a recorrer esas pistas con vuestro vehículo y combinarlo con alguna actividad guiada. Lo que no haríamos es llenar todas las horas de excursiones, porque en nuestro caso el propio alojamiento acabó siendo una parte fundamental de la visita.
Después de haber estado allí, recomendaríamos pasar al menos dos noches en Ndlovu Camp si queréis combinar la visita cultural, un safari y tiempo para disfrutar de la charca. Una noche nos permitió hacer muchas cosas, pero nos dejó poco margen para descansar y quedarnos mirando lo que sucedía alrededor. En una ruta por Sudáfrica y Esuatini tan completa como la nuestra, esta habría sido una buena parada para bajar un poco el ritmo y disfrutar más del lugar donde estábamos durmiendo. Os dejo la lista de precios que estaba vigente durante nuestro viaje, para las actividades que puedes hacer con ellos.

Safari en Sudáfrica: Kruger National Park por libre
El Parque Nacional Kruger fue, sin ninguna duda, la parte de nuestro viaje a Sudáfrica que más disfrutamos. Después de Ciudad del Cabo, la Garden Route, Addo, Santa Lucía y Esuatini llegábamos con muchas experiencias a nuestras espaldas y, aun así, Kruger consiguió convertirse en el gran «guau» del viaje. Le dedicamos más tiempo que a prácticamente cualquier otra etapa y nos marchamos pensando que podríamos habernos quedado allí muchos días más.
De hecho, nos gustó tanto y tenemos tanto que contar sobre Kruger que le hemos dedicado un artículo completo. En nuestra guía sobre cómo hacer un safari por el Parque Nacional Kruger por libre os contamos nuestro itinerario de cinco días, dónde dormimos, las carreteras que recorrimos, los sunset drives que hicimos y todos los animales que fuimos encontrando durante cada jornada. Si estáis preparando esta parte del viaje, allí encontraréis toda nuestra experiencia mucho más detallada.
Con cerca de dos millones de hectáreas, Kruger es inmenso y los paisajes van cambiando muchísimo según avanzas por el parque. Nosotros concentramos nuestro recorrido en el sur y llegamos hasta Satara, una zona que nos permitió ir descubriendo ambientes diferentes mientras cambiábamos de base. Podéis consultar la información general y actualizada del parque en la web oficial de SANParks.
Dedicamos a esta etapa cinco noches: dos en Marloth Park y tres dentro de Kruger, repartidas entre Skukuza, Lower Sabie y Satara. El día que llegamos desde Esuatini preferimos quedarnos disfrutando de Marloth Park y después pasamos cinco jornadas haciendo safari, incluida la última mientras atravesábamos el parque para salir hacia Graskop.

Nuestra experiencia haciendo safari por libre en Kruger
Kruger nos permitió probar una forma de hacer safari muy diferente a la que conocíamos. Llevamos años organizando safaris privados y a medida en Kenia con guía en español, donde un profesional se ocupa de conducir, interpretar las huellas y buscar los animales mientras vosotros podéis dedicar toda vuestra atención a observar lo que está ocurriendo.
En Kruger quisimos vivir otra experiencia y recorrer el parque con nuestro propio coche. No diríamos que una fórmula sea mejor que la otra porque son formas muy diferentes de vivir un safari. Tener un buen guía aporta muchísimo y permite centrarse completamente en los animales; conducir nosotros mismos por Kruger, en cambio, convirtió la búsqueda en parte de la diversión.
Cada mañana salíamos sin saber exactamente qué íbamos a encontrar. A veces alguien nos hablaba de un leopardo y cambiábamos de carretera para intentar localizarlo; otras veces aparecía un atasco de coches que delataba algún avistamiento importante y, en muchas ocasiones, simplemente conducíamos esperando descubrir qué habría detrás de la siguiente curva.
También reservamos tres safaris guiados al atardecer, por lo que pudimos combinar las dos experiencias y continuar recorriendo el parque cuando los vehículos particulares ya no podían circular. Aun así, una de las cosas que más recordamos de Kruger fue precisamente esa sensación de haber encontrado nosotros mismos muchos de los animales.
Y encontramos muchísimo. Durante aquellos días vimos elefantes, leones, guepardos, licaones, hienas y leopardos, además de jirafas, cebras, hipopótamos y muchísimos otros animales. Algunos encuentros fueron fugaces y otros nos tuvieron muchísimo tiempo detenidos observando una escena que parecía no terminar nunca.
Hubo momentos que todavía recordamos perfectamente: elefantes cruzando el río mientras comíamos, una hiena con sus cachorros, licaones recorriendo la carretera o un leopardo con su presa. Después de tantos parques y tantos safaris durante el viaje, Kruger consiguió que siguiéramos levantándonos cada mañana con ganas de volver a empezar.

Cinco noches en Kruger nos supieron a poco
Si hay algo que cambiaríamos después de nuestro viaje sería precisamente dedicar todavía más tiempo a Kruger. Cinco noches nos permitieron disfrutar muchísimo del parque, pero nosotros nos habríamos quedado al menos una semana.
No se trataría necesariamente de intentar recorrer más zonas. Al contrario, una de las cosas que aprendimos fue que preferiríamos pasar dos noches en algunas bases, repetir las carreteras donde hubiéramos tenido buenos avistamientos y tener también algo de tiempo para disfrutar de los propios campamentos.
Además, especialmente si viajáis en familia, la disponibilidad de alojamiento dentro de Kruger puede condicionar muchísimo la ruta. Nosotros reservamos con meses de antelación y aun así no conseguimos todas las unidades familiares que queríamos. Es uno de los aspectos que organizaríamos antes si volviéramos a preparar el viaje.
Las dos noches que pasamos en Marloth Park fueron una experiencia diferente y nos encantaron. Por las calles y alrededores de las casas se movían kudús, facóqueros e impalas y pudimos descansar junto a la piscina y preparar nuestro braai rodeados de animales. Nosotros nos alojamos en esta casita con piscina privada en Marloth Park y fue una de las sorpresas del viaje.
Pero, si vuestra prioridad es el safari, nosotros intentaríamos combinar Marloth Park con varias noches dentro de Kruger, como hicimos. Dormir dentro permite aprovechar muchísimo mejor el parque y forma parte de la propia experiencia.
Toda nuestra ruta por Kruger, día a día
Como os contábamos al principio, Kruger fue una parte tan importante de nuestro viaje que le hemos dedicado un artículo completo. En nuestra guía sobre cómo hacer un safari por el Parque Nacional Kruger por libre encontraréis nuestro recorrido día a día, los campamentos en los que dormimos, las carreteras que seguimos, los sunset drives y todos los animales que fuimos encontrando durante cada jornada.
Si estáis preparando vuestro propio viaje, os recomiendo leerlo antes de reservar esta parte de la ruta. Kruger es enorme y las distancias engañan, pero sobre todo merece no organizarlo como una etapa que haya que encajar con los días que sobren. Después de haber recorrido Sudáfrica durante 23 días, nosotros tenemos clarísimo que, si pudiéramos añadir días a algún lugar, sería precisamente aquí.

Ruta Panorama en Sudáfrica: qué ver y paradas imprescindibles
Después de nuestra última jornada de safari en Kruger pusimos rumbo a Graskop, donde teníamos reservado un bungalow para pasar la noche. Inicialmente habíamos pensado aprovechar parte de ese día para conocer la Ruta Panorama, pero finalmente preferimos dedicar ese tiempo a seguir recorriendo Kruger. Llegamos a Graskop ya de noche, sin margen para hacer las visitas que habíamos previsto.
La Ruta Panorama reúne algunos de los paisajes más conocidos de esta zona de Sudáfrica: el Blyde River Canyon y el mirador de Three Rondavels, las formaciones rocosas de Bourke’s Luck Potholes y cascadas como Lisbon Falls y Berlin Falls. Es un recorrido que permite cambiar por completo de escenario después del safari, pasando de observar animales a descubrir cañones, montañas y cascadas. Nosotros dejamos el recorrido completo pendiente para otro viaje.
Pero, siendo sinceros, con el tiempo que teníamos volveríamos a dar prioridad a Kruger. Apenas disponíamos de cinco días para explorarlo y cada jornada nos dejaba con ganas de seguir descubriendo el parque. Recortar el último día para encajar también la Ruta Panorama suponía renunciar a unas horas de safari que nos apetecían muchísimo. Kruger fue, para nosotros, uno de los lugares más especiales que ver en Sudáfrica.
Si en tu itinerario puedes dedicar al menos una semana a Kruger, nos parece una buena idea reservar también tiempo para conocer la Ruta Panorama y dormir en Graskop. Tendrás más margen para disfrutar de ambas experiencias. Si, como nosotros, solo tienes cinco días y lo que más te ilusiona es el safari, nuestra recomendación sería no quitarle tiempo a Kruger por intentar incluirlo todo.

Tampoco llegamos a tiempo para cenar en Harrie’s Pancakes, uno de los sitios que teníamos apuntados en Graskop, así que lo dejamos para el desayuno del día siguiente. Esta vez sí pudimos disfrutarlo antes de continuar hacia Johannesburgo, y os lo recomendamos si pasáis por aquí. Arriba os hemos dejado el menú con los precios, para que vayáis decidiendo qué vais a pedir.
De camino a Johannesburgo pudimos encajar una parada en las cataratas Mac Mac, que nos quedaban de paso en el recorrido. Aprovechamos para acercarnos antes de continuar el viaje y fue lo único de la Ruta Panorama que llegamos a visitar. El resto de los miradores, cañones y cascadas tendrá que esperar a una próxima ocasión.

Johannesburgo y última etapa del viaje
Después de desayunar en Graskop, regresamos a Johannesburgo, devolvimos el coche de alquiler en el aeropuerto y desde allí cogimos un Uber hasta Sandton. Habíamos reservado este hotel, muy cerca de Nelson Mandela Square, que también ofrecía traslados gratuitos entre la estación de tren y el alojamiento. Aquella tarde apenas nos dio tiempo a dar un paseo por la zona, cenar y acostarnos: la visita a Johannesburgo la habíamos dejado para el día siguiente, antes de volver a España.
Nuestra idea inicial era dedicar el último día a conocer Johannesburgo, Soweto y el Museo del Apartheid con una excursión organizada. Si disponéis de una jornada completa, podéis valorar este tour de día completo con recogida en el hotel, cuyo recorrido incluye lugares como Constitution Hill, Soweto, la Casa de Mandela y el Museo del Apartheid. Es una forma cómoda de conocer esta parte de la historia del país con un guía, sin tener que organizar los desplazamientos entre las visitas.
Sin embargo, nos adelantaron el vuelo de regreso y tuvimos que cambiar los planes. Finalmente nos encajó mejor el autobús turístico de Johannesburgo con la excursión a Soweto. Nos permitía recorrer la ciudad escuchando las explicaciones de la audioguía en español y elegir en qué paradas bajarnos, ajustando las visitas al tiempo que nos quedaba antes de ir al aeropuerto. Abajo la casa de Nelson Mandela.

Hicimos el recorrido panorámico y lo combinamos con el tour de Soweto. Para esta visita hay que elegir la modalidad que incluye la excursión: el autobús conecta con ella en Gold Reef City, donde se cambia a un recorrido guiado de unas dos horas. La ruta permite conocer distintas zonas de Soweto y acercarse a Vilakazi Street, donde está la Casa de Nelson Mandela, convertida en museo. Eso sí, las explicaciones en español corresponden a la audioguía del autobús; el tour guiado de Soweto se ofrece en inglés.
Después visitamos el Museo del Apartheid, dedicado a explicar el sistema de segregación racial y la historia de su desmantelamiento en Sudáfrica. Es una visita diferente de la Casa de Mandela y ayuda a entender mejor el contexto de muchos de los lugares que se recorren durante la excursión. Tened en cuenta que la entrada al museo se paga aparte del billete del autobús.
Al terminar regresamos al hotel de Sandton para recoger las maletas y desde allí salimos hacia el aeropuerto. Así aprovechamos nuestro último día para conocer otra cara de Sudáfrica, después de tantas jornadas de naturaleza y safari. Si queréis hacer algo parecido antes de vuestro vuelo, comprobad los horarios del autobús, de la excursión y del museo, y dejad margen suficiente para recoger el equipaje y llegar al aeropuerto.

Precio de un safari en Sudáfrica y presupuesto de este viaje
Una de las dudas más habituales cuando se empieza a organizar una ruta como esta es cuánto cuesta realmente hacer un safari en Sudáfrica y cuál puede ser el presupuesto total de un viaje de este tipo.
En nuestro caso, este itinerario de 23 días por Sudáfrica combina varias experiencias diferentes: ciudades, costa, Garden Route, parques nacionales, estancias dentro de reservas, vuelos internos y varios días de safari en Kruger. Por eso, más que hablar de un precio único, creemos que tiene más sentido desglosar el gasto por categorías para entender mejor dónde se va el presupuesto.
Antes de entrar en detalle, es importante aclarar que este presupuesto es para 4 personas. Además, en algunos puntos del viaje, especialmente en Hlane (Esuatini) y dentro de Kruger, no siempre es fácil encontrar alojamientos familiares, por lo que hemos tenido que reservar dos cabañas o unidades separadas en lugar de un solo alojamiento, lo que encarece ligeramente el coste total. También hemos priorizado alojamientos cómodos durante todo el recorrido, en muchos casos apartamentos o casas completas, buscando ese equilibrio entre confort, ubicación y experiencia, sin viajar en modo low cost pero tampoco en categoría lujo.
Este sería el desglose aproximado del viaje:
- Vuelos internacionales: 2.000 €
- Vuelo Johannesburgo – Ciudad del Cabo: 268 €
- Vuelo Port Elizabeth – Durban: 318 €
- Alojamientos: 2.041 €
- Alquiler de coche (dos etapas): 804 €
- Wild Card (acceso a parques): 400 €
- Game drives en Lower Sabie y Satara: 160 €
- Excursión 10 horas Ciudad del Cabo: 150 €
- Excursión hipopótamos Santa Lucía: 80 €
- Seguro de viaje: 396 €
En total, el viaje asciende aproximadamente a 6.617 €. Teniendo en cuenta que se trata de un viaje para 4 personas, el coste sería de unos 1.654 € por persona para 23 días en Sudáfrica, incluyendo todos los vuelos, las actividades locales, alojamiento, seguro de viaje, etc. Solo faltaría por incluir la comida.
Si lo llevamos a una media aproximada, estaríamos hablando de un precio de unos 70–75 € por persona y día en Sudáfrica, sin contar comidas, lo que ayuda bastante a hacerse una idea real del precio de un safari en Sudáfrica por libre dentro de un viaje completo.
Si lo analizamos en conjunto, es un presupuesto bastante equilibrado para un viaje tan completo, teniendo en cuenta que incluye varias etapas de safari, vuelos internos, coche de alquiler y alojamientos cómodos durante todo el recorrido.
Lo interesante de Sudáfrica por libre es que permite ajustar bastante el presupuesto en función del tipo de viaje que se quiera hacer. Aunque el safari suele ser la parte que más encarece el viaje, en este país es posible organizar una ruta muy completa con un coste más contenido que en otros destinos africanos, especialmente viajando por libre y combinando diferentes tipos de alojamiento.
Qué ver en Sudáfrica por libre: nuestra valoración después del viaje
Después de recorrer Sudáfrica durante 23 días, una de las cosas que más nos ha gustado del viaje es la enorme variedad de lugares y experiencias que hemos encontrado. En una misma ruta hemos podido combinar ciudades como Ciudad del Cabo y Johannesburgo, paisajes completamente diferentes en la costa y la Ruta Panorama, playas, reservas naturales y, por supuesto, muchos días de safari.
Si habéis ido viendo las fotografías que hemos incluido a lo largo de este artículo, probablemente podáis apreciar también algo que nosotros sentimos durante el viaje. Hemos intentado incluir muchas imágenes precisamente para que podáis haceros una idea no solo de cada lugar por separado, sino también de cómo fue cambiando el viaje a medida que avanzábamos por el país. En nuestro caso, fueron los parques naturales y los safaris los que terminaron proporcionándonos los momentos más espectaculares de toda la ruta.
El primer gran «guau» llegó en Addo Elephant National Park, nuestro primer safari por libre en Sudáfrica. Sin embargo, lo curioso es que esa sensación fue creciendo conforme avanzábamos hacia KwaZulu-Natal, Esuatini y posteriormente Kruger: todo nos resultaba cada vez más diferente, más exótico y, a nuestro parecer, también más espectacular. Santa Lucía e iSimangaliso fueron una de las grandes sorpresas del viaje, después llegaron Hluhluwe y Hlane y finalmente Kruger, que terminó siendo uno de sus grandes protagonistas.
Quizá por eso, cuando volvemos a mirar todas las fotografías desde el principio, tenemos todavía más clara nuestra valoración del viaje. Ciudad del Cabo y la Garden Route nos ofrecieron paisajes preciosos y lugares que nos alegramos de haber conocido, pero para nosotros el gran atractivo de Sudáfrica está en sus parques naturales y en la enorme variedad de experiencias que se pueden vivir en ellos. Addo fue especial por ser el primero, aunque después de haber realizado toda la ruta no lo consideraríamos imprescindible si visitarlo implica recorrer la Garden Route únicamente para llegar hasta allí, ya que más adelante encontramos otros parques que nos impresionaron todavía más.
Esto no significa que prescindiéramos de Ciudad del Cabo en un primer viaje. Creemos que conocerla es importante por su historia y porque ayuda a comprender mejor Sudáfrica y los enormes contrastes que existen dentro del país. Además, la península del Cabo, los pingüinos de Boulders Beach y otros lugares de sus alrededores merecen formar parte de una primera ruta. Precisamente empezar por esta zona y continuar después hacia otras regiones nos permitió apreciar todavía más esas diferencias.
Donde sí haríamos cambios sería en la Garden Route. Nos alegramos de haberla recorrido y de haber conocido lugares como De Hoop, Robberg o Cabo Agulhas, pero si repitiéramos nuestro viaje probablemente prescindiríamos de buena parte de esta ruta para viajar con más calma. Como explicamos al principio del artículo, dedicaríamos parte de esos días a ampliar nuestra estancia en Ciudad del Cabo (desde donde visitaríamos también Hermanus, con o sin noche allí) y después volaríamos directamente a Durban.
El resto de los días los repartiríamos entre Santa Lucía, Esuatini y el Parque Nacional Kruger, intentando pasar más noches en las bases que eligiéramos y evitando cambiar de alojamiento prácticamente cada día. De esta forma mantendríamos Ciudad del Cabo y su entorno, pero ganaríamos tiempo precisamente en la parte del viaje que más disfrutamos: los parques naturales, los safaris y las zonas donde sentimos que Sudáfrica nos mostraba su cara más diferente y espectacular.
Esta valoración está inevitablemente condicionada por nuestra pasión por los parques naturales y los safaris (nos dedicamos a organizar safaris en Kenia y Tanzania y es una parte de África que nos apasiona), así que otros viajeros pueden preferir dedicar más tiempo a la costa y a la Garden Route. Precisamente por eso hemos intentado contaros tanto lo que nos encantó como aquello que nosotros organizaríamos de otra manera después de haber realizado el viaje.
Sudáfrica nos ha parecido además un país muy cómodo para organizar un viaje por libre. Poder desplazarnos con nuestro propio coche nos dio muchísima libertad para cambiar horarios, detenernos cuando queríamos y recorrer también los parques a nuestro ritmo. Si estáis preparando vuestra propia ruta, os recomendamos volver ahora a las fotografías del artículo y recorrerlas desde el principio hasta el final. Creemos que las imágenes reflejan bastante bien esa evolución del viaje y pueden ayudaros a decidir qué ver en Sudáfrica y dónde queréis dedicar más días según aquello que más os apetezca encontrar.
